Y volver, volver, volver…

Esta semana desempolvé algunos viejos recuerdos a partir del descubrimiento de un antiguo DVD que se encontraba escondido en uno de mis cajones. Y es que el contenido de ese DVD y el simple hecho de estar hablando ahora mismo de un DVD (para las nuevas generaciones de Netflix y YouTube recomiendo el artículo pertinente en Wikipedia sobre el “DVD”), me hicieron ver que los años no pasan en vano. Más allá de reconocer varios kilos de más y muchísimo menos cabello en mi persona, aquel breve viaje en el tiempo me recordó la música que hace diez años escuchaba, y a continuación presento una lista a manera de recomendación de esas melodías que marcaron aquellos días de “amor de loca juventud” (otra referencia que me hace darme cuenta de mi actual edad):

1.- Vera/Nobody Home: The Wall de Pink Floyd era uno de los discos que más escuchaba para ese entonces. Vera y Nobody Home son, quizá, mis dos piezas favoritas de The Wall; incluso un hámster que me fue encargado para un proyecto de la clase de biología en la preparatoria llevó el nombre de Vera.

2.- Sea of Love/If It’s Really Got To Be This Way: fue en un bazar del 14 de febrero donde encontré una joya – que terminó siendo el clásico regalo “de mí para mí” – de la cual no tenía idea alguna de su existencia: Sixty Six To Timbuktu es un álbum doble que recopila los sencillos y algunas rarezas de la carrera de Robert Plant como solista hasta 1994. Las dos canciones mencionadas me recuerdan particularmente a esa época: la primera en el amor y la segunda en el desamor. Efectivamente, el mismo vocalista salvaje de Dazed and Confused y Kashmir en esta ocasión nos derrite con Sea Of Love y con la balada country de If It’s Really Got To Be This Way.

3.- Oh Mandy: no, no se trata del “exitazo” de Barry Manilow, Oh Mandy de The Spinto Band es una canción llena de sentimiento que refleja bien el sonido de la época, mismo sonido que me hace pensar también en discos del momento como Let’s Get Out Of This Country de Camera Obscura, Yoshimi Battles The Pink Robots de los Flaming Lips o el homónimo de Clap Your Hands Say Yeah.

4.- First Of The Gang To Die/Suedhead: ninguna fiesta de la preparatoria estaba lista hasta que nos abrazáramos todos los amigos y cantáramos con todas las fuerzas que teníamos esos dos grandes temas de Morrissey. Nada como ponerse en los histriónicos zapatos del vocalista de los Smiths y cantar a todo pulmón: “You have never been in love…”

5.- Ruby Tuesday/Wild Horses: fue en esa época de mi vida cuando pude ver por primera vez a The Rolling Stones (2006). Ruby Tuesday y Wild Horses eran las dos canciones con las que me despertaba todos los días a las siete de la mañana para llegar “a la prepa”, esperando con ansias el 26 de febrero, fecha en la que se presentaron en el Foro Sol Mick Jagger y compañía. Hasta la fecha, Wild Horses sigue siendo mi canción favorita de los Rolling Stones y no deja de recordarme ese primer año de bachillerato.  

6.- Ten Years Gone: una canción llena de nostalgia del que es, muy probablemente, el mejor disco de Led Zeppelin: Physical Graffiti. Fue la mañana del primero de enero de ese mismo 2006 cuando, acostado en mi cama, con las manos entrecruzadas por detrás de la cabeza y escuchando esa “rola” de Led Zeppelin, me cuestioné sobre el paso del tiempo, sobre la fugacidad de la existencia y sobre mi vida en general, y me hice la siguiente pregunta: ¿qué estaré haciendo dentro de diez años?, poco me imaginaba que estaría escribiendo acerca de todos estos recuerdos; bueno, en realidad han pasado ya más de diez años…

¿Y ustedes, queridos y queridas lectores, qué música escuchaban hace diez años?

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8 canciones de Morrissey y The Smiths anti-14 de febrero

Antes que nada, no quisiera caer en el lugar común de decir que odio el 14 de febrero y esparcir veneno contra todo aquel que quiera festejar ese día; piénsenlo: ¿Qué sería de los globeros y los dueños de los hoteles sin el 14 de febrero? Sin embargo, el “Día del amor y de la amistad”, puede disfrutarse mejor con una selección de canciones de Morrissey y los Smiths para quedarse acostado todo el día, con un litro de helado del sabor que más acomode, una selección de poemas de Keats, Wilde y Yeats y estas canciones que, solteros o no, moverán profundas fibras sensibles:

1.- Let Me Kiss You: esta canción es una de esas piezas que a más de uno les recordará cuando les dijeron que sólo los querían como amigo o amiga, o cuando les aplicaron “la cobra”, ya saben, ese movimiento digno del más ágil samurái que consiste en echar la cabeza para atrás cuando uno se acerca e intenta robar un beso. Se trata de un canto de humillación y desesperación que repite una y otra vez la siguiente petición: “Close your eyes and think of someone you physically admire, and let me kiss you”. La idea es que, sin importar que tan humillante sea, se pueda recibir un beso del ser deseado, sin embargo, la ilusión se rompe inmediatamente cuando la otra persona abre los ojos, y se encuentra con alguien que “aborrece” físicamente. Como último acto de rebajamiento, se le dice amargamente a esa otra persona que acaba de rechazarnos: “My heart is open to you”.

2.- Last Night I Dreamt That Somebody Loved Me: ¿no les ha pasado que encuentran al amor de su vida, que todo va perfecto, y que sienten que por fin han encontrado la felicidad al lado de esa persona, y que después despiertan estando igual de solos y solas que la noche anterior? Pues de eso va esta canción, que desde el comienzo hasta el final nos sumerge en una atmosfera densa e inquietante, con una interrogante clara y llena de desasosiego: “Tell me, how long before the right one?

3.- Well I Wonder: una de las canciones más dolorosas de los Smiths. Johnny Marr hace maravillas con una guitarra electroacústica, que no deja de acompañar la lastimera voz de Morrissey. Nos encontramos con unas líricas llenas de pesadumbre y resignación: alguien que sabe que se ha terminado todo aquello que tuvo con la otra persona, y cada que la ve pasar se pregunta si ésta, aunque sea en sueños, aún le recuerda. La voz de Morrissey no deja de ser un lamento continuo, acompañado por el efecto sonoro de una lluvia que cae de forma inclemente, y un suspiro que, como último acto de amor y piedad, se le pide a ese ser ya lejano: “Please, keep me in mind”.

4.- I Know It’s Over: The Queen Is Dead es una de las obras más reconocidas de la historia del rock, y canciones como I Know It’s Over demuestra el por qué. Sería inútil intentar seleccionar algún fragmento de la letra en cuestión, ya que se trata de todo un discurso sobre esa situación cuando, en la soledad y en la oscuridad de un cuarto por la noche, nos damos cuenta de que aquella relación que teníamos con alguien se ha acabado, y entonces, uno no saber para dónde ir, ni qué hacer. Generalmente en estos casos, son los amigos y las amigas las que “nos echan porras”, pero después de contestar el cuestionario de esta canción de los Smiths, poco o nada de ánimo queda: “If you’re so funny, if you’re so clever, if you’re so very entertaining, and if you’re so very good looking, why you sleep alone tonight?”.

5.- Half A Person: existen relaciones donde uno le da todo su tiempo, su vida y su amor a la otra persona, y él o ella no son capaces de regalarnos ni cinco segundos de su existencia. Esta canción es un reclamo a todas esas situaciones, aquellas en las que uno se desvive por la otra persona, mientras que para él o ella uno representa “la-amistad-con-la-que-me-la-paso-muy-bien-pero-es-que-yo-no-quiero-nada-serio-con-nadie-por-el-momento” y a las dos semanas le vemos paseando de la mano y subiendo fotos al Facebook con “su gordo” o “su chaparrita”. Half A Person es uno de los puntos más sólidos de la carrera de los Smiths, donde de nueva cuenta Johnny Marr deja muy claro con su guitarra el por qué Morrissey como solista nunca podrá ser tan bueno como lo era en conjunto con la banda británica. “Call me morbid, call me pale”.

6.- Speedway: hay canciones de Morrissey con las que siempre me queda la duda sobre si existe algún significado oculto, sin embargo, me iré en esta ocasión por el nivel de análisis interpretativo básico, y hablaré de esta canción, la cual nos narra una relación destructiva, donde el claro objetivo es arruinar la vida de esa otra persona; una relación llena de mentiras y traiciones, donde ya no queda nada por destruir, y sin embargo, se sigue intentando: “and when you try to break my spirit, it won’t work, because there’s nothing left to break, anymore”, y a pesar de todo, la canción termina diciendo: “I’ve always been true to you, in my own strange way, in my own sick way, I’ve always been true to you”.

7.- Suedhead: era un paso obligado en esta lista mencionar la que es, probablemente, la canción más conocida de Morrissey en su carrera como solista. Una canción que muchos conocen de manera errónea como I’m Sorry. Rupturas, mentiras, secretos, engaños y arrepentimiento son los elementos básicos de esta canción.

8.- There Is A Light That Never Goes Out: la canción de amor trágico por excelencia. Podría escribir cuartillas enteras sólo sobre esta canción…En ella, escuchamos la historia de un joven solitario que se ha quedado sin hogar – si es que alguna vez lo tuvo – que lo único que desea es “salir y ver luces y ver gente”. Se puede notar que depende emocionalmente de la persona a la que le dedica con desesperación la frase de “Take me out, tonight, take me anywhere, I don’t care, I don’t care, I don’t care”. Es una historia de amor trágico, porque si bien se pueden encontrar unas migajas de romance, la idea de la canción es morir en esa misma noche junto a esa persona: “Tonight by your side is such a heavenly way to die”. La canción da lugar a muchas interpretaciones, tal y como tuve la oportunidad de platicarlo con Irvine Welsh, autor de Trainspotting en una conferencia que tuvo lugar en la Ciudad de México ya hace unos años. Sea como sea, There Is A Light That Never Goes Out se ha convertido en un himno para muchas personas, particularmente para aquellos “ángeles rebeldes” (como diría Allen Ginsberg) que vagan solitarios por las noches, la mayoría de ellos, sin rumbo y con el corazón roto en la mano.

Y aunque ya haya pasado el 14 de febrero hace un par de días, siempre es un buen momento para darnos un agasajo con estas y algunas otras canciones de The Smiths y Morrissey; ¿o ustedes qué opinan?

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10 canciones de Led Zeppelin que tienes que escuchar

Led Zeppelin fue una de esas bandas que marcó mi adolescencia. Yo tenía – si mal no recuerdo – quince años cuando llegué a mi casa con el disco Remasters que había comprado por curiosidad; eran ya muchas las opiniones de varios amigos de “la prepa”, los cuales insistían que debía escuchar a esa banda. Desde la primera vez que puse atención a la furiosa guitarra eléctrica de Jimmy Page en Communication Breakdown, no dejé de escuchar a Zeppelin una y otra vez, hasta la fecha.

Esta semana desempolvé por azares del destino mi Physical Graffiti, una de las obras más sólidas del cuarteto, por lo que decidí que ahora escribiría una lista, a manera de recomendación, de mis diez canciones favoritas de Led Zeppelin.

Esta lista es tanto para fans de la banda, como para aquellos que conozcan poco o nada de ellos y deseen “entrarle” de lleno a la música de la legendaria banda de rock. Así que, sin más, he aquí la lista:

1.- The Girl I Love She Got Long Black Wavy Hair: perteneciente a las sesiones de la BBC, esta canción nos deja escuchar a un Led Zeppelin en su estado más salvaje. Con un riff de guitarra que nos hará ponernos a bailar durante tres minutos de manera ininterrumpida, la presente canción es, sin lugar a dudas, uno de los testimonios más fieles de lo bien que sonaba Zeppelin en vivo.

2.- The Rain Song: puedo decir sin miedo a equivocarme que The Rain Song de Led Zeppelin es una de las melodías más hermosas que he escuchado en mi vida. Es una de esas canciones que sólo Led Zeppelin pudo haber escrito, mezclando la nostalgia más delicada con la rabia de la batería de Bonzo Bonham y la voz de Robert Plant. Recomiendo escuchar la versión del álbum en vivo The Song Remains The Same, aunque la original del Houses Of The Holy no se queda atrás. Es una de esas canciones que corro a poner cuando, poco a poco, las gotas de lluvia comienzan a golpetear la ventana.

3.- Hot Dog: una pieza que demuestra la influencia del country y el rockabilly de los 50’s en la alineación británica. Con una letra divertida y un ritmo frenético, Hot Dog es una de esas canciones que probablemente no reflejan el genio artístico de la banda, pero que no dejan de ser tres minutos que pueden convertirse en uno de los momentos predilectos de la discografía de Zeppelin para más de uno.

4.- The Lemon Song: perteneciente al Led Zeppelin II, The Lemon Song es un blues con una letra bastante sugestiva; se trata de una pieza donde cada uno de los instrumentos está en su lugar, de manera que mientras la guitarra de Page no deja de sonar, el bajo de John Paul Jones nos sorprende con una epicúrea aparición. Un blues crudo y aparatoso, pero a la vez lleno de sensualidad. 

5.- Tangerine: una de las piezas más nostálgicas de la agrupación británica. Desde el casi imperceptible conteo en voz baja que antecede a la canción, hasta la maravilla acústica que alcanza la guitarra de Page, y una voz llena de dolor, cortesía de Robert Plant, Tangerine se corona como una de esas delicias escondidas en toda la discografía de Led Zeppelin. La canción se torna más sentimental cuando se tiene en cuenta que es la melodía que pone fin a la célebre película de Cameron Crowe, Almost Famous, cinta que, cabe mencionar, resulta ser un relato autobiográfico del cineasta, el cual se fue de gira con Led Zeppelin durante los años 70’s.

6.- Going To California: esta es una de esas canciones que se pueden escuchar más de mil veces, empero, siempre sonará como si fuese la primera vez. El juego cadencioso que se puede presenciar en esta pieza entre la guitarra de Page, la mandolina de Jones y la voz de Plant resulta ser una delicia para el oído. Con una letra que suena a poesía, Going To California es una muestra de cómo se debe introducir una canción acústica en uno de los discos que inventó el Heavy Metal, es decir, el Untitled, más comúnmente conocido como Led Zeppelin IV.

7.- When The Levee Breaks: hablando de la invención del Heavy Metal, la presente canción de Zeppelin es una bofetada dura y directa a todos los escépticos que dudan de la autoría de dicho género en manos de Plant, Page, Jones y Bonham. Del mismo Untitled de 1972, When The Levee Breaks es un torbellino ascendente que no deja de arrastrarnos durante casi ocho minutos. La guitarra de Page y la batería de Bonham no dejan dudas sobre el lugar de Zeppelin con este cuarto disco, junto con el Paranoid de Black Sabbath y el Machine Head de Deep Purple sobre quiénes son los padres del Metal.

8.- Bron-Yr-Aur/Boogie With Stu/Black Country Woman: la verdad es que esta octava posición es una trampa flagrante, ya que estoy colocando tres canciones del ya mencionado Physical Graffiti. disco que demuestra lo dicho por Homero Simpson: “el rock alcanzó la perfección en 1974, es un hecho científico”

9.- Achilles Last Stand: si yo tuviera que resumir a Led Zeppelin en una canción, sería ésta. Achilles Last Stand llega a puntos épicos que ninguna otra obra de Zeppelin logra conseguir. Es una canción que habla sobre la fractura de tobillo que sufrió Plant, la cual vino acompañada por una serie de otros eventos desafortunados, como la muerte de su hijo (hecho del que las malas lenguas cuentan que todo fue desencadenado por la incursión de Jimmy Page en las ciencias oscuras). A través de diez minutos con veintitrés segundos, cada uno de los integrantes de Led Zeppelin exponen la maestría en lo que a cada uno concierne: las vocales de Plant son excelsas; la guitarra de Page no tiene comparación; el bajo de John Paul Jones es incansable; la batería de Bonham despide furia como ninguna otra batería lo había hecho hasta ese momento. En conclusión, con Achilles Last Stand, perteneciente al penúltimo disco de estudio de la banda con sus cuatro miembros en vida, se demuestra el por qué la banda terminó a la muerte de Bonham: Led Zeppelin no podía ser Led Zeppelin sin uno de sus cuatro miembros originales.

10.- Tea For One: si tuviera que elegir una palabra con la cual describir esta canción sería “dolor”, y es que sí, desde la primera nota, Tea For One duele. Una pieza que nos recuerda por momentos a la épica Since I’ve Been Loving, pero con una cadencia más lenta, que nos recuerda a los inicios más bucólicos de la música blues. Tea For One es una de esas canciones que nos sumerge en una atmosfera de la cual es imposible escapar, y que, en mi humilde opinión, es una de las muestras imprescindibles para poder comprender a Zeppelin en su totalidad.

¿Qué opinan de la lista?, ¿Cuáles son sus canciones favoritas de Led Zeppelin?, ¿Conocían alguna de esta lista? Espero su respuesta en la caja de comentarios. ¡Saludos!

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“Pictures of you”

Hace un par de días decidí que era hora de organizar todo mi archivo fotográfico, tarea que llevo años posponiendo por las razones que ahora les contaré. Para mí, ver mi vida en aquellos fragmentos de realidad que se llaman “fotografías”, más allá de contentarme, se convierten casi en una automática declaración sobre cómo parece … Leer Más “Pictures of you”

10 canciones de The Cure para el otoño

Desde que tenía aproximadamente catorce años, recuerdo bien, ya era un fan de The Cure declarado, y hasta la fecha puedo decir sin miedo a equivocarme que se trata de mi banda favorita. También puedo recordar que, desde ese entonces, una vez que el verano había quedado atrás y las hojas de los árboles comenzaban a caer, dejando detrás de sí todo un asfalto lleno de esa carpeta parda, la cual es removida por un viento lánguido y nostálgico, en mi mente comenzaban a sonar varias melodías pertenecientes al conjunto británico.

Hoy fue uno de esos días en los que comencé a reconocer ese otoño que ya está aquí, y con él, llegaron a mi memoria varias de esas melodías que les comento. He aquí una lista de 10 canciones de The Cure para todo el que quiera, sea fan de la banda o no, llenar sus sienes con aquellos melancólicos acordes:

1.- Cloudberry: perteneciente a las sesiones perdidas del disco Wish de 1992 y que fueron recopiladas en la cinta de Lost Wishes, esta pieza instrumental nos transporta a lugares que, muy probablemente, desconocíamos antes de escucharla. Se trata de una grabación llena de tristeza y añoranza, que nos sumerge en un estado en el que, difícilmente, podríamos diferenciar lo onírico de lo real. Tal y como mencioné, se trata de una pieza instrumental, lo que no dificulta que, para los que ya conozcan a la banda, aparezca inmediatamente el sello de The Cure aun sin la inconfundible voz de Robert Smith. Nada como irse a un alejado jardín en una tarde en la que el sol esté a punto de desvanecerse y escuchar esta canción.

2.-  Play: este b-side del sencillo High, de igual manera perteneciente al disco Wish, nos sumerge en las últimas palabras que un desdichado amante dirige a su pareja en el momento de la inevitable ruptura amorosa. Es una melodía lenta y llena de arrepentimiento, pero que no deja de sorprender por su belleza.

3.- This Twilight Garden: “I lift my lips from kissing you, to kiss the sky cloud soft and blue” son las primeras líneas de esta canción de The Cure que, por su forma y contenido, podrían asemejarse más a un poema. La canción en cuestión crea ciertas imágenes mentales que bien podrían recordarnos al jardín descrito en el cuento gótico de “La hija de Rappaccini” de Nathaniel Hawthorne, y que nos conducen a uno de esos lugares que, aparentemente, sólo existen en los sueños.

4.Where The Birds Always Sing: proveniente de unos de los discos más aclamados de The CureBloodflowers del año 2000 – esta canción nos sumerge en una profunda reflexión, mientras que no deja de seducirnos y hacernos pensar en ese otro mundo que creamos en nuestras mentes y que parece estar tan alejado, pero en el cual por momentos llegamos a refugiarnos.

5.- Homesick: una de las piezas más desgarradoras de The Cure, perteneciente al que, para mi gusto, es el mejor disco que se ha grabado en toda la historia de la música rock. Disintegration es ese álbum que creó atmosferas y sentimientos que, hasta ese momento, nunca habían sido musicalizados. Homesick, en particular, aborda la representación del sentimiento de la nostalgia (traducción literal del término Homesick). La canción va en un crescendo, incorporando instrumentos para llegar a la lastimosa voz de Robert Smith, y finalmente, desvanecer el sonido hasta llegar al silencio.

6.The Big Hand: otro b-side que brilla por su propia cuenta, al grado que pudo haber sido el sencillo y no el lado-b. Desde que escuchaba esta canción en mi época de adolescencia, no podía dejar de conmoverme por la grisácea atmosfera llena de tristeza que esta melodía produce. Con unas líricas con tonos más oscuros que claros, la canción nos habla sobre aquellas cosas que determinan nuestra existencia y parecen manejar nuestra vida a su antojo y en contra de nuestra voluntad, llevándonos, tarde o temprano, a la infelicidad.

7.- Before Three: en el año 2004, The Cure nos sorprendió a todos sus fans con su primer disco homónimo, y aunque hubo bastantes opiniones encontradas, la verdad es que para la mayoría de nosotros significó un álbum sólido y de buena calidad. Más allá de The End Of The World, primer sencillo de este disco y una de las piezas más conocidas de la banda, Before Three es la canción que integro a esta lista. Con una de las mejores letras escritas por Robert Smith (y eso ya es mucho decir), Before Three es, al igual que This Twilight Garden, una melodía que evoca pasajes que, probablemente, creíamos que sólo se hallaban en el mundo de los sueños.

8.- Doing The Unstuck (Demo): hace unos años, cuando uno buscaba alguna rareza de The Cure o de cualquier otra banda de rock, la mayoría de las veces era necesario pasarse sábados completos en “El Chopo”, preguntando de puesto en puesto y examinando cada una de las grabaciones que se encontraban en éstos. Ahora, gracias a plataformas como YouTube es demasiado sencillo poder acceder a cualquiera de estas rarezas. De esta forma, ya no resulta difícil poder escuchar el demo de Doing The Unstuck, y es que si bien la canción original guarda ese ambiente nostálgico, no hay nada como escuchar el demo de esta canción mientras se observa por una ventana un atardecer cualquiera de otoño.

9.This Is A Lie: una de las canciones más conmovedoras de The Cure. This Is A Lie nos atrapa con su guitarra acústica y sus arreglos de violín y no da tregua alguna al que la escucha, y es que, ¿puede haber momento más amargo que el de cuando se descubre una mentira? Es justo ese sentimiento el que la canción logra transmitir (vale la pena escuchar la versión del Join The Dots, disco recopilatorio de b-sides, remixes, colaboraciones, etc.).

10.Push: esta es una de las canciones que más ha interpretado The Cure en sus últimas giras. La canción no tiene tintes oscuros ni mucho menos, pero en lo personal, siempre me transmite una enorme nostalgia, como por algo que se ha dejado atrás y se desea recuperar. Saber que la canción habla de un viaje en tren podría ser una buena pista de lo que Robert Smith quería compartir al escribir Push.

Así que esas son las 10 canciones de The Cure que recomiendo para este otoño. ¿Qué les han parecido?, ¿Las conocen? Dejen sus comentarios, y si les gustó esta lista háganmelo saber, y próximamente los dejaré con la continuación, es decir, 10 canciones de The Cure para el invierno. 

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Cinco soundtracks que no puedes dejar de escuchar…

La música es una parte importante para el llamado “séptimo arte”: ¿podrían ustedes imaginarse Star Wars o Tiburón sin sus características bandas sonoras? Definitivamente no. Por lo que decidí dejarles cinco recomendaciones de algunos de los soundtracks que más influyeron en mí, o que con el paso de los años se han convertido en mis favoritos. Luego entonces, y sin más que añadir, aquí les dejo cinco soundtracks que, incluso si no han visto los filmes a los que pertenecen, estoy seguro que les encantarán:

1.- Pulp Fiction de Quentin Tarantino: sí, lo sé, muchos de ustedes me criticaran por recurrir a este lugar común, pero no podía dejar de encabezar la presente lista con el soundtrack de la obra más conocida (y muy probablemente, la obra maestra) de Quentin Tarantino. Digo que se trata de un lugar común porque prácticamente en cualquier lista de este tipo el soundtrack de Tiempos violentos estará incluido. Desde la primera canción que incluye el famoso diálogo de: “I love you, Honey Bunny” acompañado de la obra ya clásica de Dick Dale and The Deltones, Misirlou, hasta esa última pieza con la que concluye la cinta, Surf Rider, en la que podemos ver a John Travolta y a Samuel L. Jackson en pantalones cortos y playeras deslavadas salir de un restaurante, pasando por la escena que ya se consagró como una de las más icónicas del cine norteamericano del siglo XX en la que Travolta y Uma Thurman bailan al ritmo de Chuck Berry, se trata de un soundtrack que ayudó a que esta cinta se volviera un filme de culto. Existen muchos otros momentos gloriosos que no serían iguales sin la música que los acompaña: Girl, You’ll Be a Woman Soon o Let’s Stay Together son sólo dos ejemplos más por mencionar. “La cereza del pastel” en este soundtrack es la inclusión del pasaje bíblico que Jules Winfield, personaje interpretado por Jackson, vocifera cada que va a asesinar a uno de sus objetivos: Ezekiel 25-17. Como mención honorífica, recomiendo también el soundtrack de Jackie Brown; recuerdo haberme enamorado perdidamente de Pam Grier gracias a esa última escena en close-up de su rostro, en la que canta con nostalgia Across 110th Street de Bobby Womack; simplemente, cautivante.

2.- A Clockwork Orange de Stanley Kubrick: sin duda alguna, mi película favorita, y en gran medida se debe al soundtrack. Todo el que haya visto una cinta de Stanley Kubrick sabe que el director sabía hacer muy bien su trabajo a la hora de elegir la música que acompañaría al filme – ¿cómo olvidar Midnight, The Stars And You de Al Bowly al final de The Shining o el “Vals. No. 2” de Shostakovich en Ojos bien cerrados? – y Naranja Mecánica no es la excepción. El soundtrack cuenta con la extraordinaria participación de Walter Carlos (que ya para ese entonces había hecho la transición al género femenino como Wendy Carlos), quien no deja de sumergirnos en una atmosfera inquietante con Beethoviana, entre otras composiciones. La música de Beethoven es la piedra angular de lo sonoro, y es sencillamente deliciosa la manera en que Kubrick trabaja al compositor alemán. Por otro lado, la pieza interpretada por Gene Kelly, Singin’ In The Rain es muestra clara de cómo es que, en las manos de dos genios de la talla de Malcolm McDowell y Stanley Kubrick, la obra más melosa puede tornarse nauseabunda. Cuando McDowell comienza a improvisar dicha pieza en la escena de violación, Kubrick supo que esa canción sería el non plus ultra para el soundtrack  de su película, tanto así que mandó inmediatamente a conseguir los derechos de la pieza. Posteriormente, el propio Gene Kelly conoció a McDowell en una fiesta, y al ver al actor que interpretó a Alexander DeLarge, se volteó sin saludarlo haciendo una mueca de asco y desprecio; símbolo de un trabajo bien hecho en la pantalla por McDowell, ¿no creen?

3.- South Park: Bigger, Longer & Uncut de Trey Parker y Matt Stone: desde que tenía once años y me escondía de mis papás para ver esta serie, no he dejado de ser un gran fan de South Park. Recuerdo que por esos años, mi hermano y yo nos las ingeniamos para poder rentar Bigger, Longer & Uncut, y la adquisición clandestina valió toda la adrenalina que tuvimos que pasar. Todas y cada una de las canciones son para destornillarse de la risa, y en términos musicales, Matt Stone y Trey Parker demostraron tener lo necesario, tanto así que incluso el tema de Blame Canada les valió la nominación al Óscar por “Mejor canción original”, entre otros premios que dicho soundtrack recibió. Todo lo políticamente incorrecto, obsceno y escatológico que ha sido South Park queda perfectamente reflejado en las canciones que conforman el soundtrack de este filme. Nunca he sido fan de las películas musicales, pero South Park: Bigger, Longer & Uncut es una de mis películas de cabecera y uno de los soundtracks que cada que tengo la oportunidad escucho de principio a fin.

4.- Le Fabuleux Destin d’Amèlie Poulain: sí, lo siento, otro lugar común en esta lista, pero es que no podía dejar de lado la que, considero, se trata de la obra maestra de Yann Tiersen. El compositor francés hizo gala de su talento al escribir una obra tan sólida como lo es la música de Amelie. En lo personal, me recuerda al trabajo de su compatriota Erik Satie: Pianos nostálgicos, apenas perceptibles, que con apenas haber tocado el oído del espectador, mueven los cimientos sentimentales más profundos. El soundtrack también incluye Guilty, otra vez de Al Bowlly, y Si tu n’ètais pas là de Marguerite Boulch, dos piezas que, fácilmente, nos transportan a Montmartre, mientras nos imaginamos fumando tabaco, tomando café y discutiendo la película más nueva de Godard o La Nausea de Sartré.

5.- The Pianist de Roman Polanski: recuerdo que la primera vez que vi El Pianista, más allá de la historia, las actuaciones, o cualquier otro aspecto de la película, lo que realmente me atrapó fue la música, y es que varias de las piezas que conforman este soundtrack son de la autoría de Chopin, uno de mis compositores favoritos. Escuchar cualquiera de sus “nocturnos” es una de mis cosas preferidas en la vida, y son varias de sus composiciones las que le dan vida y sentimiento a la presente cinta de Polanski. Recomiendo escuchar a todo volumen (literalmente a todo volumen, es decir, a lo más que dé el dispositivo donde la escuchen) la “Gran Polonesa” en la versión que incluye este soundtrack y con la que concluye el filme; les aseguro que no se arrepentirán.

Como es usual, me quedo corto con la lista, deseando poder hablar de muchísimos otros soundtracks. ¿Qué les parece si, en sus comentarios, continuamos esta conversación con algunas de sus bandas sonoras predilectas?

Se me antoja la siguiente frase de Nietzsche para concluir por esta semana: “La vida sin música, sería un error”. Probablemente el cine también lo sería.

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“Seis discos de rock mexicano que nadie te ha recomendado”

Nuestro país lleva años en los que la discusión entre muros, dimes y diretes sobre “nacionalismo y diplomacia” y el tema del consumo de los productos nacionales no han sido poco recurrentes, por lo que se me ocurrió que era buen momento para recomendarles a todos ustedes seis discos de rock mexicano que, muy probablemente, sólo algunos de ustedes hayan escuchado. Lo último se debe a que se trata de grabaciones que pertenecen al sub-género conocido como “rock urbano”. En realidad, el término no es muy bien visto ni por la mayoría de los conocedores del rock en México, ni por las bandas integrantes de dicho movimiento, ya que la etiqueta “urbano” inició únicamente como una aproximación para traducir el término inglés de underground, es decir, todo aquel rock que no formaba (y sigue sin hacerlo) parte del rock comercial o, en un término utilizado más recientemente, del rock mainstream. Dicho lo anterior, en esta lista no encontrarás ni el Re de Café Tacuba, ni El circo de Maldita Vecindad, ni ningún álbum de los Caifanes o Zoé. Sin más que decir, aquí les dejo seis discos de rock mexicano que nadie les ha recomendado:

1.- Hotel Barcelona de Charlie Monttana: con más de treinta años de carrera, Charlie Monttana es, hoy por hoy, uno de los exponentes más importantes del rock en México. El maestro Monttana falleció apenas el pasado 28 de mayo. Conocido como “El Divo de Neza”, “El Verdadero Novio de México” o “El Vaquero Rocanrolero”, Charlie Monttana demuestra en Hotel Barcelona el por qué de aquella diversidad de motes. Se trata de una grabación donde hacen gala las trompetas y los saxofones, acompañados del rocanrol en su estado más puro y salvaje, pasando por increíbles arreglos de piano y acordeón, todo acompañado con la furia e inmundicia que ha caracterizado a Charlie Monttana desde sus primeros pasos. Canciones como “Llegaste borracha”, “Por eso te quiero yo” o “Pinche Pancho” son muestra de lo anterior; a la par, el disco tiene momentos donde se tocan fibras sensibles, como en la canción “Sola”, que cuenta las desventuras etílicas de una chica solitaria: “Recuerdo haberte visto borracha en una chelería del Chopo, empapada de cerveza […] ‘necesito que me amen, no voy a dormir sola esta noche’”. Uno de mis discos favoritos y una verdadera joya que hay que darse la oportunidad de escuchar.

2.- Valedores juveniles del Haragán y Cia: cualquiera que se haya subido alguna vez a “la pesera” o al metro de la Ciudad de México ha escuchado alguna de las canciones (o varias) de este disco, y es que todas – ¡todas! – las piezas de esta grabación se han convertido en himnos de “la banda” con el pasar de las décadas. Desde “Él no lo mató” hasta “Basuras” pasando por “No estoy muerto” todas son canciones impregnadas de rocanrol y sentimiento, fieles documentos de esa selva de asfalto llena de perros muertos y niños en avanzado estado de ebriedad.

3.- Trolebús en sentido contrario de Trolebús: “ayer me acordé de ti mirando a dos perros hacer el amor” es la frase con la que comienza “Balada chilanga”, uno de los puntos más exquisitos de este disco. Nos encontramos ante una grabación que no deja de sorprender por su ritmo y sus letras, todas ellas narraciones de la vida cotidiana, tal y como lo demuestra “Barata y descontón” que cuenta una riña entre pandillas de barrios antagónicos: “Una tropa regandalla se ha manchado con el chavo, y fue a traer a su banda pa’ que le haga el paro”, o “El trolebús”, que cuenta el fastidio enajenante e interminable de, día tras días, tomar el transporte público: “Colgado del tubo a medio desvelo despiertas en el trolebús, sudando el boleto apretado en las manos, sudando entre la multitud”. Vale la pena también mencionar “Agua de riñón”, denuncia de carácter político. Trolebús en sentido contrario es un disco obligado para todo aquel que se jacte de ser conocedor del rock en México.

4.- Ella ya murió de Sangre Avándaro: No ha habido nadie a quien yo haya recomendado este disco y no lo haya amado. Se trata de una grabación llena de blues y rabia. Hay un grito desesperado en este disco, uno que se deja ver en temas como “Políticos huevones”, una protesta implacable contra el sistema político mexicano y aquellos que se autodenominan como los representantes del pueblo. En “Él se largó” se cuenta la historia de un joven cualquiera, inadaptado a todas luces, que “ante tanta enajenación” decide salir del país, sólo para terminar volviéndose total y absolutamente loco. El disco también tiene canciones que, para cualquier adolorido o adolorida, se convertirán prontamente en himnos para la borrachera, como “Déjalo” o “Con el esqueleto profundo”.  Sin lugar a dudas, una obra sólida se le vea por donde se le vea.

5.- Andén acústico de Sur 16: decidí no meter en esta lista Hurbanistorias de Rodrigo González debido a que “El Rockdrigo” está considerado como parte del movimiento denominado como “Rock rupestre” más que en el del “Rock urbano”, así que cuando pensé en un disco que se le asemejara, vino a mi mente Andén acústico de Sur 16. Andén acústico es una grabación compuesta por canciones llenas de puro sentimiento callejero. Piezas como “Policía chacal”, “Ángel callejero” o “Calles húmedas” son relatos melancólicos sobre el día a día de esta ciudad tan llena de matices. Otra vez, para los adoloridos recomiendo “En dos”, canción que al escucharla se les “quemarán las manos” por hablarle al ex-novio o la ex-novia y pedirle que lo vuelvan a intentar.

6.- Viajero de Banda Bostik: conocida como “La banda de las bandas”, la Bostik demuestra en este disco cómo es que se ganaron tan alto peldaño dentro de la pléyade de bandas de “urbano”. Viajero es un álbum que no deja de impresionar por la rudeza de sus acordes y sus letras, todas ellas una mezcla de sentimiento a flor de piel y denuncia: “la lluvia cae y el viento sopla triste, y mis recuerdos son tristeza y dolor, recordando a la madre triste que por el hijo inmigrante está pidiendo al Señor”. Otras canciones como “Dolor de madre”, “Tlatelolco” y “Reclusorio Barrientos” también son una buena prueba de ello. En palabras del propio “Guadaña”, líder y vocalista de la emblemática banda, mencionadas en el concierto de aniversario en el Teatro Metropólitan llevado a cabo el 8 de marzo del presente año, Viajero es el mejor disco de toda su carrera.

Para terminar, les dejó una frase de la canción llamada “Pinche vatito” de Charlie Monttana que me pareció adecuada para finalizar el presente texto, dado el contexto que mencioné en las primeras líneas: “Yo sé que tú pensabas que todo era gringo, que sentirte Mötley Crue era lo chido, ¡no, eso no es chido!”.

¿Y ustedes, ya conocían alguno de estos discos?

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