Hace un par de días decidí que era hora de organizar todo mi archivo fotográfico, tarea que llevo años posponiendo por las razones que ahora les contaré. Para mí, ver mi vida en aquellos fragmentos de realidad que se llaman “fotografías”, más allá de contentarme, se convierten casi en una automática declaración sobre cómo parece que todo lo he hecho mal. Es decir, que al contemplar toda una serie de circunstancias y personas que ya no se encuentran más en mi vida, de inmediato me reprocho que, todo lo que he hecho, ha sido para que aquello ya no sea más. Ahora bien, entiendo perfectamente la trampa que se esconde detrás de ello, y es el hecho de suponer que “todo pasado fue mejor”. En general, sabemos que las cosas no funcionan así; sabemos que a pesar de que en esas fotografías nos podemos reflejar tan felices o serenos como creíamos ser, en el fondo, también en ese pasado estábamos rodeados por toda una serie de problemas, sin embargo, esto sucede no sólo con nuestra vida personal, sino en general cuando nos la pasamos diciendo que “en nuestros tiempos la música era mejor”, o “en nuestros tiempos las películas eran mejores”, o, como dicta aquella frase que hoy en día está tan de moda, solemos decir “éramos felices y no lo sabíamos”. A pesar de que entiendo esa trampa tan recurrente para la condición humana, he desistido de mi tarea una vez más.
Hace unas semanas vi Retratos de una obsesión protagonizada por Robin Williams, y el diálogo que más me llama la atención de toda la cinta es aquel en el que se comenta que poder ver una fotografía nuestra es signo de que alguien se contentaba con nuestra existencia; alguien se tomó el tiempo para querer capturar nuestro paso por este mundo. Para mí, como ya dije, las fotografías son más esos testimonios que, en el fondo, nos dicen “esto ha muerto”, tal y como lo plantea Roland Barthes en La cámara lúcida. Si alguien se contentó por mi existencia en este mundo, lo único que yo puedo ver en las miles de fotografías que siguen sin clasificar (y que así seguirán otro rato) es el deseo imposible por querer que “eso” vuelva, incluyendo a la persona que fui yo mismo en todas esas situaciones. También sé que, si en diez años, yo encontrara una foto de mí mismo en esta época de mi vida, obviaría circunstancias tan complicadas como la pandemia de COVID-19 o la muerte de mi perro y terminaría por decir algo así como “ojalá las cosas pudieran ser tan sencillas como lo eran en ese momento”.
Como buen amante del cine que me considero ser, me he topado más de una vez con ciertas películas que resultaron ser un bocado un poquito más difícil de digerir que otros, y sé que, para ti que eres amante del denominado “séptimo arte” también te pasó alguna vez. Por eso, hoy te quiero compartir…
Los que siguen a su querido servidor desde hace tiempo, sabrán que soy un gran fanático de las series animadas y, de vez en cuando, llega una tan innovadora como irreverente e inteligente. Ese es el caso de Smiling Friends. Transmitida por primera vez en el año 2022 a través de Adult Swim, Smiling Friends…
Uno de los discos favoritos de Kurt Cobain era el Burning Farm de la banda de punk japonesa Shonen Knife. Así fue como yo me enteré de la existencia de esa agrupación y, siendo Nirvana una de mis bandas favoritas, me di a la tarea de buscar el álbum en cuestión. Burning Farm, grabado en…
Salí de trabajar a las diez de la noche, aproximadamente. No soportaba las plantas de los pies, ni el cuello, ni mi espalda. Encaminarme hacia mi departamento sólo significaría otra noche más de insomnio, por lo que decidí salir a tomarme un trago. Llegué a un bar de “mala muerte” que se encontraba muy cercano a la Plaza de Garibaldi y el Eje Central. Entré y me pedí un ron con Coca-Cola y un mezcal; mis bebidas llegaron más rápido de lo que creí. A lo lejos, pude vislumbrar una figura femenina que se me hizo bastante conocida: se trataba de mi exesposa, con la cual había terminado hacía casi cinco años. Ella me reconoció también, me sonrió, tomó la cerveza que estaba bebiendo y se sentó en mi mesa. Nos saludamos como unos completos desconocidos, presentándonos y diciéndonos nuestros nombres como si fuese la primera vez que nos veíamos en nuestras miserables vidas. Ella me preguntó si le invitaba un trago, a lo que yo levanté la mano hacia uno de los meseros, y le dije que sirviera “lo que la dama deseara”. Pronto, llegó el “París de noche” que había pedido, y brindamos. Estuvimos platicando y bebiendo por horas: ella seguía pidiendo tragos, y con el paso de la noche, comenzó a coquetearme. Yo no podía encontrar en mis recuerdos las razones por las que habíamos terminado, y comencé incluso a fantasear que, en cualquier momento, me tomaría de la mano, y terminaríamos en algún hotel de paso haciendo el amor como en los viejos tiempos. Súbitamente, estiré mi cuerpo por encima de la mesa e intenté besarla; ella me empujó bastante molesta, puso una cara de desagrado – casi podría decir de “asco” – y pidió un trago más. Unos minutos después, recibió una llamada en su celular, se disculpó por tener que retirarse, se levantó y se fue. Desde mi asiento, pude ver cómo alguien la esperaba afuera, se dieron un beso y se fueron tomados de la mano. Ya solo en mi lugar, solté una enorme carcajada y recordé con claridad por qué todo se había ido a la mierda unos años atrás.
El Pixel Art es una forma de creación de gráficos digitales en los que, como indica su nombre, los dibujos se hacen con base en el modelado de los pixeles, siendo estos la unidad mínima para la imagen digital. En el año 2017 vio la luz uno de los videojuegos con este tipo de arte…
El punk ha sido uno de mis géneros musicales favoritos de toda la vida. Comencé escuchando a The Ramones y a los Sex Pistols cuando tenía catorce años, y desde entonces mi repertorio ha aumentado, desde bandas consagradas y mundialmente conocidas como The Misfits, Dead Kennedys o Bad Religion, hasta proyectos más underground e independientes…
En la licenciatura en Filosofía, uno de los mejores amigos que tuve fue Rodolfo. Él era un gran fanático de un cantautor y escritor español llamado Javier Corcobado; alguna vez en mi adolescencia había escuchado ese nombre, pero nada más allá de eso. Fue Rodolfo quien me introdujo a la enigmática música de este nuevo…
Hace un par de semanas, una de las personas más cercanas a mí me dijo que me veía muy mal, y me preguntó si no sería bueno que tomara “chochos para la ansiedad”. Me reí y le contesté que no, no porque estigmatizara o menospreciara ningún tipo de tratamiento psiquiátrico (mi opinión sobre los psicofármacos no era, ni lo es ahora en estas líneas, el tema a discutir), sino porque, de verdad siento que actualmente en mi vida esa no sería la solución a ninguno de mis problemas; la conversación terminó ahí. Sin embargo, lo que me hizo pensar ese comentario es la manera en cómo es que las personas que me rodean – las cuales, ahora por la pandemia no son muchas, en realidad – es que me llegan a percibir. ¿Cuál sería en todo caso la razón (o las razones) para que alguien pueda recomendarme tomarme unos “chochos” para modular mis estados de ánimo? Lo pensé detenidamente, y más allá del comentario en cuestión, supuse que sí existen, por momentos, demasiadas cosas en las que tengo la cabeza puesta, para empezar: trabajo, familia, relaciones personales y amorosas, dinero, especialización y maestría y una tesis pendiente que sigo sin poder comenzar a escribir. Y como apunté más arriba, dije “para empezar”, porque después aparecen otros temas como mi gato, mis perros, sus alimentos y vacunas (más dinero), la situación del país, acomodar muebles, atender pacientes (más trabajo), escribir (más trabajo), saber que volví a fumar después de casi un año de no hacerlo, el coronavirus, la despensa quincenal (más dinero) y un sinfín de cosas más en las que se nos va la vida. Ante todo esto, podríamos tener dos opciones: entender que la mayoría de estas cosas se solucionan eventualmente e incluso llegar al ya conocido autorreproche en el que uno termina diciéndose a sí mismo que la mayoría de nuestros problemas son, en el fondo, tonterías. Acudir a este pensamiento que a veces es tan común en el que nos decimos que existen seres humanos con cuestiones a resolver mucho más difíciles que las nuestras. La otra opción es darles una importancia de cierta consideración a todos estos problemas y pendientes al punto en que lleguen días en los que, una simple conversación puede tornarse molesta, y que esas personas que nos rodean nos terminen recomendando acudir a algún tipo de pastilla para no estar “tan de mal humor”.
En estos días vino a mi mente el antiguo concepto helenístico de ataraxia, ese estado de imperturbabilidad en el que los hechos del mundo dejan de afectarnos. ¡Suena bien! Siempre me ha sonado bien la ataraxia, sin embargo, no sé si me sea posible alguna vez alcanzarla. Al corto plazo, lo dudo mucho. La idea que siempre me coquetea en la cabeza es que, tarde o temprano, los pendientes irán disminuyendo y esa “ansiedad” lo hará también, sin embargo, inmediatamente caigo en cuenta que esa es la ilusión neurótica por excelencia: pensar que algún día pasará algo así como que nos dejen de pasar cosas, lo que, por supuesto, se queda en el terreno de la ilusión.
Por el momento, son casi las dos de la mañana (otra vez) y si bien pienso que no necesito “chochos” para la ansiedad, sí me gustaría mucho servirme un trago. Maldita sea…
“Una obra de arte de la animación que llegó en un mal momento a un mal lugar”, así describiría yo a Invasor Zim, serie creada por el controversial animador de cómics norteamericano Jhonen Vasquez que narraba las desventuras de un alienígena llamado Zim, cuyo objetivo era conquistar el planeta Tierra, pero quien era lo suficientemente…
El 23 de octubre del año en curso, Catalina entró a su baño y percibió un terrible olor, tan nauseabundo y asqueroso que en esos momentos comenzó a vomitar. La bilis que salía de sus intestinos volvió todavía peor la repugnante escena, sin embargo, pensó que se trataría de una anomalía ocasional. Hoy por la…
Dejen les cuento algo: los hombres cuando nos reunimos a beber hablamos de nuestros sentimientos, nos consolamos entre nosotros cuando las cosas se ven difíciles de sortear (lo que es casi siempre), lloramos y nos ofrecemos mutuamente el hombro para continuar llorando, escuchamos las penurias de los otros mientras las cajetillas de cigarro y las…
El autor del que les hablaré en esta ocasión es nada menos que el escritor de la célebre novela de Trainspotting, la cual tuvo una adaptación cinematográfica en manos de Danny Boyle, en la que incluso aparece el propio Welsh interpretando a Mikey Forrester y que catapultó a la fama tanto al escritor como al director de cine.
En entradas anteriores ya les he hablado de los autores de la llamada generación beat, por un lado, y de Charles Bukowski por otro; Welsh es un autor que también goza de mi admiración, ya que considero que en gran medida es un heredero de varios de los aspectos de los autores anteriormente mencionados.
La literatura de Welsh se acerca mucho al “realismo sucio”. Uno de los grandes méritos de Welsh ha sido escribir reflejando de manera fiel la jerga de los barrios bajos de Edimburgo. Sus historias son narraciones que en gran medida nos dejan ver la vida de los marginados de Escocia, personajes inmersos en un mundo capitalista los cuales no tienen acceso a la vida “triunfante” que dicho modo producción postula. No se trata de la Europa idealizada que aparece la mayor de las veces tanto en el cine como en las agencias de viajes, aquí aparece un Edimburgo sumergido en la pobreza y la dominación de la corona británica y sus líderes; Welsh dibuja un panorama desolador donde la juventud sólo puede encontrar una salida para poder sobrellevar la vida en el crimen, las drogas, el soccer y el sexo casual. El propio título de la célebre novela, Trainspotting, hace alusión a la actividad de sentarse a observar trenes todo un día entero, registrando las características principales de cada uno de los vagones, actividad que considerada para algunos como un pasatiempo y que deja ver el vacío ocioso con la cual, más de uno, intenta matar el tiempo para no enfrentarse a una vida sin futuro ni beneficio.
A pesar de que sus novelas tienen muchos momentos de comicidad, en general son retratos oscuros de la vida de todos aquellos que no forman parte del proyecto del «éxito» que como sociedad se espera obtener. Aquí les dejo una breve reseña de cuatro novelas de Welsh, las que yo considero que reflejan en buena medida de qué va su trabajo:
1.- Skagboys: cronológicamente hablando, se trata de la primera novela en la que se desarrolla el universo de Trainspotting, es decir, en este trabajo podremos ver cómo es que se conocieron en una juventud muy temprana Renton, Begbie, Spud y Sick Boy, y cómo es que comenzó el aspecto temático más fuerte de dicho universo: la adicción destructiva e irreparable de los protagonistas a la heroína. Hablando en términos de la obra de Welsh, es una de sus últimas novelas publicadas hasta el momento, y se nota una evolución y madurez del autor con respecto a otros de sus trabajos. La novela es la más política de Welsh hasta la fecha, ya que contiene una severa crítica al proyecto de nación de Margaret Thatcher, un proyecto de tintes neoliberales que aplastó a la clase obrera, así como pasó con Ronald Reagan en Estados Unidos.
2.- Trainspotting: como ya lo mencioné, la película basada en esta novela fue todo un éxito en taquillas y hoy por hoy está considerada como una cinta de culto. La novela, por su parte, se trata de un trabajo muy divertido y que nos introduce en ese otro Edimburgo, el de los “chutódromos” (aquellos lugares que suelen ser habitaciones de edificios abandonados, utilizados para inyectarse heroína y gracias a los cuales proliferaron los contagios de VIH). La película de Boyle es excelente, pero no se puede dejar de leer la novela de Welsh.
3.- Porno: esta es la novela en la que está basada Trainspotting 2. En ella, nos situamos diez años después de los sucesos de Trainspotting, y vemos a sus personajes, habiendo remplazado la heroína por la cocaína, aun lidiando con problemas como la violencia doméstica, el trabajo y el sin-sentido de la existencia. Como lo dice su título, la novela se centra en la industria del entretenimiento para adultos, lo que da oportunidad a Welsh para lanzar agudas observaciones sobre las relaciones de parejas, la explotación del cuerpo y el afán de ganancia sobre todas las cosas propio del sistema capitalista. Como se menciona en la propia novela: “Si de veras quieres saber cómo funciona el capitalismo, olvídate de la fábrica de alfileres de Adam Smith, éste es el sitio [un prostíbulo] que hay que estudiar”.
4.- Crimen: una de las novelas más fuertes que he leído. En ella nos encontramos con Ray Lennox, un inspector perteneciente al cuerpo policiaco de Edimburgo, quien tras no haber podido resolver la violación y el asesinato de una niña, cae en una severa crisis, por lo que se le obliga a tomarse unas vacaciones en Miami. Ya estando ahí, y sin darse cuenta, Lennox se ve inmerso en el mundo de la prostitución y la pornografía infantil. Una novela que muestra el talento narrativo de Welsh, al tratar un tema tan delicado como el de la pedofilia en una novela extraordinaria.
Como siempre, los invito al diálogo y a que dejen sus comentarios. ¿Ya han leído algo de Irvine Welsh? ¿Qué les parece?
La gata de piel de fuego y ojos tiernos ya no vive más, ahora sólo quedan los tenues rayos del sol que apenas iluminan mi estancia, la cual se ha quedado sin muebles, ni esperanza. Únicamente perdura el viejo tatami derruido, devorado por el paso del tiempo, ese tatami que antaño era motivo de orgullo…
Cuando se piensa en la “obra maestra del cine de terror” la mayoría del público contestará que ese lugar le corresponde a El Exorcista, dirigida por William Friedkin y basada en la novela escrita por William Peter Blatty, sin embargo, hace unos años surgió una pieza que alcanzó la grandeza en términos de guion, actuación,…
Me quedaba poco dinero en mis bolsillos, y con lo poco que tenía, decidí regalarle unos libros. Al entregárselos, me sonrío a medias con una mueca fría e hipócrita. Un año después volví a su departamento, y pude ver, en un rincón empolvado, los libros que le regalé todavía sin abrir, y ahí fue cuando…
Esta semana desempolvé algunos viejos recuerdos a partir del descubrimiento de un antiguo DVD que se encontraba escondido en uno de mis cajones. Y es que el contenido de ese DVD y el simple hecho de estar hablando ahora mismo de un DVD (para las nuevas generaciones de Netflix y YouTube recomiendo el artículo pertinente en Wikipedia sobre el “DVD”), me hicieron ver que los años no pasan en vano. Más allá de reconocer varios kilos de más y muchísimo menos cabello en mi persona, aquel breve viaje en el tiempo me recordó la música que hace diez años escuchaba, y a continuación presento una lista a manera de recomendación de esas melodías que marcaron aquellos días de “amor de loca juventud” (otra referencia que me hace darme cuenta de mi actual edad):
1.- Vera/Nobody Home: The Wall de Pink Floyd era uno de los discos que más escuchaba para ese entonces. Vera y Nobody Home son, quizá, mis dos piezas favoritas de The Wall; incluso un hámster que me fue encargado para un proyecto de la clase de biología en la preparatoria llevó el nombre de Vera.
2.- Sea of Love/If It’s Really Got To Be This Way: fue en un bazar del 14 de febrero donde encontré una joya – que terminó siendo el clásico regalo “de mí para mí” – de la cual no tenía idea alguna de su existencia: Sixty Six To Timbuktu es un álbum doble que recopila los sencillos y algunas rarezas de la carrera de Robert Plant como solista hasta 1994. Las dos canciones mencionadas me recuerdan particularmente a esa época: la primera en el amor y la segunda en el desamor. Efectivamente, el mismo vocalista salvaje de Dazed and Confused y Kashmir en esta ocasión nos derrite con Sea Of Love y con la balada country de If It’s Really Got To Be This Way.
3.- Oh Mandy: no, no se trata del “exitazo” de Barry Manilow, Oh Mandy de The Spinto Band es una canción llena de sentimiento que refleja bien el sonido de la época, mismo sonido que me hace pensar también en discos del momento como Let’s Get Out Of This Country de Camera Obscura, Yoshimi Battles The Pink Robots de los Flaming Lips o el homónimo de Clap Your Hands Say Yeah.
4.- First Of The Gang To Die/Suedhead: ninguna fiesta de la preparatoria estaba lista hasta que nos abrazáramos todos los amigos y cantáramos con todas las fuerzas que teníamos esos dos grandes temas de Morrissey. Nada como ponerse en los histriónicos zapatos del vocalista de los Smiths y cantar a todo pulmón: “You have never been in love…”
5.- Ruby Tuesday/Wild Horses: fue en esa época de mi vida cuando pude ver por primera vez a The Rolling Stones (2006). Ruby Tuesday y Wild Horses eran las dos canciones con las que me despertaba todos los días a las siete de la mañana para llegar “a la prepa”, esperando con ansias el 26 de febrero, fecha en la que se presentaron en el Foro Sol Mick Jagger y compañía. Hasta la fecha, Wild Horses sigue siendo mi canción favorita de los Rolling Stones y no deja de recordarme ese primer año de bachillerato.
6.- Ten Years Gone: una canción llena de nostalgia del que es, muy probablemente, el mejor disco de Led Zeppelin: Physical Graffiti. Fue la mañana del primero de enero de ese mismo 2006 cuando, acostado en mi cama, con las manos entrecruzadas por detrás de la cabeza y escuchando esa “rola” de Led Zeppelin, me cuestioné sobre el paso del tiempo, sobre la fugacidad de la existencia y sobre mi vida en general, y me hice la siguiente pregunta: ¿qué estaré haciendo dentro de diez años?, poco me imaginaba que estaría escribiendo acerca de todos estos recuerdos; bueno, en realidad han pasado ya más de diez años…
¿Y ustedes, queridos y queridas lectores, qué música escuchaban hace diez años?
Era diciembre del año 2011, y buscando recomendaciones discográficas en la red, llegó a mis manos The inside room de la banda 40 Watt Sun, y desde la primera vez que lo escuché, se clavó profundo en mi alma. La banda británica, perteneciente al subgénero del Doom Metal, había lanzado ese mismo año una pieza…
“El verdadero novio de México”, “El divo de Neza”, estos son sólo algunos de los motes con los que se le conocía al gran Charlie Monttana, un representante imprescindible de la historia del rock en México. Para mí, personalmente, se trata del exponente más grande del rock en nuestro país, no sólo por su larga…
Llegué a la misma cantina de siempre y pedí la promoción usual: una cerveza y un mezcal. Mientras esperaba, un joven mesero no dejaba de verme, como si estuviera intentando encontrar algo en mi persona. Yo, con los ojos clavados en mi sucia mesa continúe esperando. De pronto, llegó el mesero de mirada intrigante y…
Antes que nada, no quisiera caer en el lugar común de decir que odio el 14 de febrero y esparcir veneno contra todo aquel que quiera festejar ese día; piénsenlo: ¿Qué sería de los globeros y los dueños de los hoteles sin el 14 de febrero? Sin embargo, el “Día del amor y de la amistad”, puede disfrutarse mejor con una selección de canciones de Morrissey y los Smiths para quedarse acostado todo el día, con un litro de helado del sabor que más acomode, una selección de poemas de Keats, Wilde y Yeats y estas canciones que, solteros o no, moverán profundas fibras sensibles:
1.- Let Me Kiss You: esta canción es una de esas piezas que a más de uno les recordará cuando les dijeron que sólo los querían como amigo o amiga, o cuando les aplicaron “la cobra”, ya saben, ese movimiento digno del más ágil samurái que consiste en echar la cabeza para atrás cuando uno se acerca e intenta robar un beso. Se trata de un canto de humillación y desesperación que repite una y otra vez la siguiente petición: “Close your eyes and think of someone you physically admire, and let me kiss you”. La idea es que, sin importar que tan humillante sea, se pueda recibir un beso del ser deseado, sin embargo, la ilusión se rompe inmediatamente cuando la otra persona abre los ojos, y se encuentra con alguien que “aborrece” físicamente. Como último acto de rebajamiento, se le dice amargamente a esa otra persona que acaba de rechazarnos: “My heart is open to you”.
2.- Last Night I Dreamt That Somebody Loved Me: ¿no les ha pasado que encuentran al amor de su vida, que todo va perfecto, y que sienten que por fin han encontrado la felicidad al lado de esa persona, y que después despiertan estando igual de solos y solas que la noche anterior? Pues de eso va esta canción, que desde el comienzo hasta el final nos sumerge en una atmosfera densa e inquietante, con una interrogante clara y llena de desasosiego: “Tell me, how long before the right one?”
3.- Well I Wonder: una de las canciones más dolorosas de los Smiths. Johnny Marr hace maravillas con una guitarra electroacústica, que no deja de acompañar la lastimera voz de Morrissey. Nos encontramos con unas líricas llenas de pesadumbre y resignación: alguien que sabe que se ha terminado todo aquello que tuvo con la otra persona, y cada que la ve pasar se pregunta si ésta, aunque sea en sueños, aún le recuerda. La voz de Morrissey no deja de ser un lamento continuo, acompañado por el efecto sonoro de una lluvia que cae de forma inclemente, y un suspiro que, como último acto de amor y piedad, se le pide a ese ser ya lejano: “Please, keep me in mind”.
4.- I Know It’s Over: The Queen Is Dead es una de las obras más reconocidas de la historia del rock, y canciones como I Know It’s Over demuestra el por qué. Sería inútil intentar seleccionar algún fragmento de la letra en cuestión, ya que se trata de todo un discurso sobre esa situación cuando, en la soledad y en la oscuridad de un cuarto por la noche, nos damos cuenta de que aquella relación que teníamos con alguien se ha acabado, y entonces, uno no saber para dónde ir, ni qué hacer. Generalmente en estos casos, son los amigos y las amigas las que “nos echan porras”, pero después de contestar el cuestionario de esta canción de los Smiths, poco o nada de ánimo queda: “If you’re so funny, if you’re so clever, if you’re so very entertaining, and if you’re so very good looking, why you sleep alone tonight?”.
5.- Half A Person: existen relaciones donde uno le da todo su tiempo, su vida y su amor a la otra persona, y él o ella no son capaces de regalarnos ni cinco segundos de su existencia. Esta canción es un reclamo a todas esas situaciones, aquellas en las que uno se desvive por la otra persona, mientras que para él o ella uno representa “la-amistad-con-la-que-me-la-paso-muy-bien-pero-es-que-yo-no-quiero-nada-serio-con-nadie-por-el-momento” y a las dos semanas le vemos paseando de la mano y subiendo fotos al Facebook con “su gordo” o “su chaparrita”. Half A Person es uno de los puntos más sólidos de la carrera de los Smiths, donde de nueva cuenta Johnny Marr deja muy claro con su guitarra el por qué Morrissey como solista nunca podrá ser tan bueno como lo era en conjunto con la banda británica. “Call me morbid, call me pale”.
6.- Speedway: hay canciones de Morrissey con las que siempre me queda la duda sobre si existe algún significado oculto, sin embargo, me iré en esta ocasión por el nivel de análisis interpretativo básico, y hablaré de esta canción, la cual nos narra una relación destructiva, donde el claro objetivo es arruinar la vida de esa otra persona; una relación llena de mentiras y traiciones, donde ya no queda nada por destruir, y sin embargo, se sigue intentando: “and when you try to break my spirit, it won’t work, because there’s nothing left to break, anymore”, y a pesar de todo, la canción termina diciendo: “I’ve always been true to you, in my own strange way, in my own sick way, I’ve always been true to you”.
7.- Suedhead: era un paso obligado en esta lista mencionar la que es, probablemente, la canción más conocida de Morrissey en su carrera como solista. Una canción que muchos conocen de manera errónea como I’m Sorry. Rupturas, mentiras, secretos, engaños y arrepentimiento son los elementos básicos de esta canción.
8.- There Is A Light That Never Goes Out: la canción de amor trágico por excelencia. Podría escribir cuartillas enteras sólo sobre esta canción…En ella, escuchamos la historia de un joven solitario que se ha quedado sin hogar – si es que alguna vez lo tuvo – que lo único que desea es “salir y ver luces y ver gente”. Se puede notar que depende emocionalmente de la persona a la que le dedica con desesperación la frase de “Take me out, tonight, take me anywhere, I don’t care, I don’t care, I don’t care”. Es una historia de amor trágico, porque si bien se pueden encontrar unas migajas de romance, la idea de la canción es morir en esa misma noche junto a esa persona: “Tonight by your sideissuch a heavenly way to die”. La canción da lugar a muchas interpretaciones, tal y como tuve la oportunidad de platicarlo con Irvine Welsh, autor de Trainspotting en una conferencia que tuvo lugar en la Ciudad de México ya hace unos años. Sea como sea, There Is A Light That Never Goes Out se ha convertido en un himno para muchas personas, particularmente para aquellos “ángeles rebeldes” (como diría Allen Ginsberg) que vagan solitarios por las noches, la mayoría de ellos, sin rumbo y con el corazón roto en la mano.
Y aunque ya haya pasado el 14 de febrero hace un par de días, siempre es un buen momento para darnos un agasajo con estas y algunas otras canciones de The Smiths y Morrissey; ¿o ustedes qué opinan?
Verano del 2005: mi hermano y yo estábamos de vacaciones y en uno de esos días de descanso veíamos VH1; como parte de la programación, salió una película biográfica sobre el que se aseguraba, era uno de los artistas de rock más grandes de todos los tiempos: Meat Loaf. Nos quedamos viendo todo el documental…
Imaginé que, en una tarde de verano, mientras veía la televisión y fumaba un cigarro, alguien tocaba a mi puerta, mientras oía la lluvia caer. Imaginé cómo se formaba un rostro de incertidumbre y angustia en mi ser, e imaginé levantarme con zozobra y caminar para abrir. Imaginé ver tu rostro del otro lado…
Me amarás… Me amarás desde siempre y para siempre, desde la noche en que nuestros labios se juntaron en un beso que sabía a clandestinidad. Me amarás con cada mensaje y con cada fotografía, con cada sonrisa y con cada lágrima extraviada en lo fugaz. Me amarás en ese motel de mala muerte, en el…
En mis años de preparatoria tenía un compañero que siempre me hablaba de Charles Bukowski, aunque no lo hacía a manera de recomendación, por el contrario, él sostenía que se trataba de un borracho que no sabía escribir y que siempre trataba los mismos temas de manera monótona; años después, un profesor de filosofía me comentó que gracias a la obra de Bukowski había podido considerar importantes aristas en lo relativo a cuestiones de bioética y sexualidad; finalmente, uno de mis alumnos de la licenciatura en Gastronomía me comentó que Bukowski le resultaba muy divertido, pero que como escritor le parecía que no valía mucho la pena. ¿Cómo es que un mismo autor podía despertar tantas pasiones tan antagónicas entre ellas? Como siempre, sólo había una forma de averiguarlo: leyéndolo.
Por aquel entonces hojeaba de manera apasionada a Nabokov, a Burroughs y a Kerouac, y escuchaba incansablemente a Chopin y a Rachmaninov, y recuerdo que la lectura de Bukowski irrumpió como un ladrón por la noche en esa época de mi vida.
Decidí leer todas sus novelas, aquellas en las que su personaje principal es Henry Chinaski, alter-ego del propio Bukowski. Comencé con La senda del perdedor, novela en la que se narran los primeros años de infancia del célebre personaje. Desde ese momento, leer a Bukowski significó para mí el enfrentamiento con una realidad asquerosa y miserable, esa que siempre está presente y de la que incluso hemos formado parte, pero conforme nos encerramos en universidades, cafés llenos de “intelectuales” y tiendas departamentales, nos olvidamos de que existe: me refiero a la realidad de los marginados. La historia de Chinaski es, en gran medida, la historia de muchos de nosotros: un personaje de clase media inmerso en la mediocridad de la rutina del asalariado, rodeado de la violencia ejercida por la autoridad o por los mismos compañeros de la escuela o el trabajo, lidiando con el sin-sentido de la cotidianidad enajenante, ésa que únicamente nos recompensa, de vez en cuando, con un trago de alcohol o un rato solitario de ocioy una vida que, no sabemos bien cómo o por qué, nos promete un futuro más brillante, pero que al mismo tiempo y sin darnos cuenta nos ha drenado décadas de nuestra existencia. Sí, esa es la vida de Henry Chinaski, y si algo me atrapó en la descripción de las desventuras de dicho personaje, es que en gran medida me sentí identificado con varias de ellas; en general, creo que todos podríamos sentirnos identificados con algún aspecto de la obra de Bukowski.
Borracheras, acostones, soledad, peleas, resacas y cruda moral, aburrimiento, el falso sentido de “éxito” en la vida, las relaciones amorosas, las carreras de caballos y el ocio, la pobreza, el remordimiento, el sexo, la fama, la literatura y el arte en general, el trabajo y la explotación capitalista y el desamor, son sólo algunos de los tópicos más recurrentes que he encontrado en la obra de Bukowski. Es un autor no apto para clasistas, porque aquí no hay grandes figuras retóricas ni elaboraciones literarias de profundidad; en Bukowski no hay una preocupación por la metáfora ni la metonimia, aquí lo que suena es la Música de cañerías de la que suelen estar inundadas algunas de las historias de estos personajes; no importa si se trata de Los Ángeles o de la Ciudad de México, siempre habrá algo que contar cuando, al calor de los tragos de alcohol, en alguna de esas avenidas llenas de prostitutas a altas horas de la noche, se ponga la atención suficiente para relatar esas historias.
Como lo dije al principio, la mejor forma de conocer a un autor es leyéndolo, por lo que ahora les dejo un regalo: una lista de las novelas de Bukowski que respeta la cronología biográfica de Henry Chinaski. Me explico: las novelas de Bukoswki no fueron escritas en el orden en que se desarrolla la vida de Chinaski, es decir, la primera novela de Bukowski no es aquella que nos narra la infancia de dicho personaje. Así que ahí va la lista y una breve descripción de cada novela:
1.- La senda del perdedor: como ya había mencionado, se trata de la narración de los primeros años de vida de Chinaski. Aquí leeremos sobre el abuso físico y emocional de su padre, el maltrato por parte de los compañeros en el colegio y sus primeras experiencias sexuales y etílicas.
2.- Factotum: la historia de un Chinaski que no puede encontrar un trabajo estable (y tampoco es que le interese mucho hacerlo), y que mientras persigue el sueño de volverse escritor, sólo encuentra refugio y entretenimiento en el alcohol y el hipódromo.
3.- Cartero: una de las novelas más divertidas que he leído. Fue cuestión de comenzar a leerla, y cuando menos me di cuenta, en un solo día la había concluido. Aquí encontramos a un Chinaski más maduro que, como lo dice el nombre del texto, trabaja en el servicio postal, sin embargo, las mujeres, la escritura y el alcohol siguen siendo el eje directriz de la vida del singular personaje. Es la primera novela de Bukowski, la cual fue escrita en tan sólo un mes.
4.- Mujeres: como lo indica su nombre, la presente novela gira en torno a la vida amorosa y sexual de un Chinaski que, para estos momentos, ya es un escritor ampliamente reconocido y famoso. Todas las mujeres que alguna vez lo habían rechazado, ahora regresan como fieles admiradoras, dispuestas a entregarse en carne y alma al autor en cuestión. Una novela que combina las descripciones más burdas, groseras y toscas de lo que puede ser una relación sexual, con importantes reflexiones sobre el sentido de las relaciones de pareja.
5.- Hollywood: la última novela que nos narra la vida de Chinaski. En ella se cuenta el encargo de la escritura de un guion sobre la propia vida del escritor. Al estar basada enteramente en la vida de Bukowski, en esta novela encontraremos referencias a importantes personajes como Sean Penn, Madonna y David Lynch. Una sátira implacable al estilo de vida norteamericano y sus falsos ídolos.
Como recomendación adicional, dejo una lista de otras obras de Bukowski:
1.- Pulp: se trata de la última novela escrita por Bukowski. No la incluí en el apartado anterior debido a que no sigue el hilo conductor biográfico de Henry Chinaski (aunque sí se le menciona). Se trata de una burla del propio Bukowski a las novelas de folletín (las Pulp Fiction, algo así como nuestro muy querido Libro vaquero), tanto así que el libro está dedicado “a la mala escritura”, y efectivamente, es una de las novelas más aburridas que he leído, aunque es imprescindible para los fans.
2.- Escritos de un viejo indecente: este texto es la recopilación de catorce meses de una columna semanal que Bukowski escribió para Open City, un periódico underground dirigido por uno de sus amigos. Dicha columna fue la que catapultó a Bukowski a la fama y el reconocimiento.
3.- El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco: recopilación del diario de los últimos días de Bukowski. Sin lugar a dudas, y dado que se trata de un Bukowski ya viejo y a punto de morir, podemos observar a un autor más introspectivo, filosófico y reflexivo.
4.- Se busca una mujer y La máquina de follar: ambos textos son recopilación de cuentos y narraciones cortas del autor.
En lo personal, considero que la obra de Bukowski puede tener la profundidad que cada quien sea capaz de encontrar en ella, y aun cuando no se le encuentre nada de profundo queda la siguiente interrogante: ¿quién dijo que toda la literatura tenía que ser necesariamente profunda? A veces una cerveza y un buen libro de Bukowski pueden ser las mejores armas para disfrutar de un tedioso sábado por la noche, o para no volver insoportable el periodo de tiempo existente para entrar y dar clases entre el horario del turno vespertino al nocturno, como lo fueron para un servidor.
Han pasado ya algunos años desde que, por motivos de la expansión del COVID-19 a nivel mundial y de forma acelerada, tuvimos que resguardarnos en nuestros hogares. Fue en ese entonces, y debido a dicha situación, que muchos de nosotros encontramos una buena manera de pasar el tiempo descubriendo series y películas en diversos medios…
A lo largo de los años en los que me he considerado “cinéfilo” (empecé a ver películas sin para a los quince años) he visto varios filmes que se han considerado, tanto por la crítica como por la audiencia, como algunos de los más extremos y violentos: Irreversible de Gaspar Noé; Martyrs de Pascal Laugier;…
Semana Santa para mí siempre ha significado un tiempo de descanso y reflexión, pero también, y no recuerdo muy bien cuándo ni cómo, es una semana en la que me dedico a ver mucho cine de terror. Dicho esto, hoy quiero venir a recomendarles una cinta para que, si gustan pasar una noche inquieta, sintonicen…
Existen libros que por el momento de la vida que estamos viviendo definitivamente nos dejan una marca; en esta ocasión quiero hablarles de un texto que marcó la época más difícil por la que he tenido que atravesar.
La semana en que murió mi hermano fue la más complicada de toda mi vida. Faltaba algo: la música no se escuchaba igual, los colores de la vida se tornaron opacos; era como si algo doliera en cada minuto que acontecía. En esos días, y para intentar mitigar el dolor, decidí hacer lo que más me gusta hacer: pasearme por una librería. Llegué a una de las librerías ubicadas en Miguel Ángel de Quevedo, e inmediatamente tomé un libro que llamó mi atención: no conocía al autor y tampoco sabía de qué se trataba, pero lo retiré de la estantería y lo compré.
Unos cuantos minutos después bajé a la cafetería de la misma librería, pedí un café americano y comencé a hojear el libro. Lo primero que noté fue el nombre del autor: Rodrigo Morlesin, observé que había nacido en la Ciudad de México y que su banda favorita era The Cure (demasiadas coincidencias, pensé). En esos momentos no tuve la oportunidad de leer el texto, por el contrario, comencé a escribir un primer borrador de las palabras que pronunciaría en el funeral de mi querido hermano, el cual tendría lugar unos días después.
Los días pasaron grises, lentos y dolorosos, y posteriormente, tuve que darle el último adiós al compañero de toda mi vida. La vida siguió, de manera cruel, y creí que encontraría consuelo en el texto que había adquirido unos días antes: enorme error, porque la historia resultó ser un relato bastante cercano a lo que yo vivía en ese entonces.
Elvis nunca se equivoca nos cuenta la historia de un cachorro callejero abandonado en un mundo por más difícil y hostil. Es él quien nos cuenta el calvario que debe atravesar día con día para no morir de hambre o simplemente para pasar la noche. Su suerte cambia cuando, al ser salvajemente atropellado, llega a un hogar, donde Ana, una linda niña de muy corta edad lo convierte en su mejor amigo. Elvis – que es el nombre que la nueva familia le ha asignado – nos cuenta todas las aventuras que vive en su nueva casa, hasta que la desgracia se hace de nueva cuenta presente.
Advertencia: que no los engañen las tiernas ilustraciones de Satoshi Kitamura ni la brevedad de la historia, Elvis nunca se equivoca es un texto profundo y amargo que trata el tema de la muerte. Todo aquel que haya perdido a un ser querido (ya sea animal o ser humano), no podrá controlar las lágrimas en más de una ocasión.
Tal y como lo comenté, probablemente era el libro menos adecuado para mí tras el fallecimiento de mi mejor amigo, sin embargo, al leerlo, Elvis nunca se equivoca me hizo sentir que no estaba tan solo, y fue un libro que, después de todo, me dio un consuelo que no esperaba encontrar. No creo mucho en el destino, pero probablemente algo o alguien puso ese libro en mi camino aquella lluviosa y fría tarde que entré a aquella librería. Y ahora puedo decir que es uno de los libros que con más cariño atesoro, y que sin lugar a dudas recomiendo a todos y cada uno de ustedes.
Elvis nunca se equivoca fue un compañero importante en uno de los momentos más tristes de mi vida. Hay libros que nos cambian la vida, y hay otros que nos la salvan; ¿Ustedes qué opinan?
¿Cuántas lunas habré observado antes de dormir? ¿Cuántas de ellas me habrán bañado con sus rayos repletos de melancolía y tristeza? ¿Cuántas veces habré deseado desvanecerme en esos parajes nocturnos? ¿Cuántas lunas habrán sido testigos silenciosos de mi angustia y soledad? ¿Cuántas lunas habré observado antes de dormir, deseando no ver ni una sola más?
Yo comencé en el mundo de los videojuegos desde muy niño, como ya había mencionado en muchas otras entradas; y desde siempre me ha gustado todo lo relativo al mundo del terror, como también he mencionado en entradas anteriores; en consecuencia, los videojuegos de terror siempre fueron algo por lo que sentí una especial atracción.…
Pocas veces me encuentro con algo tan desgarrador como el cortometraje del que les vengo a hablar el día de hoy. Si algo me pasa, los quiero es un filme escrito y dirigido por Will McCormack y Michael Govier ganador del Oscar a “Mejor cortometraje de animación” en el año 2021, y cuando uno lo…
¿Qué pensarían si les dijera que una película de comedia estuvo a punto de ocasionar un conflicto diplomático de dimensiones globales, involucrando la activación de ojivas nucleares y, en consecuencia, el exterminio de miles de seres humanos? No, no estoy exagerando, eso es lo que a más de uno nos pareció que podía ocurrir con el estreno de The Interview, protagonizada por Seth Rogen (Superbad y Knocked Up) y James Franco (Spiderman y Pineapple Express) y producida por Evan Goldberg y el mismo Seth Rogen.
Antes de entrar en detalles me gustaría decir que, al igual que otra cinta producida por Rogen y Goldberg, This Is The End, The Interview, en opinión de un humilde servidor, se trata de una obra de arte de la comedia norteamericana de los últimos veinte años, lo que la vuelve incluso más irónica cuando se le agrega esa “pizca” de humor negro de saber que la cinta estuvo muy cerca de ocasionar lo que, probablemente, a mediano o largo plazo se hubiese convertido en la Tercera Guerra Mundial (no, les juro que no estoy exagerando).
En este punto más de uno de ustedes estará pensando: “¿de qué puede tratar una película que casi ocasiona un conflicto bélico de tales proporciones?”, la respuesta es muy fácil: la cinta muestra toda una conspiración dirigida por el gobierno estadounidense para asesinar al líder norcoreano Kim Jong-Un. ¿Quizá un poco de contexto histórico? ¡De acuerdo!
En el marco del fin de la Segunda Guerra Mundial, se habían ya configurado, en gran medida, los dos bloques políticos, económicos, culturales e ideológicos que estarían peleando entre sí por más de cuarenta años en la denominada Guerra Fría. El bloque capitalista estaba liderado por los Estados Unidos de Norteamérica, gobierno que para la restauración económica de las potencias europeas propone El Plan Marshall, lo que en buena parte ayudó a la consolidación de la OTAN, encabezada, de nueva cuenta, por Estados Unidos; por otro lado, la Unión Soviética que abanderaba al bloque comunista formuló el Pacto de Varsovia, el cual prometía ayuda militar a todos los países inscritos en él, siempre y cuando se entendiera que con la participación en dicho pacto se accedía de manera implícita a no aceptar ningún tipo de ayuda o colaboración ni de Estados Unidos ni de sus aliados; la Guerra Fría había comenzado.
Considerado por muchos como el primer conflicto oficial de la Guerra Fría, La Guerra de Corea, iniciada en 1950, enfrentó a ambas potencias, ya que el bloque capitalista apoyaba a Corea del Sur, mientras que el bloque comunista apoyaba a Corea del Norte, la cual para ese momento, y es pertinente mencionarlo, estaba dirigida por Kim Il-Sung, abuelo del presente líder norcoreano. Si bien se firmaron acuerdos de paz en 1953, hasta el día de hoy las tensiones entre las dos Coreas siguen estando presentes, hasta el punto en que la frontera de dichas naciones es la zona más militarizada a nivel mundial.
¿Cómo diablos se relaciona todo esto con una película protagonizada por el regordete actor de Zack And Miri Make A Porno y por el hijo del Duende Verde? Bueno, como ya dijimos, la película muestra de manera explícita el asesinato de Kim Jong-Un, y sobra decir que los desacuerdos entre Corea del Norte y los Estados Unidos siguen vigentes, al grado en que cada prueba con misiles nucleares por parte de Corea del Norte es celebrada como un acto de fiesta nacional, en la que se dice que cada vez se está más cerca de llegar al cometido deseado: lograr un armamento lo suficientemente fuerte como para acabar con los Estados Unidos de Norteamérica.
Por su parte, Estados Unidos tampoco ha visto nunca a Corea del Norte con buenos ojos, lo que se demuestra en la instalación de numerosas bases militares en Corea del Sur y en Japón. A todo esto añadan a Rusia y China, a la Unión Europea y al conflicto entre Israel y Palestina y: ¡voilà! Tenemos una Tercera Guerra Mundial.
¿Siguen pensando que todo esto suena exagerado? Sólo hace falta recordar el caso de Otto Warmbier, joven estadounidense de 21 años de edad que en marzo del año 2016 fue condenado por el gobierno de Corea del Norte a 15 años de trabajos forzados por robar un poster de propaganda perteneciente al hotel en el que se hospedaba, y quien, desafortunadamente, terminó perdiendo la vida.
Dicho todo lo anterior, quizá pueda comprenderse el por qué Kim Jong-Un calificó como “un acto terrorista” el estreno de The Interview en Estados Unidos, y mencionó que, si Estados Unidos se atrevía a estrenar esa película, esperaran otro 11 de septiembre (¡les juro que no es broma!). Por su parte, el gobierno del entonces presidente Barack Obama dijo que esa amenaza atentaba de manera directa contra la libre expresión y que de ninguna manera se doblegarían ante ningún tipo de ultimato por parte del gobierno de Corea del Norte, por lo que dicha nación refrendó que en cada cine norteamericano donde se estrenara The Interview, habría una bomba.
La respuesta fue la siguiente: la cancelación del estreno en la mayoría de los cines de Estados Unidos, y con ello, una de las películas con más descargas, legales e ilegales, de la historia de Internet.
No voy a hablar nada sobre la película como tal, prefiero platicar con ustedes por medio de los comentarios sobre qué les pareció en caso de haberla visto ya, o para los que ahora tienen planeado buscarla, me gustaría poder saber qué les pareció una vez que la hayan analizado. Un buen combo que recomiendo es ver The Interview y, posteriormente, el excelente documental titulado The Propaganda Game, filme que ahonda en ese mundo hermético y misterioso llamado Corea del Norte. Así que, sin más por el momento, me despido esperando sus comentarios.
Adult Swim nos ha regalado varias joyas de la animación para adultos con el paso de los años; quizá la más famosa en la actualidad sea Rick and Morty, pero esto no significa de lejos que sea la única. Hoy les vengo a hablar de Metalocalypse, animación producida por Adult Swim y emitida por primera…
Estábamos mi hermano y yo afuera de alguna plaza comercial de Acapulco esperando a que salieran nuestros padres. Ya era de noche, y la brisa tropical del puerto hacía que el ambiente nocturno fuese lo suficientemente agradable como para haber decidido no entrar a comprar los suministros para hacer la cena y, en su lugar,…
Cursando el tercer y último año de mi bachillerato, comencé a frecuentar a unos compañeros de clase que conocía desde primaria, pero con los que nunca había convivido. Por esos momentos de mi vida, tenía unos muy buenos amigos y a quienes siempre llevaré con mucho cariño en mis recuerdos, pero la verdad es que…
Los que hayan estado siguiendo este, su humilde blog, recordarán que hace unas cuantas semanas escribí sobre BoJack Horseman, serie animada original de Netflix que ha sabido combinar con maestría la comedia, la tragedia, la sátira política y otros elementos de crítica social. Ahora vengo a platicarles sobre otra serie que, al igual que BoJack, maneja todos estos tópicos y pertenece a la misma plataforma de transmisión por streaming. F Is For Family relata la vida de Frank Murphy, veterano de la Guerra de Corea que, después de un embarazo no planeado, se ve obligado a integrarse a la vida típica de padre de familia norteamericano de los suburbios. Desde la divertida introducción acompañada del tema Come And Get Your Love a cargo de Redbone, nos sumergimos en la tragicomedia de la biografía de Frank, con la que más de uno podríamos identificarnos, ya que se trata de la entrada muchas veces forzada a la vida adulta.
La serie está ubicada en los años 70’s, la difícil época en la que el American Way Of Life comenzaba a mostrar algunas de sus más serias grietas e imperfecciones, las cuales explotarían de manera definitiva durante el gobierno de Ronald Reagan, unos cuantos años después, momento en el que las nuevas políticas económicas implementadas por ese gobierno terminarían de una vez por todas con la comodidad que la clase media norteamericana había tenido desde la posguerra.
Bajo la producción de Vince Vaughn, y con actores de alto renombre como Justin Long en el papel de Kevin, el hijo mayor de la familia Murphy, F Is For Family es una serie que, más allá de las risas que puede provocar (que sí las provoca con mucha frecuencia) pone sobre la mesa una serie de discusiones, tales como el abuso de ciertas sustancias o la sexualidad infantil.
Frank Murphy es un personaje difícil con el que, a pesar de su difícil carácter y su iracunda personalidad, uno no puede dejar de empatizar con él. La serie muestra a Frank como alguien a quien las circunstancias lo han empujado hasta el límite de sus capacidades, y quien, como es típico de la clase media, los grandes placeres de su vida han quedado reducidos a ser el anfitrión de una noche de box o a comprar una televisión a color.
Por su parte, los hijos Murphy, Kevin, Maureen y Bill, son parte de un círculo familiar viciado y deben de soportar el maltrato de su padre, el cual, sin lugar a dudas los ama, pero no puede evitar ser un verdadero desgraciado con ellos en ciertos momentos, lo que se demuestra en la recurrencia de frases como These fucking kids y These animals, refiriéndose a ellos. La palabra clave es “familia”, y el show nos muestra cómo es que Frank intenta ser un padre ejemplar, sin embargo, no tiene las herramientas necesarias para poder hacerlo, ya que su propio padre no lo fue para él, por lo que se repiten ciertos patrones con Kevin, y en consecuencia presenciamos una relación conflictiva con pocas salidas a la vista. Aun así, la serie no deja de enternecer al mostrar un retrato real de una familia, cosa que se demuestra en que, al final del día y a pesar de todos los contratiempos, los Murphy no dejan de apoyarse y amarse de manera incondicional los unos a los otros.
F Is For Family no deja de llamar la atención del espectador debido al crudo reflejo de, como había dicho antes, una sociedad norteamericana en plena decadencia, mostrando como una ilusión el sueño americano que, tanto como norteamericanos y extranjeros han buscado con el pasar de las décadas, y que una serie como esta nos muestra que ese sueño no existe más que para unos cuantos.
Con su cuarta temporada ya disponible en Netflix, F Is For Family es, al igual que BoJack Horseman, un ejercicio serio de reflexión sobre algunos aspectos de una sociedad llena de patologías disfrazado de una excelente comedia animada.
Tenía quince años, y hacía poco que acababa de comenzar mi primera relación de noviazgo. Ella era una conocida por parte de la familia de mi cuñada, y siendo que éramos tan jóvenes, sólo nos veíamos en reuniones familiares en las que coincidíamos. Ya saben, le estoy hablando de uno de esos “primeros amores”, como…
Hace no mucho leí en Twitter – ahora X – un comentario que decía algo así como que la autopublicación era “para perdedores”. Y sí, sé que nunca deberíamos tomarnos en serio un comentario en esa red social, ya que, buena parte de sus usuarios utilizan ese medio para tirar odio injustificado contra cualquier tema…
Era verano. Yo tenía quince años, y mis papás habían estado bebiendo en alguna cantina del, en ese entonces, Distrito Federal. Al siguiente día de la juerga, llegó mi mamá con un disco en las manos, y me dijo que se había acordado de mí; en la cantina donde se la habían pasado, un señor…