Anna (Go to Him)

Era verano. Yo tenía quince años, y mis papás habían estado bebiendo en alguna cantina del, en ese entonces, Distrito Federal. Al siguiente día de la juerga, llegó mi mamá con un disco en las manos, y me dijo que se había acordado de mí; en la cantina donde se la habían pasado, un señor puso sobre su mesa una canasta con varios artículos, y entre ellos se encontraba una copia del álbum debut de The Beatles: Please Please Me. Por ese entonces mi hermano, mis padres y yo, solíamos ir los sábados al Tianguis del Chopo a buscar posters, pines, playeras y discos de bandas como The Ramones, Nirvana y The Cure, y, a pesar de que yo nunca había oído con detalle a los Beatles, supongo que mi madre imaginó al realizar la compra de ese día en la cantina que era una banda que yo ya escuchaba con regularidad. Quiero contextualizarlos: estamos hablando de una época en la que no existía YouTube, ni Spotify, ni ITunes, ni celulares que pudieran almacenar audio, y la única manera de escuchar música era a través de la radio o de medios físicos como el CD.

Inmediatamente le tomé cariño al disco porque me lo había dado mi madre. En ese entonces todavía compartía el cuarto con mi hermano; en medio de las dos camas, había una cómoda, y encima de ella, se encontraba una vieja grabadora que podía reproducir discos compactos, así que esa misma tarde, él y yo, pusimos el Please Please Me, y esa sería la primera vez que escucharía un álbum de los Beatles. Fue amor a primera vista. Todas las canciones me resultaron increíbles, desde que comenzó a sonar I Saw Her Standing There hasta la melosa Baby It’s You, todo el disco me pareció maravilloso. Estaba empezando a entender el por qué se hablaba de los Beatles como una de las mejores bandas de rock de todos los tiempos. No hubo una sola pieza que no me provocara algo. Con el Please Please Me pude escuchar una de las caras más sencillas del rock. El álbum no contiene grandes instrumentaciones ni arreglos complicados, por el contrario, se trata de una batería, guitarra rítmica, guitarra principal y bajo, todo acompañado por las voces del cuarteto de Liverpool. Había una mezcla de sencillez y amor en todas esas canciones. No se trata de una de las obras más complejas y conceptuales de la banda, por supuesto (la mitad del álbum de hecho son covers de otros artistas), pero insisto, había una enorme belleza en la simplicidad de esas canciones.

Creo que el ejemplo más claro de ello es el cover de Arthur Alexander que le da título a esta entrada: Anna (Go to Him). Con sus apenas tres minutos de duración, es una melodía que transmite el sentimiento de tener que dejar ir a un amor; no hay más complicaciones, no hay más análisis, y aun así, Anna (Go to Him) llega y toca fibras sensibles. Chains, Ask Me Why, Do You Want To Know A Secret?, P.S. I Love You, todas son piezas que me llenan el corazón de alegría y nostalgia cada que las vuelvo a escuchar. En esas noches veraniegas, antes de dormir, conectaba unos enormes audífonos a la grabadora y escuchaba el Please Please Me una y otra vez hasta quedarme dormido.

Como dije desde el principio, esto pasó en un verano de hace más de 15 años, y últimamente estuve pensando en Please Please Me, este disco que me abrió la puerta a toda la discografía restante de los Beatles, y que hasta la fecha, ahora mismo mientras escribo, lo sigo escuchando con profundo cariño.

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5 películas incomprensibles que debes ver

Como buen amante del cine que me considero ser, me he topado más de una vez con ciertas películas que resultaron ser un bocado un poquito más difícil de digerir que otros, y sé que, para ti que eres amante del denominado “séptimo arte” también te pasó alguna vez. Por eso, hoy te quiero compartir…

7 libros de filosofía para comenzar

Así como en una entrada anterior ya les recomendé 7 libros de psicoanálisis para quienes estén interesados en iniciar a estudiar la disciplina, hoy les traigo la misma idea, pero en relación a libros de filosofía. No se tratan de libros fundamentales, ni de los más importantes, sino que es sólo una consideración personal (y bastante imparcial, adviértanse) sobre algunos textos que pienso que pueden resultar interesantes para comenzar a leer filosofía. Igual que la entrada anterior, la lista no viene en ningún orden de importancia ni tiene ninguna jerarquía:

1.- El muro: este fue uno de los primerísimos títulos de filosofía a los que me acerqué. Tenía quince años, y yo formaba parte de un grupo de fans de The Cure. Después de un rato de estar ahí, me hice amigo de una chava mucho más grande que yo (no recuerdo su nombre, pero creo que por ese entonces ella tenía 23 años, aproximadamente). Me acuerdo mucho que nos la pasábamos platicando por Messenger (imagínense de qué época les estoy hablando), sobre todo los sábados en la noche, y fue ella quien me dijo que, si estaba interesado en estudiar filosofía, debería de leer El muro de Jean-Paul Sartre. Por esos días conseguí la obra y recuerdo que me pareció muy divertida y me hizo pensar bastantes cosas. Y ese fue mi primer acercamiento a la filosofía en toda mi vida. Curiosamente, no tengo ni idea de quién era esa persona como para agradecerle. Me parece que es muy interesante lo que esta anécdota refleja: nunca sabemos cómo ni de qué manera podemos llegar a influir en las vidas de otras personas; estoy seguro que aquella chica nunca imaginó que tendría tanto impacto en la vida de ese adolescente imberbe como para que su recomendación determinara, en gran medida, a lo que me dedicaría hasta el día de hoy.

2.- Los diálogos: por esa misma época, mi profesora de lógica en el bachillerato, Delia (de ella sí recuerdo perfectamente su nombre), se quedaba a platicar conmigo de filosofía unos minutos después de cada clase, y habiéndole yo contado que acababa de terminar de leer El muro de Sartre, me dijo que regresara al comienzo para seguir, y que leyera cualquiera de los Diálogos de Platón. Ahí sí no recuerdo con qué diálogo comencé, pero para fines prácticos de esta lista, pensé en qué diálogo podría recomendarles, y me decidí por el Fedón, diálogo de la época de madurez del filósofo ateniense que describe el momento de la muerte de Sócrates y que discurre sobre el tema de la inmortalidad del alma. Imperdible para cualquier interesado en la filosofía.

3.- Más allá del bien y del mal: cuando comencé a estudiar filosofía ya a nivel universitario, había un filósofo del que todos hablaban y uno de los primeros referentes que aparecían cuando se nos preguntaba por qué estudiar filosofía; me estoy refiriendo a Nietzsche. Por ese entonces, estudiar filosofía era casi sinónimo de conocer o estar interesado en la obra del filósofo alemán. Por mi parte, empecé a leer a Nietzsche poco antes de ingresar a la licenciatura. Bajando del Metro Taxqueña había un pequeñísimo puesto de libros donde, cada viernes, después de ahorrar toda la semana, compraba un libro de filosofía o uno de Lovecraft por sólo veinte pesos. Una de esas compras fue Más allá del bien y del mal de Nietzsche, y al igual que los otros dos números anteriores en esta lista, se trató de uno de mis primerísimos acercamientos a la disciplina. Hasta el día de hoy, más de 18 años después, sigo conservando ese libro en esa pésima traducción, en esa pésima editorial, pero con un enorme valor sentimental.

4.- La ética demostrada según el orden geométrico: “en conclusión, no existe la libertad”; de esa manera acabé una exposición que me dejaron para mi materia de bachillerato titulada “Historia de las doctrinas filosóficas”. El texto a analizar para dicha exposición era la Ética de Spinoza, y aunque en ese momento pensé que no había entendido mucho de la obra, mi profesor me felicitó por haber llegado a la conclusión mencionada. Años después volví al texto en licenciatura, y hoy en día deseo regresar de nueva cuenta, por tercera vez, a la Ética, para repensar el tema de las pasiones y de la causa sui.

5.- La idea de la fenomenología: en el primer semestre de la licenciatura, tuve la enorme fortuna y oportunidad de estudiar fenomenología con una de las grandes autoridades en el tema a nivel América Latina: la Dra. María Dolores Illescas. Tener que estudiar fenomenología husserliana en un momento tan temprano de mi formación académica sirvió para que comprendiera la seriedad del estudio de la filosofía: configuró en mí una idea que hasta el día de hoy sostengo: la filosofía debe poseer una rigurosidad estricta en su desarrollo, categorías, conceptos, metodología y conclusiones. A pesar de la dificultad de la fenomenología de Husserl, sus lecciones que nos llegan hasta el día de hoy con el nombre de La idea de la fenomenología significaron una enorme ayuda para mí en la comprensión del tema, y la puerta de bienvenida para mi interés en la fenomenología trascendental.

6.- Ética a Nicómaco: es uno de los tratados de ética más antiguos de la historia de la filosofía occidental, y a pesar de ello, es uno de los que se me muestran como de los más actuales. Hasta hoy en día, en mi vida cotidiana, no dejo de aplicar mucho de lo dicho por Aristóteles en su Ética; ideas como la del “justo medio” o la importancia de la prudencia y su relación con la deliberación, así como el análisis de la amistad o del concepto de “lo conveniente”, hasta hoy en día, siguen siendo para mí herramientas teóricas y prácticas que me acompañan en mis recorridos filosóficos.

7.- Confesiones: hace poco dejé leer este texto de San Agustín a algunos de mis alumnos de psicología. Varios de ellos fruncieron el ceño en señal de desaprobación – supongo que la mayoría pensó que se trataría de algo así como una clase de catecismo –. A la siguiente sesión, llegaron contentos y entusiasmados, con unas enormes ganas de poder discutir la obra del Obispo de Hipona. Las confesiones de San Agustín son una pieza fundamental de la filosofía occidental, escritas de una manera tan personal y a la vez tan profunda que no dejan de conmover y poner a reflexionar a quien sea que se acerque a la obra. Uno de los puntos más altos de la obra es aquel que tiene que ver con la pregunta sobre el tiempo, tanto así de que Husserl dirá en sus Lecciones de fenomenología de la conciencia interna del tiempo que nadie puede ocuparse filosóficamente del problema del tiempo sin haber leído el libro XI de las Confesiones.

Y bueno, como se habrán dado cuenta, muchos de estos títulos tienen que ver con anécdotas o momentos importantes en mi recorrido filosófico, por lo que sería bueno si pusieran en los comentarios si ustedes ya conocen algunas de estas obras, o decirnos cuáles fueron los libros que despertaron en ustedes su interés por la filosofía.

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9 Discos de Punk en Español que Debes Escuchar

El punk ha sido uno de mis géneros musicales favoritos de toda la vida. Comencé escuchando a The Ramones y a los Sex Pistols cuando tenía catorce años, y desde entonces mi repertorio ha aumentado, desde bandas consagradas y mundialmente conocidas como The Misfits, Dead Kennedys o Bad Religion, hasta proyectos más underground e independientes…

Conociendo a Javier Corcobado

En la licenciatura en Filosofía, uno de los mejores amigos que tuve fue Rodolfo. Él era un gran fanático de un cantautor y escritor español llamado Javier Corcobado; alguna vez en mi adolescencia había escuchado ese nombre, pero nada más allá de eso. Fue Rodolfo quien me introdujo a la enigmática música de este nuevo…

Elvis nunca se equivoca, o el libro que me salvó la vida

Existen libros que por el momento de la vida que estamos viviendo definitivamente nos dejan una marca; en esta ocasión quiero hablarles de un texto que marcó la época más difícil por la que he tenido que atravesar.

La semana en que murió mi hermano fue la más complicada de toda mi vida. Faltaba algo: la música no se escuchaba igual, los colores de la vida se tornaron opacos; era como si algo doliera en cada minuto que acontecía. En esos días, y para intentar mitigar el dolor, decidí hacer lo que más me gusta hacer: pasearme por una librería. Llegué a una de las librerías ubicadas en Miguel Ángel de Quevedo, e inmediatamente tomé un libro que llamó mi atención: no conocía al autor y tampoco sabía de qué se trataba, pero lo retiré de la estantería y lo compré.

Unos cuantos minutos después bajé a la cafetería de la misma librería, pedí un café americano y comencé a hojear el libro. Lo primero que noté fue el nombre del autor: Rodrigo Morlesin, observé que había nacido en la Ciudad de México y que su banda favorita era The Cure (demasiadas coincidencias, pensé). En esos momentos no tuve la oportunidad de leer el texto, por el contrario, comencé a escribir un primer borrador de las palabras que pronunciaría en el funeral de mi querido hermano, el cual tendría lugar unos días después.

Los días pasaron grises, lentos y dolorosos, y posteriormente, tuve que darle el último adiós al compañero de toda mi vida. La vida siguió, de manera cruel, y creí que encontraría consuelo en el texto que había adquirido unos días antes: enorme error, porque la historia resultó ser un relato bastante cercano a lo que yo vivía en ese entonces.

Elvis nunca se equivoca nos cuenta la historia de un cachorro callejero abandonado en un mundo por más difícil y hostil. Es él quien nos cuenta el calvario que debe atravesar día con día para no morir de hambre o simplemente para pasar la noche. Su suerte cambia cuando, al ser salvajemente atropellado, llega a un hogar, donde Ana, una linda niña de muy corta edad lo convierte en su mejor amigo. Elvis – que es el nombre que la nueva familia le ha asignado – nos cuenta todas las aventuras que vive en su nueva casa, hasta que la desgracia se hace de nueva cuenta presente.

Advertencia: que no los engañen las tiernas ilustraciones de Satoshi Kitamura ni la brevedad de la historia, Elvis nunca se equivoca es un texto profundo y amargo que trata el tema de la muerte. Todo aquel que haya perdido a un ser querido (ya sea animal o ser humano), no podrá controlar las lágrimas en más de una ocasión.

Tal y como lo comenté, probablemente era el libro menos adecuado para mí tras el fallecimiento de mi mejor amigo, sin embargo, al leerlo, Elvis nunca se equivoca me hizo sentir que no estaba tan solo, y fue un libro que, después de todo, me dio un consuelo que no esperaba encontrar. No creo mucho en el destino, pero probablemente algo o alguien puso ese libro en mi camino aquella lluviosa y fría tarde que entré a aquella librería. Y ahora puedo decir que es uno de los libros que con más cariño atesoro, y que sin lugar a dudas recomiendo a todos y cada uno de ustedes.

Elvis nunca se equivoca fue un compañero importante en uno de los momentos más tristes de mi vida. Hay libros que nos cambian la vida, y hay otros que nos la salvan; ¿Ustedes qué opinan?

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10 canciones de The Cure para el otoño

Desde que tenía aproximadamente catorce años, recuerdo bien, ya era un fan de The Cure declarado, y hasta la fecha puedo decir sin miedo a equivocarme que se trata de mi banda favorita. También puedo recordar que, desde ese entonces, una vez que el verano había quedado atrás y las hojas de los árboles comenzaban a caer, dejando detrás de sí todo un asfalto lleno de esa carpeta parda, la cual es removida por un viento lánguido y nostálgico, en mi mente comenzaban a sonar varias melodías pertenecientes al conjunto británico.

Hoy fue uno de esos días en los que comencé a reconocer ese otoño que ya está aquí, y con él, llegaron a mi memoria varias de esas melodías que les comento. He aquí una lista de 10 canciones de The Cure para todo el que quiera, sea fan de la banda o no, llenar sus sienes con aquellos melancólicos acordes:

1.- Cloudberry: perteneciente a las sesiones perdidas del disco Wish de 1992 y que fueron recopiladas en la cinta de Lost Wishes, esta pieza instrumental nos transporta a lugares que, muy probablemente, desconocíamos antes de escucharla. Se trata de una grabación llena de tristeza y añoranza, que nos sumerge en un estado en el que, difícilmente, podríamos diferenciar lo onírico de lo real. Tal y como mencioné, se trata de una pieza instrumental, lo que no dificulta que, para los que ya conozcan a la banda, aparezca inmediatamente el sello de The Cure aun sin la inconfundible voz de Robert Smith. Nada como irse a un alejado jardín en una tarde en la que el sol esté a punto de desvanecerse y escuchar esta canción.

2.-  Play: este b-side del sencillo High, de igual manera perteneciente al disco Wish, nos sumerge en las últimas palabras que un desdichado amante dirige a su pareja en el momento de la inevitable ruptura amorosa. Es una melodía lenta y llena de arrepentimiento, pero que no deja de sorprender por su belleza.

3.- This Twilight Garden: “I lift my lips from kissing you, to kiss the sky cloud soft and blue” son las primeras líneas de esta canción de The Cure que, por su forma y contenido, podrían asemejarse más a un poema. La canción en cuestión crea ciertas imágenes mentales que bien podrían recordarnos al jardín descrito en el cuento gótico de “La hija de Rappaccini” de Nathaniel Hawthorne, y que nos conducen a uno de esos lugares que, aparentemente, sólo existen en los sueños.

4.Where The Birds Always Sing: proveniente de unos de los discos más aclamados de The CureBloodflowers del año 2000 – esta canción nos sumerge en una profunda reflexión, mientras que no deja de seducirnos y hacernos pensar en ese otro mundo que creamos en nuestras mentes y que parece estar tan alejado, pero en el cual por momentos llegamos a refugiarnos.

5.- Homesick: una de las piezas más desgarradoras de The Cure, perteneciente al que, para mi gusto, es el mejor disco que se ha grabado en toda la historia de la música rock. Disintegration es ese álbum que creó atmosferas y sentimientos que, hasta ese momento, nunca habían sido musicalizados. Homesick, en particular, aborda la representación del sentimiento de la nostalgia (traducción literal del término Homesick). La canción va en un crescendo, incorporando instrumentos para llegar a la lastimosa voz de Robert Smith, y finalmente, desvanecer el sonido hasta llegar al silencio.

6.The Big Hand: otro b-side que brilla por su propia cuenta, al grado que pudo haber sido el sencillo y no el lado-b. Desde que escuchaba esta canción en mi época de adolescencia, no podía dejar de conmoverme por la grisácea atmosfera llena de tristeza que esta melodía produce. Con unas líricas con tonos más oscuros que claros, la canción nos habla sobre aquellas cosas que determinan nuestra existencia y parecen manejar nuestra vida a su antojo y en contra de nuestra voluntad, llevándonos, tarde o temprano, a la infelicidad.

7.- Before Three: en el año 2004, The Cure nos sorprendió a todos sus fans con su primer disco homónimo, y aunque hubo bastantes opiniones encontradas, la verdad es que para la mayoría de nosotros significó un álbum sólido y de buena calidad. Más allá de The End Of The World, primer sencillo de este disco y una de las piezas más conocidas de la banda, Before Three es la canción que integro a esta lista. Con una de las mejores letras escritas por Robert Smith (y eso ya es mucho decir), Before Three es, al igual que This Twilight Garden, una melodía que evoca pasajes que, probablemente, creíamos que sólo se hallaban en el mundo de los sueños.

8.- Doing The Unstuck (Demo): hace unos años, cuando uno buscaba alguna rareza de The Cure o de cualquier otra banda de rock, la mayoría de las veces era necesario pasarse sábados completos en “El Chopo”, preguntando de puesto en puesto y examinando cada una de las grabaciones que se encontraban en éstos. Ahora, gracias a plataformas como YouTube es demasiado sencillo poder acceder a cualquiera de estas rarezas. De esta forma, ya no resulta difícil poder escuchar el demo de Doing The Unstuck, y es que si bien la canción original guarda ese ambiente nostálgico, no hay nada como escuchar el demo de esta canción mientras se observa por una ventana un atardecer cualquiera de otoño.

9.This Is A Lie: una de las canciones más conmovedoras de The Cure. This Is A Lie nos atrapa con su guitarra acústica y sus arreglos de violín y no da tregua alguna al que la escucha, y es que, ¿puede haber momento más amargo que el de cuando se descubre una mentira? Es justo ese sentimiento el que la canción logra transmitir (vale la pena escuchar la versión del Join The Dots, disco recopilatorio de b-sides, remixes, colaboraciones, etc.).

10.Push: esta es una de las canciones que más ha interpretado The Cure en sus últimas giras. La canción no tiene tintes oscuros ni mucho menos, pero en lo personal, siempre me transmite una enorme nostalgia, como por algo que se ha dejado atrás y se desea recuperar. Saber que la canción habla de un viaje en tren podría ser una buena pista de lo que Robert Smith quería compartir al escribir Push.

Así que esas son las 10 canciones de The Cure que recomiendo para este otoño. ¿Qué les han parecido?, ¿Las conocen? Dejen sus comentarios, y si les gustó esta lista háganmelo saber, y próximamente los dejaré con la continuación, es decir, 10 canciones de The Cure para el invierno. 

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