Hikikomori

La gata de piel de fuego y ojos tiernos ya no vive más, ahora sólo quedan los tenues rayos del sol que apenas iluminan mi estancia, la cual se ha quedado sin muebles, ni esperanza.

Únicamente perdura el viejo tatami derruido, devorado por el paso del tiempo, ese tatami que antaño era motivo de orgullo para mis padres, quienes cuidaron y amaron esta casa tanto como amaron y cuidaron a sus hijos.

Ha llegado la hora de dormir eternamente. Dejaré que mi cadáver sea el alimento del polvo y las termitas. Pronto se marchitarán las frívolas azucenas que han sido testigos y culpables de mi desvanecer. Y espero que también se marchite el estúpido narciso que sobrevive en aquél decadente claustro y que, desde hace meses, me causa nausea e indigestión cada que pienso en él. Sí, todo ello morirá, pero yo no estaré ahí para verlo.

Ha llegado la triste hora de dormir para siempre.

Otros temas que te pueden interesar…

5 películas incomprensibles que debes ver

Como buen amante del cine que me considero ser, me he topado más de una vez con ciertas películas que resultaron ser un bocado un poquito más difícil de digerir que otros, y sé que, para ti que eres amante del denominado “séptimo arte” también te pasó alguna vez. Por eso, hoy te quiero compartir…

Deja un comentario