Iba caminando por la Calzada de Tlalpan, cuando vi una barda pintada con una especie de mural: se trataba de dos niñas pequeñas y un zorro, las tres figuras en un bosque, y en medio se encontraba la leyenda “no dejes de sonreír”. Algo se movió dentro de mí, y decidí que cambiaría los planes que tenía para ese momento; ya habría otro día para aventarse de un puente.
No eras la gran cosa y ahora lo puedo ver. No eras tan bonita como te visualicé. No eras tan inteligente como te pensé. No eras tan graciosa como te escuché. No eras tan buena como lo creí. Sí, no eras la gran cosa, pero la verdad es que tampoco lo soy yo, y eso…
Me preguntaron hace poco qué era la felicidad, y en ese momento no supe responder. La interrogante se alojó en mi cabeza y en mi corazón, y algunos días después llegó a mí la siguiente imagen. La felicidad es sentir el calor del cuerpo desnudo de una mujer alojado junto a mí después de hacer…
Esto me ocurrió hace ya varios años, cuando era profesor de bachillerato. Una mañana, llegó una alumna a mi escritorio. En su rostro se podía observar una mezcla de desconcierto, incertidumbre y miedo, como si algo muy grave hubiese ocurrido. Esperó con cuidado a que todos los demás compañeros salieran al receso para que ella…
El verano está a punto de terminar, y debido a la situación extraordinaria que como humanidad estamos viviendo gracias al COVID-19, el cine ha sido un gran refugio para muchos de nosotros, es por eso que, en esta ocasión, decidí escribir sobre 10 películas para poder distraernos un rato en la comodidad de nuestros hogares. Con esta breve selección, ustedes podrán decidir si echarse un maratón de varias horas, o bien, irlas dosificando a lo largo de algunos días. La lista que presento a continuación no tiene ningún criterio, es decir, no están pensadas a partir de su género, ni de su temática, ni de su nacionalidad, son sólo 10 obras que han venido a mi memoria y que considero que pueden resultarles interesantes o entretenidas, por lo que aquí encontrarán desde cintas de terror y comedias “palomeras” hasta obras que han sido consideradas como “de culto”.
1.- Apocalypse Now, Francis Ford Coppola, 1979: Empezamos fuerte la lista con una de las obras más espectaculares y acabadas de la historia de la cinematografía; quizá parezca exagerada mi afirmación, pero cualquiera que se siente a ver con seriedad Apocalypse Now se dará cuenta de la obra maestra que esta película sigue siendo hasta nuestros días. Es difícil no quedarse atónito frente a escenas tan icónicas como la de los helicópteros acompañados de La Cabalgata de las Valkirias de Wagner. No sólo la producción y la dirección son monstruosas, sino que las actuaciones de Martin Sheen, Robert Duvall y Marlon Brando resultan ser todo un regalo a la historia de la cinematografía. Apocalypse Now, me parece, toma de pretexto a la guerra para hablar de uno de los espacios más oscuros del alma humana: el horror. La película parte del horror de la guerra para reflexionar sobre cómo ese horror puede incrustarse en el alma de una persona, desconfigurándola por completo. Una vez que se ha vivido el verdadero horror, no hay retorno posible, y Apocalypse Now nos muestra esta experiencia desgarradora con inteligencia y profundidad. Algunas frases de esta cinta se han convertido en parte de la cultura popular, como la célebre “I love the smell of Napalm in the morning”. En lo personal, recomiendo ver la versión Redux, que es la de mayor duración; con sus casi 3 horas de duración (las cuales para mí pasaron como 5 minutos) es mi versión favorita, aunque muchas personas prefieren quedarse con el corte de hora y media. Ustedes elijan.
2.- Full Metal Jacket, Stanley Kubrick, 1987: Seguimos con otro peso pesado del cine del siglo XX, y aquí encontramos a Stanley Kubrick en una de sus últimas cintas: Cara de guerra, como es más conocida en Latinoamérica. Al igual que Apocalypse Now, Cara de guerra nos sumerge en ese inframundo surrealista que termina por ser el delirio bélico. Como en Naranja Mecánica o en Ojos Bien Cerrados, aquí también se deja ver la maestría de Kubrick en la dirección: desde la elección de la banda sonora (empezando con la melodía Country de Hello Vietnam), hasta la obsesión casi insana en los pequeños detalles. Con frases ya representativas de la cultura pop como “Me so horny, me love you long time”, Full Metal Jacket es una cinta que no le da tregua al espectador, pasando de lo cómico y lo absurdo a lo inesperadamente crudo y cruel; moviéndose entre la decisión sobre si matar a o no a una pequeña vietnamita de 13 años, a cantar con alegría y regocijo una canción sobre Mickey Mouse; quizá en esto radica el absurdo de la guerra, cosa que Cara de guerra estaría poniendo sobre la mesa, porque al final, y como dice uno de los personajes principales: “los muertos sólo saben una cosa: es mejor estar vivo”.
3.- Gegen die Wand, FatihAkin, 2005: Siempre que tengo ganas de ver alguna cinta que termine por hacerme sentir profundamente triste y desconsolado, elijo alguna del director turco-alemán Fatih Akin. Contra la pared es una historia de amor poco convencional, que tiene lugar entre drogas, violencia, asesinato y mucho Post-Punk. Ante un intento fallido de suicidio, Cahit terminará en una clínica psiquiátrica en la que conocerá a Sibel, una joven bella y en apariencia alegre la que, sin embargo, está ahí por intentarse suicidar en repetidas ocasiones. Inesperadamente, Sibel le pedirá a Cahit que se case con ella; sus motivos, desconocidos hasta ahora por el espectador y por el propio Cahit irán apareciendo poco a poco. ¿Lograrán Sibel y Cahit permanecer juntos?
4.- Tropa de élite, José Padilha, 2008: Al líder del BOPE (Batalhão de Operações Policiais Especiais) el capitán Roberto Nascimento se le ha encargado una misión que por todos lados parece imposible: limpiar las favelas de Río de Janeiro ante la visita del papa Juan Pablo II a dicha ciudad. Nascimento busca rechazar la misión debido a que está a punto de convertirse en padre, y desea alejarse de una vez por todas de la violencia imparable y del círculo interminable de corrupción que su trabajo le ha significado durante toda su vida. Ante la negativa de sus superiores de que rechace la difícil operación, Nascimento comienza a buscar un sucesor para poderse retirar después de asegurar que la visita del papa no se vea manchada por ningún incidente relacionado con el mundo del narcotráfico que inunda a las favelas. En el proceso, Nascimento comenzará a experimentar un lento pero seguro descenso a los infiernos. En su camino, se encontrará con Matías, un joven policía y estudiante de Derecho lleno de ideales quien descubrirá que el mundo de la política es más difícil que leer y comprender Vigilar y castigar de Michel Foucault.
5.- Todo un parto, Todd Phillips, 2010: Del director de The Hangover – ¿Qué pasó ayer? en Latinoamérica –, llega Due Date. Con un casting de primer nivel conformado por Robert Downey Jr., Zach Galifianakis, Juliette Lewis y Jamie Foxx, la cinta nos narra de forma hilarante toda una serie de circunstancias inverosímiles derivadas de un malentendido en un aeropuerto. Peter Highman es obligado a abandonar un vuelo y se ve forzado a emprender un largo viaje en carretera junto a la persona por la que lo echaron del avión, Ethan. Sin dinero, sin licencia para conducir y sin la posibilidad de tomar un avión debido a que fue incluido en una lista negra para volar, Peter tendrá que aguantar todas las excentricidades de Ethan, ¿la razón? Su hijo está por nacer al otro lado del país. Esta es una clásica Road Movie, en la que toda la acción cómica tiene lugar a lo largo del viaje y se desprende de lo disparato de las situaciones. En lo personal, esta cinta hizo que Zach Galifianakis terminara por convertirse en uno de mis comediantes favoritos. Escenas como en la que suena Hey You! de Pink Floyd, cuando Ethan “interpreta” una escena de El Padrino, o el cameo final con una parodia de Two And A Half Men, siempre hacen que termine atacándome de la risa.
6.- Knocked Up, Judd Apatow, 2007: Esta es una clásica película de Judd Apatow: tenemos a Seth Rogen, a Jonah Hill, a su esposa Leslie Mann, a Paul Rudd, dura más de 120 minutos, y pretende combinar comedia que podríamos incluso catalogar de “absurda” con algunas reflexiones sobre la condición humana; en lo personal, creo que esta pieza lo logra bastante bien. La cinta no deja de ser entretenida e hilarante, sin dejar de entregarnos momentos de muchísima emotividad. La premisa es simple: Alison Scott (Katherin Heigl) sale a festejar una noche un ascenso en su trabajo, conoce a un joven agradable llamado Ben Stone (Seth Rogen) y después de unos tragos deciden pasar la noche juntos. Al siguiente día descubre que el tipo es un completo perdedor y que haberse acostado con él fue todo un error, por lo que se despiden para no verse nunca más, el único problema es que Alison se entera un par de meses después que está embarazada. A partir de ahí se desarrolla toda la cinta, en la que se tocarán temas como la amistad, el sexo, el compromiso, el trabajo, las relaciones de pareja y, por supuesto, la maternidad y la paternidad.
7.- The Green Inferno, Eli Roth, 2014: Del director de Hostal nos llega una obra llena de tripas, sangre, carne y diarrea. The Green Inferno es el homenaje de Roth a Holocausto Caníbalde Ruggero Deodato, la película más censurada de toda la historia del cine. En Caníbales – como fue traducida para Latinoamérica – nos encontramos con Justine, una estudiante universitaria que siente que debe involucrarse de manera más activa en los movimientos sociales de su tiempo, para ello, se inscribe en un grupo de activistas quienes en unas semanas tienen planeado viajar a la selva amazónica para proteger a una tribu indígena de la deforestación a manos de una empresa transnacional. En el camino, los jóvenes sufrirán un accidente que los dejará varados en medio de la selva, donde tendrán un encuentro con una de las tribus que habitan el lugar y en la que el ritual del canibalismo y de la mutilación genital son una de las bases del tejido social. Ya se imaginarán la manera en que, a partir de ahí, se comenzarán a desarrollar los sucesos.
8.- Tesis, Alejandro Amenábar, 1996: Ángela (interpretada por Ana Torrent) es una estudiante universitaria que se encuentra en el proceso de realización de su tesis, la cual tiene por tema la violencia en los medios audiovisuales. Como todo estudiante que debe presentar una tesis (¡díganmelo a mí!), la cosa va lenta y llena de dificultades, por lo que decide encontrarse con Chema (Fele Martínez), un compañero de la facultad que es conocido por su personalidad hostil y antisocial y por la enorme cantidad de cintas sobre mutilaciones, asesinatos, ejecuciones y sexo violento que él posee. En el proceso, el director de tesis de Ángela muere en extrañas circunstancias al observar una cinta, la cual, Ángela roba y se la lleva a su casa. A partir de ese momento, y a raíz del contenido de la cinta, Ángela y Chema se ven involucrados en lo que podría ser una red de cintas Snuff (películas supuestamente reales en las que se secuestra, se tortura y se mata a seres humanos con el fin de distribuir dichas grabaciones). La película es para estómagos fuertes, y todo aquel que la soporte será recompensado con una cinta que nos mantiene al borde del asiento de principio a fin. La dirección de Amenábar es extraordinaria, y el guion está lleno de “giros de tuerca”, volviendo a Tesis una experiencia cinematográfica de otro nivel.
9.- Samaritan Girl, Kim Ki-duk, 2004: Esta es una de mis cintas favoritas, en la que se narran los planes de dos jóvenes amigas, Jae-Young y Yeo-Jing por emprender un viaje a Europa. A ambas se les ocurre que la forma más fácil de obtener los recursos económicos para dicho plan es prostituirse. Desde ahí, las tragedias comienzan a acontecer. No puedo decir mucho más sobre esto, ya que esta es una de esas películas donde cualquier pequeño detalle puede arruinar la experiencia de verla. En general, es cruda y conmovedora a la vez, con una banda sonora triste y nostálgica, en la que vamos viendo a los personajes sumergirse en la desdicha y en el dolor, hasta llegar a un punto de “no-retorno”. Particularmente, el drama que vive el padre de Yeo-Jing me parece sinceramente desgarrador, amando profundamente a su hija, y viéndose orillado a tomar una decisión que ningún padre en el mundo quisiera tomar. La cinta de Kim Ki-duk nos habla sobre el amor y la amistad, pero también sobre el crimen, el odio y la venganza, combinando todo en un paisaje de ensueño que tiene lugar en las calles de Corea.
10.- Good Bye, Lenin!, Wolfbang Becker, 2003: Adiós a Lenin es una película que nos narra los últimos años de lo que fue la República Democrática Alemana, también conocida como la Alemania Oriental. Ahí nos encontramos con Christiane Kerner (Katrin Sass) una madre que ha dedicado toda su vida al cuidado de sus hijos y al apoyo incondicional y abnegado al Partido Socialista Unificado de Alemania. Su hijo Alexander (Daniel Brühl) conforme va creciendo, comienza a cuestionar los ideales de su madre, lo que origina una serie de discusiones y conflictos entre ambos. Llegado cierto momento de la película, Alexander deberá tomar toda una serie de decisiones para cuidar la salud física y mental de su madre, momento en que las diferencias ideológicas entre uno y otro serán más débiles que el amor que él le profesa a su progenitora. En el camino se encontrará con Lara (Chulpán Jamátova) con quien comenzará una relación romántica y que le abrirá toda una nueva panorámica, obligándolo a también cuestionarse todo el sentido de las acciones que está llevando a cabo. Con música compuesta por Yann Tiersen (Amelie), Adiós a Lenin es una obra divertida y conmovedora, que nos hace preguntarnos por el alcance de nuestras ideas, por la familia, por la política, la historia, y por qué es lo que pasa cuando todo nuestro sistema de creencias se derrumba de la noche a la mañana.
Ha habido muchas películas que no he incluido en la lista porque deseo hablar de ellas con mayor profundidad más adelante, ya sea aquí en el blog o con algún video en el canal de YouTube, por lo que les pido que si desean que profundice en algunas de las cintas que he puesto aquí ahora, me lo hagan saber. ¿Y ustedes, cuántas películas de esta lista ya conocían? ¿Cuántas tienen pensadas ver?
Aparece, como una epifanía, un nuevo imperativo en mi vida: ¡abraza el sufrimiento y abraza la oscuridad! Se trata de entrar al bosque y volverse uno con la bruma, copular con la noche y desintegrarse en la tierra. Se trata de entrar al bosque y hacer el amor con las ninfas de la melancolía,…
Como buen amante del cine que me considero ser, me he topado más de una vez con ciertas películas que resultaron ser un bocado un poquito más difícil de digerir que otros, y sé que, para ti que eres amante del denominado “séptimo arte” también te pasó alguna vez. Por eso, hoy te quiero compartir…
Los que siguen a su querido servidor desde hace tiempo, sabrán que soy un gran fanático de las series animadas y, de vez en cuando, llega una tan innovadora como irreverente e inteligente. Ese es el caso de Smiling Friends. Transmitida por primera vez en el año 2022 a través de Adult Swim, Smiling Friends…
Entramos mi hermano y yo a ese bar en Berlín donde se estarían presentando The Ramones. La emoción era demasiada, ya que desde que teníamos 13 y 14 años esa había sido una de nuestras bandas favoritas, y por fin se había arreglado todo para que pudiéramos verlos.
Era verano, por lo que el calor era insoportable, y estando dentro de ese pequeñísimo recinto, se acentuaba todavía más lo alto de la temperatura. No tardamos en pedirnos un par de cervezas, lo más frías que se pudiera, y éstas llegaron casi de inmediato; cuando quisimos pagarlas, nos dijeron que eran gratis, lo que nos causó una enorme alegría. Chocamos los vasos y con una sonrisa nos dijimos “salud”.
Habíamos pedido un par de rondas más, cuando en esos momentos se apagaron las luces y pudimos ver salir a los miembros de la banda uno por uno. Sin previo aviso, escuchamos un “Good evening, Berlin!” y de inmediato, se oyó el icónico “1,2,3,4!”. Con furia y velocidad comenzó a sonar Rockaway Beach, Judy Is A Punk, Oh Oh I Love Her So, Chainsaw y Let’s Dance: cinco canciones en diez minutos; era exactamente como siempre lo habíamos imaginado. Estábamos ya empapados de sudor por no haber dejado de brincar y empujar en el slam.
Después de varios frenéticos minutos más, los ánimos se calmaron y comenzó I Wanna Be Your Boyfriend. Cantamos con tal fuerza y alegría, que yo sentía que esos coros podían escucharse hasta la Ciudad de México. En esos momentos comenzó una de nuestras piezas favoritas, Needles and Pins. Volteamos a vernos, porque sabíamos lo que esa canción significaba para los dos: todos aquellos amores de juventud, tanto míos como suyos volvieron en esos acordes; pedimos otras cervezas y volvimos a brindar mientras cantábamos a todo pulmón:
“I saw her today, I saw her face it was a face I love
And I knew I had to run away and get
Down on my knees and pray that they go away
Still it begins needles and pins
Because of all my pride the tears I gotta hide
Ohh I thought I was smart I stole her heart”
Por un momento volvimos a tener 13 y 14 años, con nuestras playeras negras paseándonos por el tianguis del Chopo. Fue en ese momento cuando me di cuenta que estábamos escuchando a la alineación original: ahí estaba Joey Ramone, y recordé que él ya estaba muerto; volteé a ver a mi hermano y supe que él también había muerto hacía ya algunos años, y entonces lo comprendí: yo también estaba muerto, y el cielo es un concierto interminable de The Ramones con cerveza gratis.
Uno de los discos favoritos de Kurt Cobain era el Burning Farm de la banda de punk japonesa Shonen Knife. Así fue como yo me enteré de la existencia de esa agrupación y, siendo Nirvana una de mis bandas favoritas, me di a la tarea de buscar el álbum en cuestión. Burning Farm, grabado en…
El Pixel Art es una forma de creación de gráficos digitales en los que, como indica su nombre, los dibujos se hacen con base en el modelado de los pixeles, siendo estos la unidad mínima para la imagen digital. En el año 2017 vio la luz uno de los videojuegos con este tipo de arte…
El punk ha sido uno de mis géneros musicales favoritos de toda la vida. Comencé escuchando a The Ramones y a los Sex Pistols cuando tenía catorce años, y desde entonces mi repertorio ha aumentado, desde bandas consagradas y mundialmente conocidas como The Misfits, Dead Kennedys o Bad Religion, hasta proyectos más underground e independientes…
En la licenciatura en Filosofía, uno de los mejores amigos que tuve fue Rodolfo. Él era un gran fanático de un cantautor y escritor español llamado Javier Corcobado; alguna vez en mi adolescencia había escuchado ese nombre, pero nada más allá de eso. Fue Rodolfo quien me introdujo a la enigmática música de este nuevo…
“Una obra de arte de la animación que llegó en un mal momento a un mal lugar”, así describiría yo a Invasor Zim, serie creada por el controversial animador de cómics norteamericano Jhonen Vasquez que narraba las desventuras de un alienígena llamado Zim, cuyo objetivo era conquistar el planeta Tierra, pero quien era lo suficientemente…
El 23 de octubre del año en curso, Catalina entró a su baño y percibió un terrible olor, tan nauseabundo y asqueroso que en esos momentos comenzó a vomitar. La bilis que salía de sus intestinos volvió todavía peor la repugnante escena, sin embargo, pensó que se trataría de una anomalía ocasional. Hoy por la…
Hace un par de días decidí que era hora de organizar todo mi archivo fotográfico, tarea que llevo años posponiendo por las razones que ahora les contaré. Para mí, ver mi vida en aquellos fragmentos de realidad que se llaman “fotografías”, más allá de contentarme, se convierten casi en una automática declaración sobre cómo parece que todo lo he hecho mal. Es decir, que al contemplar toda una serie de circunstancias y personas que ya no se encuentran más en mi vida, de inmediato me reprocho que, todo lo que he hecho, ha sido para que aquello ya no sea más. Ahora bien, entiendo perfectamente la trampa que se esconde detrás de ello, y es el hecho de suponer que “todo pasado fue mejor”. En general, sabemos que las cosas no funcionan así; sabemos que a pesar de que en esas fotografías nos podemos reflejar tan felices o serenos como creíamos ser, en el fondo, también en ese pasado estábamos rodeados por toda una serie de problemas, sin embargo, esto sucede no sólo con nuestra vida personal, sino en general cuando nos la pasamos diciendo que “en nuestros tiempos la música era mejor”, o “en nuestros tiempos las películas eran mejores”, o, como dicta aquella frase que hoy en día está tan de moda, solemos decir “éramos felices y no lo sabíamos”. A pesar de que entiendo esa trampa tan recurrente para la condición humana, he desistido de mi tarea una vez más.
Hace unas semanas vi Retratos de una obsesión protagonizada por Robin Williams, y el diálogo que más me llama la atención de toda la cinta es aquel en el que se comenta que poder ver una fotografía nuestra es signo de que alguien se contentaba con nuestra existencia; alguien se tomó el tiempo para querer capturar nuestro paso por este mundo. Para mí, como ya dije, las fotografías son más esos testimonios que, en el fondo, nos dicen “esto ha muerto”, tal y como lo plantea Roland Barthes en La cámara lúcida. Si alguien se contentó por mi existencia en este mundo, lo único que yo puedo ver en las miles de fotografías que siguen sin clasificar (y que así seguirán otro rato) es el deseo imposible por querer que “eso” vuelva, incluyendo a la persona que fui yo mismo en todas esas situaciones. También sé que, si en diez años, yo encontrara una foto de mí mismo en esta época de mi vida, obviaría circunstancias tan complicadas como la pandemia de COVID-19 o la muerte de mi perro y terminaría por decir algo así como “ojalá las cosas pudieran ser tan sencillas como lo eran en ese momento”.
Dejen les cuento algo: los hombres cuando nos reunimos a beber hablamos de nuestros sentimientos, nos consolamos entre nosotros cuando las cosas se ven difíciles de sortear (lo que es casi siempre), lloramos y nos ofrecemos mutuamente el hombro para continuar llorando, escuchamos las penurias de los otros mientras las cajetillas de cigarro y las…
La gata de piel de fuego y ojos tiernos ya no vive más, ahora sólo quedan los tenues rayos del sol que apenas iluminan mi estancia, la cual se ha quedado sin muebles, ni esperanza. Únicamente perdura el viejo tatami derruido, devorado por el paso del tiempo, ese tatami que antaño era motivo de orgullo…
Cuando se piensa en la “obra maestra del cine de terror” la mayoría del público contestará que ese lugar le corresponde a El Exorcista, dirigida por William Friedkin y basada en la novela escrita por William Peter Blatty, sin embargo, hace unos años surgió una pieza que alcanzó la grandeza en términos de guion, actuación,…
Salí de trabajar a las diez de la noche, aproximadamente. No soportaba las plantas de los pies, ni el cuello, ni mi espalda. Encaminarme hacia mi departamento sólo significaría otra noche más de insomnio, por lo que decidí salir a tomarme un trago. Llegué a un bar de “mala muerte” que se encontraba muy cercano a la Plaza de Garibaldi y el Eje Central. Entré y me pedí un ron con Coca-Cola y un mezcal; mis bebidas llegaron más rápido de lo que creí. A lo lejos, pude vislumbrar una figura femenina que se me hizo bastante conocida: se trataba de mi exesposa, con la cual había terminado hacía casi cinco años. Ella me reconoció también, me sonrió, tomó la cerveza que estaba bebiendo y se sentó en mi mesa. Nos saludamos como unos completos desconocidos, presentándonos y diciéndonos nuestros nombres como si fuese la primera vez que nos veíamos en nuestras miserables vidas. Ella me preguntó si le invitaba un trago, a lo que yo levanté la mano hacia uno de los meseros, y le dije que sirviera “lo que la dama deseara”. Pronto, llegó el “París de noche” que había pedido, y brindamos. Estuvimos platicando y bebiendo por horas: ella seguía pidiendo tragos, y con el paso de la noche, comenzó a coquetearme. Yo no podía encontrar en mis recuerdos las razones por las que habíamos terminado, y comencé incluso a fantasear que, en cualquier momento, me tomaría de la mano, y terminaríamos en algún hotel de paso haciendo el amor como en los viejos tiempos. Súbitamente, estiré mi cuerpo por encima de la mesa e intenté besarla; ella me empujó bastante molesta, puso una cara de desagrado – casi podría decir de “asco” – y pidió un trago más. Unos minutos después, recibió una llamada en su celular, se disculpó por tener que retirarse, se levantó y se fue. Desde mi asiento, pude ver cómo alguien la esperaba afuera, se dieron un beso y se fueron tomados de la mano. Ya solo en mi lugar, solté una enorme carcajada y recordé con claridad por qué todo se había ido a la mierda unos años atrás.
Me quedaba poco dinero en mis bolsillos, y con lo poco que tenía, decidí regalarle unos libros. Al entregárselos, me sonrío a medias con una mueca fría e hipócrita. Un año después volví a su departamento, y pude ver, en un rincón empolvado, los libros que le regalé todavía sin abrir, y ahí fue cuando…
Era diciembre del año 2011, y buscando recomendaciones discográficas en la red, llegó a mis manos The inside room de la banda 40 Watt Sun, y desde la primera vez que lo escuché, se clavó profundo en mi alma. La banda británica, perteneciente al subgénero del Doom Metal, había lanzado ese mismo año una pieza…
“El verdadero novio de México”, “El divo de Neza”, estos son sólo algunos de los motes con los que se le conocía al gran Charlie Monttana, un representante imprescindible de la historia del rock en México. Para mí, personalmente, se trata del exponente más grande del rock en nuestro país, no sólo por su larga…
Hace un par de semanas, una de las personas más cercanas a mí me dijo que me veía muy mal, y me preguntó si no sería bueno que tomara “chochos para la ansiedad”. Me reí y le contesté que no, no porque estigmatizara o menospreciara ningún tipo de tratamiento psiquiátrico (mi opinión sobre los psicofármacos no era, ni lo es ahora en estas líneas, el tema a discutir), sino porque, de verdad siento que actualmente en mi vida esa no sería la solución a ninguno de mis problemas; la conversación terminó ahí. Sin embargo, lo que me hizo pensar ese comentario es la manera en cómo es que las personas que me rodean – las cuales, ahora por la pandemia no son muchas, en realidad – es que me llegan a percibir. ¿Cuál sería en todo caso la razón (o las razones) para que alguien pueda recomendarme tomarme unos “chochos” para modular mis estados de ánimo? Lo pensé detenidamente, y más allá del comentario en cuestión, supuse que sí existen, por momentos, demasiadas cosas en las que tengo la cabeza puesta, para empezar: trabajo, familia, relaciones personales y amorosas, dinero, especialización y maestría y una tesis pendiente que sigo sin poder comenzar a escribir. Y como apunté más arriba, dije “para empezar”, porque después aparecen otros temas como mi gato, mis perros, sus alimentos y vacunas (más dinero), la situación del país, acomodar muebles, atender pacientes (más trabajo), escribir (más trabajo), saber que volví a fumar después de casi un año de no hacerlo, el coronavirus, la despensa quincenal (más dinero) y un sinfín de cosas más en las que se nos va la vida. Ante todo esto, podríamos tener dos opciones: entender que la mayoría de estas cosas se solucionan eventualmente e incluso llegar al ya conocido autorreproche en el que uno termina diciéndose a sí mismo que la mayoría de nuestros problemas son, en el fondo, tonterías. Acudir a este pensamiento que a veces es tan común en el que nos decimos que existen seres humanos con cuestiones a resolver mucho más difíciles que las nuestras. La otra opción es darles una importancia de cierta consideración a todos estos problemas y pendientes al punto en que lleguen días en los que, una simple conversación puede tornarse molesta, y que esas personas que nos rodean nos terminen recomendando acudir a algún tipo de pastilla para no estar “tan de mal humor”.
En estos días vino a mi mente el antiguo concepto helenístico de ataraxia, ese estado de imperturbabilidad en el que los hechos del mundo dejan de afectarnos. ¡Suena bien! Siempre me ha sonado bien la ataraxia, sin embargo, no sé si me sea posible alguna vez alcanzarla. Al corto plazo, lo dudo mucho. La idea que siempre me coquetea en la cabeza es que, tarde o temprano, los pendientes irán disminuyendo y esa “ansiedad” lo hará también, sin embargo, inmediatamente caigo en cuenta que esa es la ilusión neurótica por excelencia: pensar que algún día pasará algo así como que nos dejen de pasar cosas, lo que, por supuesto, se queda en el terreno de la ilusión.
Por el momento, son casi las dos de la mañana (otra vez) y si bien pienso que no necesito “chochos” para la ansiedad, sí me gustaría mucho servirme un trago. Maldita sea…
Llegué a la misma cantina de siempre y pedí la promoción usual: una cerveza y un mezcal. Mientras esperaba, un joven mesero no dejaba de verme, como si estuviera intentando encontrar algo en mi persona. Yo, con los ojos clavados en mi sucia mesa continúe esperando. De pronto, llegó el mesero de mirada intrigante y…
Verano del 2005: mi hermano y yo estábamos de vacaciones y en uno de esos días de descanso veíamos VH1; como parte de la programación, salió una película biográfica sobre el que se aseguraba, era uno de los artistas de rock más grandes de todos los tiempos: Meat Loaf. Nos quedamos viendo todo el documental…
Imaginé que, en una tarde de verano, mientras veía la televisión y fumaba un cigarro, alguien tocaba a mi puerta, mientras oía la lluvia caer. Imaginé cómo se formaba un rostro de incertidumbre y angustia en mi ser, e imaginé levantarme con zozobra y caminar para abrir. Imaginé ver tu rostro del otro lado…
El autor del que les hablaré en esta ocasión es nada menos que el escritor de la célebre novela de Trainspotting, la cual tuvo una adaptación cinematográfica en manos de Danny Boyle, en la que incluso aparece el propio Welsh interpretando a Mikey Forrester y que catapultó a la fama tanto al escritor como al director de cine.
En entradas anteriores ya les he hablado de los autores de la llamada generación beat, por un lado, y de Charles Bukowski por otro; Welsh es un autor que también goza de mi admiración, ya que considero que en gran medida es un heredero de varios de los aspectos de los autores anteriormente mencionados.
La literatura de Welsh se acerca mucho al “realismo sucio”. Uno de los grandes méritos de Welsh ha sido escribir reflejando de manera fiel la jerga de los barrios bajos de Edimburgo. Sus historias son narraciones que en gran medida nos dejan ver la vida de los marginados de Escocia, personajes inmersos en un mundo capitalista los cuales no tienen acceso a la vida “triunfante” que dicho modo producción postula. No se trata de la Europa idealizada que aparece la mayor de las veces tanto en el cine como en las agencias de viajes, aquí aparece un Edimburgo sumergido en la pobreza y la dominación de la corona británica y sus líderes; Welsh dibuja un panorama desolador donde la juventud sólo puede encontrar una salida para poder sobrellevar la vida en el crimen, las drogas, el soccer y el sexo casual. El propio título de la célebre novela, Trainspotting, hace alusión a la actividad de sentarse a observar trenes todo un día entero, registrando las características principales de cada uno de los vagones, actividad que considerada para algunos como un pasatiempo y que deja ver el vacío ocioso con la cual, más de uno, intenta matar el tiempo para no enfrentarse a una vida sin futuro ni beneficio.
A pesar de que sus novelas tienen muchos momentos de comicidad, en general son retratos oscuros de la vida de todos aquellos que no forman parte del proyecto del «éxito» que como sociedad se espera obtener. Aquí les dejo una breve reseña de cuatro novelas de Welsh, las que yo considero que reflejan en buena medida de qué va su trabajo:
1.- Skagboys: cronológicamente hablando, se trata de la primera novela en la que se desarrolla el universo de Trainspotting, es decir, en este trabajo podremos ver cómo es que se conocieron en una juventud muy temprana Renton, Begbie, Spud y Sick Boy, y cómo es que comenzó el aspecto temático más fuerte de dicho universo: la adicción destructiva e irreparable de los protagonistas a la heroína. Hablando en términos de la obra de Welsh, es una de sus últimas novelas publicadas hasta el momento, y se nota una evolución y madurez del autor con respecto a otros de sus trabajos. La novela es la más política de Welsh hasta la fecha, ya que contiene una severa crítica al proyecto de nación de Margaret Thatcher, un proyecto de tintes neoliberales que aplastó a la clase obrera, así como pasó con Ronald Reagan en Estados Unidos.
2.- Trainspotting: como ya lo mencioné, la película basada en esta novela fue todo un éxito en taquillas y hoy por hoy está considerada como una cinta de culto. La novela, por su parte, se trata de un trabajo muy divertido y que nos introduce en ese otro Edimburgo, el de los “chutódromos” (aquellos lugares que suelen ser habitaciones de edificios abandonados, utilizados para inyectarse heroína y gracias a los cuales proliferaron los contagios de VIH). La película de Boyle es excelente, pero no se puede dejar de leer la novela de Welsh.
3.- Porno: esta es la novela en la que está basada Trainspotting 2. En ella, nos situamos diez años después de los sucesos de Trainspotting, y vemos a sus personajes, habiendo remplazado la heroína por la cocaína, aun lidiando con problemas como la violencia doméstica, el trabajo y el sin-sentido de la existencia. Como lo dice su título, la novela se centra en la industria del entretenimiento para adultos, lo que da oportunidad a Welsh para lanzar agudas observaciones sobre las relaciones de parejas, la explotación del cuerpo y el afán de ganancia sobre todas las cosas propio del sistema capitalista. Como se menciona en la propia novela: “Si de veras quieres saber cómo funciona el capitalismo, olvídate de la fábrica de alfileres de Adam Smith, éste es el sitio [un prostíbulo] que hay que estudiar”.
4.- Crimen: una de las novelas más fuertes que he leído. En ella nos encontramos con Ray Lennox, un inspector perteneciente al cuerpo policiaco de Edimburgo, quien tras no haber podido resolver la violación y el asesinato de una niña, cae en una severa crisis, por lo que se le obliga a tomarse unas vacaciones en Miami. Ya estando ahí, y sin darse cuenta, Lennox se ve inmerso en el mundo de la prostitución y la pornografía infantil. Una novela que muestra el talento narrativo de Welsh, al tratar un tema tan delicado como el de la pedofilia en una novela extraordinaria.
Como siempre, los invito al diálogo y a que dejen sus comentarios. ¿Ya han leído algo de Irvine Welsh? ¿Qué les parece?
Me amarás… Me amarás desde siempre y para siempre, desde la noche en que nuestros labios se juntaron en un beso que sabía a clandestinidad. Me amarás con cada mensaje y con cada fotografía, con cada sonrisa y con cada lágrima extraviada en lo fugaz. Me amarás en ese motel de mala muerte, en el…
Han pasado ya algunos años desde que, por motivos de la expansión del COVID-19 a nivel mundial y de forma acelerada, tuvimos que resguardarnos en nuestros hogares. Fue en ese entonces, y debido a dicha situación, que muchos de nosotros encontramos una buena manera de pasar el tiempo descubriendo series y películas en diversos medios…
A lo largo de los años en los que me he considerado “cinéfilo” (empecé a ver películas sin para a los quince años) he visto varios filmes que se han considerado, tanto por la crítica como por la audiencia, como algunos de los más extremos y violentos: Irreversible de Gaspar Noé; Martyrs de Pascal Laugier;…
Esta semana desempolvé algunos viejos recuerdos a partir del descubrimiento de un antiguo DVD que se encontraba escondido en uno de mis cajones. Y es que el contenido de ese DVD y el simple hecho de estar hablando ahora mismo de un DVD (para las nuevas generaciones de Netflix y YouTube recomiendo el artículo pertinente en Wikipedia sobre el “DVD”), me hicieron ver que los años no pasan en vano. Más allá de reconocer varios kilos de más y muchísimo menos cabello en mi persona, aquel breve viaje en el tiempo me recordó la música que hace diez años escuchaba, y a continuación presento una lista a manera de recomendación de esas melodías que marcaron aquellos días de “amor de loca juventud” (otra referencia que me hace darme cuenta de mi actual edad):
1.- Vera/Nobody Home: The Wall de Pink Floyd era uno de los discos que más escuchaba para ese entonces. Vera y Nobody Home son, quizá, mis dos piezas favoritas de The Wall; incluso un hámster que me fue encargado para un proyecto de la clase de biología en la preparatoria llevó el nombre de Vera.
2.- Sea of Love/If It’s Really Got To Be This Way: fue en un bazar del 14 de febrero donde encontré una joya – que terminó siendo el clásico regalo “de mí para mí” – de la cual no tenía idea alguna de su existencia: Sixty Six To Timbuktu es un álbum doble que recopila los sencillos y algunas rarezas de la carrera de Robert Plant como solista hasta 1994. Las dos canciones mencionadas me recuerdan particularmente a esa época: la primera en el amor y la segunda en el desamor. Efectivamente, el mismo vocalista salvaje de Dazed and Confused y Kashmir en esta ocasión nos derrite con Sea Of Love y con la balada country de If It’s Really Got To Be This Way.
3.- Oh Mandy: no, no se trata del “exitazo” de Barry Manilow, Oh Mandy de The Spinto Band es una canción llena de sentimiento que refleja bien el sonido de la época, mismo sonido que me hace pensar también en discos del momento como Let’s Get Out Of This Country de Camera Obscura, Yoshimi Battles The Pink Robots de los Flaming Lips o el homónimo de Clap Your Hands Say Yeah.
4.- First Of The Gang To Die/Suedhead: ninguna fiesta de la preparatoria estaba lista hasta que nos abrazáramos todos los amigos y cantáramos con todas las fuerzas que teníamos esos dos grandes temas de Morrissey. Nada como ponerse en los histriónicos zapatos del vocalista de los Smiths y cantar a todo pulmón: “You have never been in love…”
5.- Ruby Tuesday/Wild Horses: fue en esa época de mi vida cuando pude ver por primera vez a The Rolling Stones (2006). Ruby Tuesday y Wild Horses eran las dos canciones con las que me despertaba todos los días a las siete de la mañana para llegar “a la prepa”, esperando con ansias el 26 de febrero, fecha en la que se presentaron en el Foro Sol Mick Jagger y compañía. Hasta la fecha, Wild Horses sigue siendo mi canción favorita de los Rolling Stones y no deja de recordarme ese primer año de bachillerato.
6.- Ten Years Gone: una canción llena de nostalgia del que es, muy probablemente, el mejor disco de Led Zeppelin: Physical Graffiti. Fue la mañana del primero de enero de ese mismo 2006 cuando, acostado en mi cama, con las manos entrecruzadas por detrás de la cabeza y escuchando esa “rola” de Led Zeppelin, me cuestioné sobre el paso del tiempo, sobre la fugacidad de la existencia y sobre mi vida en general, y me hice la siguiente pregunta: ¿qué estaré haciendo dentro de diez años?, poco me imaginaba que estaría escribiendo acerca de todos estos recuerdos; bueno, en realidad han pasado ya más de diez años…
¿Y ustedes, queridos y queridas lectores, qué música escuchaban hace diez años?
Semana Santa para mí siempre ha significado un tiempo de descanso y reflexión, pero también, y no recuerdo muy bien cuándo ni cómo, es una semana en la que me dedico a ver mucho cine de terror. Dicho esto, hoy quiero venir a recomendarles una cinta para que, si gustan pasar una noche inquieta, sintonicen…
¿Cuántas lunas habré observado antes de dormir? ¿Cuántas de ellas me habrán bañado con sus rayos repletos de melancolía y tristeza? ¿Cuántas veces habré deseado desvanecerme en esos parajes nocturnos? ¿Cuántas lunas habrán sido testigos silenciosos de mi angustia y soledad? ¿Cuántas lunas habré observado antes de dormir, deseando no ver ni una sola más?
Yo comencé en el mundo de los videojuegos desde muy niño, como ya había mencionado en muchas otras entradas; y desde siempre me ha gustado todo lo relativo al mundo del terror, como también he mencionado en entradas anteriores; en consecuencia, los videojuegos de terror siempre fueron algo por lo que sentí una especial atracción.…
Antes que nada, no quisiera caer en el lugar común de decir que odio el 14 de febrero y esparcir veneno contra todo aquel que quiera festejar ese día; piénsenlo: ¿Qué sería de los globeros y los dueños de los hoteles sin el 14 de febrero? Sin embargo, el “Día del amor y de la amistad”, puede disfrutarse mejor con una selección de canciones de Morrissey y los Smiths para quedarse acostado todo el día, con un litro de helado del sabor que más acomode, una selección de poemas de Keats, Wilde y Yeats y estas canciones que, solteros o no, moverán profundas fibras sensibles:
1.- Let Me Kiss You: esta canción es una de esas piezas que a más de uno les recordará cuando les dijeron que sólo los querían como amigo o amiga, o cuando les aplicaron “la cobra”, ya saben, ese movimiento digno del más ágil samurái que consiste en echar la cabeza para atrás cuando uno se acerca e intenta robar un beso. Se trata de un canto de humillación y desesperación que repite una y otra vez la siguiente petición: “Close your eyes and think of someone you physically admire, and let me kiss you”. La idea es que, sin importar que tan humillante sea, se pueda recibir un beso del ser deseado, sin embargo, la ilusión se rompe inmediatamente cuando la otra persona abre los ojos, y se encuentra con alguien que “aborrece” físicamente. Como último acto de rebajamiento, se le dice amargamente a esa otra persona que acaba de rechazarnos: “My heart is open to you”.
2.- Last Night I Dreamt That Somebody Loved Me: ¿no les ha pasado que encuentran al amor de su vida, que todo va perfecto, y que sienten que por fin han encontrado la felicidad al lado de esa persona, y que después despiertan estando igual de solos y solas que la noche anterior? Pues de eso va esta canción, que desde el comienzo hasta el final nos sumerge en una atmosfera densa e inquietante, con una interrogante clara y llena de desasosiego: “Tell me, how long before the right one?”
3.- Well I Wonder: una de las canciones más dolorosas de los Smiths. Johnny Marr hace maravillas con una guitarra electroacústica, que no deja de acompañar la lastimera voz de Morrissey. Nos encontramos con unas líricas llenas de pesadumbre y resignación: alguien que sabe que se ha terminado todo aquello que tuvo con la otra persona, y cada que la ve pasar se pregunta si ésta, aunque sea en sueños, aún le recuerda. La voz de Morrissey no deja de ser un lamento continuo, acompañado por el efecto sonoro de una lluvia que cae de forma inclemente, y un suspiro que, como último acto de amor y piedad, se le pide a ese ser ya lejano: “Please, keep me in mind”.
4.- I Know It’s Over: The Queen Is Dead es una de las obras más reconocidas de la historia del rock, y canciones como I Know It’s Over demuestra el por qué. Sería inútil intentar seleccionar algún fragmento de la letra en cuestión, ya que se trata de todo un discurso sobre esa situación cuando, en la soledad y en la oscuridad de un cuarto por la noche, nos damos cuenta de que aquella relación que teníamos con alguien se ha acabado, y entonces, uno no saber para dónde ir, ni qué hacer. Generalmente en estos casos, son los amigos y las amigas las que “nos echan porras”, pero después de contestar el cuestionario de esta canción de los Smiths, poco o nada de ánimo queda: “If you’re so funny, if you’re so clever, if you’re so very entertaining, and if you’re so very good looking, why you sleep alone tonight?”.
5.- Half A Person: existen relaciones donde uno le da todo su tiempo, su vida y su amor a la otra persona, y él o ella no son capaces de regalarnos ni cinco segundos de su existencia. Esta canción es un reclamo a todas esas situaciones, aquellas en las que uno se desvive por la otra persona, mientras que para él o ella uno representa “la-amistad-con-la-que-me-la-paso-muy-bien-pero-es-que-yo-no-quiero-nada-serio-con-nadie-por-el-momento” y a las dos semanas le vemos paseando de la mano y subiendo fotos al Facebook con “su gordo” o “su chaparrita”. Half A Person es uno de los puntos más sólidos de la carrera de los Smiths, donde de nueva cuenta Johnny Marr deja muy claro con su guitarra el por qué Morrissey como solista nunca podrá ser tan bueno como lo era en conjunto con la banda británica. “Call me morbid, call me pale”.
6.- Speedway: hay canciones de Morrissey con las que siempre me queda la duda sobre si existe algún significado oculto, sin embargo, me iré en esta ocasión por el nivel de análisis interpretativo básico, y hablaré de esta canción, la cual nos narra una relación destructiva, donde el claro objetivo es arruinar la vida de esa otra persona; una relación llena de mentiras y traiciones, donde ya no queda nada por destruir, y sin embargo, se sigue intentando: “and when you try to break my spirit, it won’t work, because there’s nothing left to break, anymore”, y a pesar de todo, la canción termina diciendo: “I’ve always been true to you, in my own strange way, in my own sick way, I’ve always been true to you”.
7.- Suedhead: era un paso obligado en esta lista mencionar la que es, probablemente, la canción más conocida de Morrissey en su carrera como solista. Una canción que muchos conocen de manera errónea como I’m Sorry. Rupturas, mentiras, secretos, engaños y arrepentimiento son los elementos básicos de esta canción.
8.- There Is A Light That Never Goes Out: la canción de amor trágico por excelencia. Podría escribir cuartillas enteras sólo sobre esta canción…En ella, escuchamos la historia de un joven solitario que se ha quedado sin hogar – si es que alguna vez lo tuvo – que lo único que desea es “salir y ver luces y ver gente”. Se puede notar que depende emocionalmente de la persona a la que le dedica con desesperación la frase de “Take me out, tonight, take me anywhere, I don’t care, I don’t care, I don’t care”. Es una historia de amor trágico, porque si bien se pueden encontrar unas migajas de romance, la idea de la canción es morir en esa misma noche junto a esa persona: “Tonight by your sideissuch a heavenly way to die”. La canción da lugar a muchas interpretaciones, tal y como tuve la oportunidad de platicarlo con Irvine Welsh, autor de Trainspotting en una conferencia que tuvo lugar en la Ciudad de México ya hace unos años. Sea como sea, There Is A Light That Never Goes Out se ha convertido en un himno para muchas personas, particularmente para aquellos “ángeles rebeldes” (como diría Allen Ginsberg) que vagan solitarios por las noches, la mayoría de ellos, sin rumbo y con el corazón roto en la mano.
Y aunque ya haya pasado el 14 de febrero hace un par de días, siempre es un buen momento para darnos un agasajo con estas y algunas otras canciones de The Smiths y Morrissey; ¿o ustedes qué opinan?
Pocas veces me encuentro con algo tan desgarrador como el cortometraje del que les vengo a hablar el día de hoy. Si algo me pasa, los quiero es un filme escrito y dirigido por Will McCormack y Michael Govier ganador del Oscar a “Mejor cortometraje de animación” en el año 2021, y cuando uno lo…
Adult Swim nos ha regalado varias joyas de la animación para adultos con el paso de los años; quizá la más famosa en la actualidad sea Rick and Morty, pero esto no significa de lejos que sea la única. Hoy les vengo a hablar de Metalocalypse, animación producida por Adult Swim y emitida por primera…
Estábamos mi hermano y yo afuera de alguna plaza comercial de Acapulco esperando a que salieran nuestros padres. Ya era de noche, y la brisa tropical del puerto hacía que el ambiente nocturno fuese lo suficientemente agradable como para haber decidido no entrar a comprar los suministros para hacer la cena y, en su lugar,…