«No dejes de sonreír»

Iba caminando por la Calzada de Tlalpan, cuando vi una barda pintada con una especie de mural: se trataba de dos niñas pequeñas y un zorro, las tres figuras en un bosque, y en medio se encontraba la leyenda “no dejes de sonreír”. Algo se movió dentro de mí, y decidí que cambiaría los planes que tenía para ese momento; ya habría otro día para aventarse de un puente.

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Recuerdo que hace unos años, uno de mis sobrinos me preguntaba por las animaciones que a mí me tocó ver a su edad, es decir, aproximadamente a los siete u ocho años; más allá del anime como Dragon Ball, Sailor Moon o Caballeros del Zodiaco, entre otras series que yo veía en esa época, vino…

Intimidad

Tuvimos intimidad, no ese intercambio soso y frívolo de carne y fluidos al que ustedes le llaman así. Tuvimos intimidad, de esa a la que pocos seres humanos pueden aspirar en toda su vida. Caminamos de noche, sin destino certero, y el alcohol que nos inundaba la sangre nos hacía reír sin parar, a veces…

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