Pocas veces me encuentro con algo tan desgarrador como el cortometraje del que les vengo a hablar el día de hoy. Si algo me pasa, los quiero es un filme escrito y dirigido por Will McCormack y Michael Govier ganador del Oscar a “Mejor cortometraje de animación” en el año 2021, y cuando uno lo ve, tanto por su contenido como por su forma, se entiende el por qué es que fue galardonado. Pocos documentos ayudan tanto a pensar y trabajar el duelo como este: en alguna otra entrada ya he hablado del libro de Rodrigo Morlesin titulado Elvis nunca se equivoca, y en esa ocasión yo relataba lo mucho que esa historia me ayudó a superar la muerte de mi hermano, pues bueno, Si algo me pasa, los quiero es una obra del mismo talante. No quiero decir nada más allá de lo mencionado, ya que por su corta duración es mejor que ustedes mismos vayan y se den la oportunidad de vivirlo. Es un documento visual que nos habla de la pérdida irreparable de un ser querido y de la violencia en la sociedad actual, pero también es una obra que nos habla de la esperanza y del cómo mantener vivos a esos seres que amamos y que iluminaron nuestra vida en algún momento. Vale, hasta acá, que se me hace el nudo la garganta sólo de escribir estas palabras y recordar la cinta, ustedes véanla y coméntenme qué les pareció. Si algo me pasa, los quiero se encuentra disponible en Netflix.
Otros temas que te pueden interesar…
No eras la gran cosa
No eras la gran cosa y ahora lo puedo ver. No eras tan bonita como te visualicé. No eras tan inteligente como te pensé. No eras tan graciosa como te escuché. No eras tan buena como lo creí. Sí, no eras la gran cosa, pero la verdad es que tampoco lo soy yo, y eso…
Felicidad
Me preguntaron hace poco qué era la felicidad, y en ese momento no supe responder. La interrogante se alojó en mi cabeza y en mi corazón, y algunos días después llegó a mí la siguiente imagen. La felicidad es sentir el calor del cuerpo desnudo de una mujer alojado junto a mí después de hacer…
Hablando en voz baja
Esto me ocurrió hace ya varios años, cuando era profesor de bachillerato. Una mañana, llegó una alumna a mi escritorio. En su rostro se podía observar una mezcla de desconcierto, incertidumbre y miedo, como si algo muy grave hubiese ocurrido. Esperó con cuidado a que todos los demás compañeros salieran al receso para que ella…
