“Una obra de arte de la animación que llegó en un mal momento a un mal lugar”, así describiría yo a Invasor Zim, serie creada por el controversial animador de cómics norteamericano Jhonen Vasquez que narraba las desventuras de un alienígena llamado Zim, cuyo objetivo era conquistar el planeta Tierra, pero quien era lo suficientemente torpe como para no darse cuenta que se trataba de una falsa misión que le fue encargada sólo para deshacerse de él en su hogar natal. Con esta premisa, inicia una de las series que marcaron mi forma de ver la comedia y la animación. Invasor Zim, que comenzó a transmitirse por allá del año del 2001 en Nickelodeon, es una mezcla esquizofrénica de irreverencia, humor negro, escatología, ciencia ficción e incluso algo de gore y terror, todo ello acompañado de un estilo visual único e inconfundible. Cualquiera que escuchara estas palabras sobre una serie pensaría que estaba dirigida a un público adulto, y justo por ahí es por donde comenzó el problema con Invasor Zim. Se cuenta que, desde las proyecciones iniciales del capítulo titulado “La cosecha siniestra”, varios niños comenzaron a llorar y le pidieron a sus padres que detuvieran la proyección de prueba; esto último es entendible cuando uno mismo ve el episodio, el cual narra la forma en que Zim, en su esfuerzo por pasar inadvertido como un extraterrestre, roba órganos humanos a los niños de la escuela en la que se hace pasar por otro estudiante más, terminando por convertirse en una masa amorfa llena de estómagos y vísceras que le salen por la boca. Esa era la tónica general de la serie.
Para los que ya éramos un poco más grandes por ese entonces, Invasor Zim fue toda una revelación; mucho antes de Rick and Morty, Hora de Aventura o Smiling Friends, Invasor Zim se atrevió a mostrar cómo, desde la animación más descabellada e irreverente se podía ofrecer una ambientación oscura y aterradora que mostrara los aspectos más desagradables, asquerosos y obscenos de la raza humana con un toque incomparable de comedia.
La razón por la que Zim es un ser indeseable en su propio planeta, el Irken, gobernado por “los más altos”, es haber hecho fracasar la misión “Ruina inevitable”, por lo que le engañan haciéndole creer que se le ha asignado una de las misiones más importantes, pero, como hemos dicho, es sólo un pretexto para no volver a tener que lidiar con él. Le otorgan un asistente robot defectuoso llamado G.I.R (quien es, por mucho, la pieza principal para el humor del programa) y se le dan unas coordenadas al azar esperando que Zim se pierda en la inmensidad del universo, pero, sorprendentemente, sí existe un planeta en ese punto: el nuestro.
En un mundo de seres estética, moral e intelectualmente repugnantes y abominables – que es tal y como la serie muestra a los seres humanos – el único que se da cuenta que Zim es un extraterrestre es el excéntrico Dib, un niño de doce años quien, al ser tomado como un loco por todo su entorno, incluyendo a su padre el célebre Profesor Membrana y su aterradora hermana Gaz, no logra convencer a nadie de la supuesta amenaza que Zim representa para la humanidad.
Toda la serie es un cúmulo de animación que va desde conocer al horripilante Cerdo de la Pizza, hasta ver cómo Zim le arranca los ojos a un compañero del colegio que se había obsesionado con su amistad. Personajes como El Niño Cerdo, El Alce, Pie de Pollo y el Perro Guano, son sólo algunos de los que nos harán reír y aterrorizarnos en cada entrega del programa.
La serie, según dijo Nickelodeon en su momento, se canceló debido a la baja audiencia, sin embargo, la versión más conocida y plausible fue que se dejó de transmitir debido a numerosas quejas que sostenían que Invasor Zim no era un programa que debía de formar parte del canal infantil. Para los que sí la pudimos sintonizar en su momento y nos hicimos leales seguidores, cada capítulo quedó grabado en nuestras mentes, y hasta la fecha reconocemos con gusto y alegría los diferentes productos que, de vez en vez, todavía nos encontramos por internet o en alguna tienda de la Friki Plaza.
Si tú eres fanático o fanática de la animación irreverente, Invasor Zim es una comedia animada que no puedes dejar pasar.
No eras la gran cosa y ahora lo puedo ver. No eras tan bonita como te visualicé. No eras tan inteligente como te pensé. No eras tan graciosa como te escuché. No eras tan buena como lo creí. Sí, no eras la gran cosa, pero la verdad es que tampoco lo soy yo, y eso…
Me preguntaron hace poco qué era la felicidad, y en ese momento no supe responder. La interrogante se alojó en mi cabeza y en mi corazón, y algunos días después llegó a mí la siguiente imagen. La felicidad es sentir el calor del cuerpo desnudo de una mujer alojado junto a mí después de hacer…
Esto me ocurrió hace ya varios años, cuando era profesor de bachillerato. Una mañana, llegó una alumna a mi escritorio. En su rostro se podía observar una mezcla de desconcierto, incertidumbre y miedo, como si algo muy grave hubiese ocurrido. Esperó con cuidado a que todos los demás compañeros salieran al receso para que ella…
El 23 de octubre del año en curso, Catalina entró a su baño y percibió un terrible olor, tan nauseabundo y asqueroso que en esos momentos comenzó a vomitar. La bilis que salía de sus intestinos volvió todavía peor la repugnante escena, sin embargo, pensó que se trataría de una anomalía ocasional. Hoy por la tarde la policía, el departamento de bomberos y los servicios forenses sacaron treinta cuerpos sin vida pertenecientes a todos los habitantes del conjunto habitacional. Nadie sobrevivió y nadie puede explicar qué fue lo que sucedió.
Aparece, como una epifanía, un nuevo imperativo en mi vida: ¡abraza el sufrimiento y abraza la oscuridad! Se trata de entrar al bosque y volverse uno con la bruma, copular con la noche y desintegrarse en la tierra. Se trata de entrar al bosque y hacer el amor con las ninfas de la melancolía,…
Como buen amante del cine que me considero ser, me he topado más de una vez con ciertas películas que resultaron ser un bocado un poquito más difícil de digerir que otros, y sé que, para ti que eres amante del denominado “séptimo arte” también te pasó alguna vez. Por eso, hoy te quiero compartir…
Los que siguen a su querido servidor desde hace tiempo, sabrán que soy un gran fanático de las series animadas y, de vez en cuando, llega una tan innovadora como irreverente e inteligente. Ese es el caso de Smiling Friends. Transmitida por primera vez en el año 2022 a través de Adult Swim, Smiling Friends…
Dejen les cuento algo: los hombres cuando nos reunimos a beber hablamos de nuestros sentimientos, nos consolamos entre nosotros cuando las cosas se ven difíciles de sortear (lo que es casi siempre), lloramos y nos ofrecemos mutuamente el hombro para continuar llorando, escuchamos las penurias de los otros mientras las cajetillas de cigarro y las botellas de vino se van extinguiendo. Se hablan tantas cosas tan falsas e injustas de la masculinidad hoy en día, pero por lo menos para mí, durante toda mi vida, beber con los camaradas ha sido así.
Hace ya muchos años, Emilio, colega filósofo y una de las personas que más me enseñó sobre la vida, ofrecía su departamento cada viernes, después de las clases en la universidad, para ir a beber alcohol y platicar mientras se escuchaba música. En cuanto abríamos la primera botella de ron, acompañados por ese retrato de Hegel colgado en las paredes y que terminaba por observarnos durante toda nuestra estadía en ese viejo departamento en la colonia Balbuena, la música comenzaba a sonar y no paraba hasta la madrugada del siguiente día.
Una noche, los dos con el corazón destrozado a causa de las mujeres, Emilio puso un disco de tangos que tenía en su colección, y todas esas canciones que hablaban sobre la muerte y el desamor, sobre el duelo y la melancolía, inundaron nuestros oídos una tras otra. Repentinamente, Emilio se levantó de su asiento, caminó hacia mí y me estiró la mano invitándome a acompañarlo en esa pieza. Yo le dije que no sabía bailar tango, y entonces se ofreció a enseñarme. Tomé su mano, y profundamente borrachos como nos encontrábamos, comenzó a dirigirme dándome las instrucciones pertinentes de cómo moverme al compás de esas melodías arrabaleras. Sólo estábamos él y yo en esa pequeñísima estancia, y mientras los tangos sonaban, él y yo, abrazados, bailamos durante varios minutos. ¡Te acordás hermano, qué tiempos aquellos! Los muchachos de antes no usaban gomina, eran otros hombres, más hombres los nuestros. ¿Dónde están los muchachos de entonces?
Al día que escribo estas líneas no he vuelto a bailar tango con nadie más, y esa noche todavía resuena en mi mente como uno de los recuerdos más preciosos que tengo, hombre con hombre, uno frente al otro, y cuando pienso en ese baile lo primero que viene a mi mente es un grito furioso que dice: ¡el tango es macho, el tango es fuerte, tiene olor a vida, tiene gusto a muerte!
Uno de los discos favoritos de Kurt Cobain era el Burning Farm de la banda de punk japonesa Shonen Knife. Así fue como yo me enteré de la existencia de esa agrupación y, siendo Nirvana una de mis bandas favoritas, me di a la tarea de buscar el álbum en cuestión. Burning Farm, grabado en…
El Pixel Art es una forma de creación de gráficos digitales en los que, como indica su nombre, los dibujos se hacen con base en el modelado de los pixeles, siendo estos la unidad mínima para la imagen digital. En el año 2017 vio la luz uno de los videojuegos con este tipo de arte…
El punk ha sido uno de mis géneros musicales favoritos de toda la vida. Comencé escuchando a The Ramones y a los Sex Pistols cuando tenía catorce años, y desde entonces mi repertorio ha aumentado, desde bandas consagradas y mundialmente conocidas como The Misfits, Dead Kennedys o Bad Religion, hasta proyectos más underground e independientes…
La gata de piel de fuego y ojos tiernos ya no vive más, ahora sólo quedan los tenues rayos del sol que apenas iluminan mi estancia, la cual se ha quedado sin muebles, ni esperanza.
Únicamente perdura el viejo tatami derruido, devorado por el paso del tiempo, ese tatami que antaño era motivo de orgullo para mis padres, quienes cuidaron y amaron esta casa tanto como amaron y cuidaron a sus hijos.
Ha llegado la hora de dormir eternamente. Dejaré que mi cadáver sea el alimento del polvo y las termitas. Pronto se marchitarán las frívolas azucenas que han sido testigos y culpables de mi desvanecer. Y espero que también se marchite el estúpido narciso que sobrevive en aquél decadente claustro y que, desde hace meses, me causa nausea e indigestión cada que pienso en él. Sí, todo ello morirá, pero yo no estaré ahí para verlo.
En la licenciatura en Filosofía, uno de los mejores amigos que tuve fue Rodolfo. Él era un gran fanático de un cantautor y escritor español llamado Javier Corcobado; alguna vez en mi adolescencia había escuchado ese nombre, pero nada más allá de eso. Fue Rodolfo quien me introdujo a la enigmática música de este nuevo…
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El 23 de octubre del año en curso, Catalina entró a su baño y percibió un terrible olor, tan nauseabundo y asqueroso que en esos momentos comenzó a vomitar. La bilis que salía de sus intestinos volvió todavía peor la repugnante escena, sin embargo, pensó que se trataría de una anomalía ocasional. Hoy por la…
Cuando se piensa en la “obra maestra del cine de terror” la mayoría del público contestará que ese lugar le corresponde a El Exorcista, dirigida por William Friedkin y basada en la novela escrita por William Peter Blatty, sin embargo, hace unos años surgió una pieza que alcanzó la grandeza en términos de guion, actuación, fotografía, música, producción y dirección; nos estamos refiriendo a Hereditary, filme del 2018 dirigido por Ari Aster. En esta cinta, se nos narran las diversas desgracias a las que una familia se ve sometida después de la muerte de la madre de la protagonista. La obra nos va arrastrando en la novela familiar de tintes trágicos en la que nuestros personajes principales se van sumergiendo. Al igual que Babadook de Jennifer Kent y Maleficio de Kevin Ko, Hereditary nos envuelve en una atmósfera pesada en la que tenemos que lidiar con el duelo que se encuentran viviendo los protagonistas. El terror sobrenatural interseca con el drama, llevándonos, de principio a fin, a un ambiente opresivo y melancólico, aquel que cualquier persona que haya vivido la muerte de un ser querido ha experimentado, la cinta nos obliga a empatizar con todo el núcleo familiar, volviéndose una experiencia no sólo terrorífica, sino emocionalmente desbordante.
Desde su lanzamiento, Hereditary (conocida en América Latina como El legado del diablo), ha aparecido en las listas de “las mejores películas de terror de todos los tiempos”, muchas veces encabezándolas. Para los fanáticos del cine de terror se ha vuelto una pieza obligada en sus colecciones personales. No sabría yo decir si estamos ante la “obra maestra definitiva” del cine de terror, pero indudablemente, es una cinta que ha rejuvenecido al género, y que muestra que más allá de los lugares comunes y las piezas de bajísima calidad con las que se inundan los cines año tras año, todavía es posible hacer un cine de terror de altísimos vuelos. Oscilando entre el terror psicológico, algo de gore y lo sobrenatural, Hereditary nos obsequia uno de los mejores “giros de tuerca” que se han escrito en los últimos lustros, por lo que, como mencionamos, su guion puede satisfacer el paladar del más exigente de los cinéfilos.
No podemos dejar de mencionar la actuación de Toni Collete como una de las más extraordinarias de todo el presente siglo, demostrando un rango actoral de élite que no se reduce sólo al nicho del cine de terror; perderse la actuación de Toni Collete en este filme es perderse una de las mejores actuaciones del siglo XXI hasta hoy en día. Hereditary, por lo tanto, es una de esos filmes que, te guste o no te guste el cine de terror, hay que darse la oportunidad de ver.
Dejen les cuento algo: los hombres cuando nos reunimos a beber hablamos de nuestros sentimientos, nos consolamos entre nosotros cuando las cosas se ven difíciles de sortear (lo que es casi siempre), lloramos y nos ofrecemos mutuamente el hombro para continuar llorando, escuchamos las penurias de los otros mientras las cajetillas de cigarro y las…
La gata de piel de fuego y ojos tiernos ya no vive más, ahora sólo quedan los tenues rayos del sol que apenas iluminan mi estancia, la cual se ha quedado sin muebles, ni esperanza. Únicamente perdura el viejo tatami derruido, devorado por el paso del tiempo, ese tatami que antaño era motivo de orgullo…
Cuando se piensa en la “obra maestra del cine de terror” la mayoría del público contestará que ese lugar le corresponde a El Exorcista, dirigida por William Friedkin y basada en la novela escrita por William Peter Blatty, sin embargo, hace unos años surgió una pieza que alcanzó la grandeza en términos de guion, actuación,…
Me quedaba poco dinero en mis bolsillos, y con lo poco que tenía, decidí regalarle unos libros. Al entregárselos, me sonrío a medias con una mueca fría e hipócrita. Un año después volví a su departamento, y pude ver, en un rincón empolvado, los libros que le regalé todavía sin abrir, y ahí fue cuando supe la verdad: siempre le importé una mierda.
Me quedaba poco dinero en mis bolsillos, y con lo poco que tenía, decidí regalarle unos libros. Al entregárselos, me sonrío a medias con una mueca fría e hipócrita. Un año después volví a su departamento, y pude ver, en un rincón empolvado, los libros que le regalé todavía sin abrir, y ahí fue cuando…
Era diciembre del año 2011, y buscando recomendaciones discográficas en la red, llegó a mis manos The inside room de la banda 40 Watt Sun, y desde la primera vez que lo escuché, se clavó profundo en mi alma. La banda británica, perteneciente al subgénero del Doom Metal, había lanzado ese mismo año una pieza…
“El verdadero novio de México”, “El divo de Neza”, estos son sólo algunos de los motes con los que se le conocía al gran Charlie Monttana, un representante imprescindible de la historia del rock en México. Para mí, personalmente, se trata del exponente más grande del rock en nuestro país, no sólo por su larga…
Era diciembre del año 2011, y buscando recomendaciones discográficas en la red, llegó a mis manos The inside room de la banda 40 Watt Sun, y desde la primera vez que lo escuché, se clavó profundo en mi alma. La banda británica, perteneciente al subgénero del Doom Metal, había lanzado ese mismo año una pieza musical de altos vuelos. La temática principal del disco es la melancolía y la depresión, y es que, desde el nombre de la agrupación, podemos imaginarnos la tónica de su música: letras que hablan sobre la desesperanza, la soledad y el desamparo existencial. Haciendo referencia a la figura del “sol negro”, símbolo referente a los estados anímicos depresivos en el ser humano – tal y como lo maneja, magistralmente, Julia Kristeva en el libro que lleva ese título – el nombre de la banda nos sumerge en dichos estados psicológicos. Con ritmos lentos y pesados, The inside room no es un disco para cualquiera; la densidad de esta obra musical, con sus ambientes desgarradores y opresivos, ahogan a cualquiera que se atreve a acercársele.
El tema principal del disco es la introspección (de ahí el nombre que lleva) en la que viajamos a los espacios más oscuros y recónditos del alma humana. Para mí, ese disco me acompañó en todas aquellas tardes invernales en las que el sol se convierte en esa luz disminuida, siempre atravesada por el frío y por una noche que parece prolongarse más allá de lo habitual, aquellos días de invierno en los que la luz solar nos aparece más como una bombilla eléctrica a punto de desvanecerse.
Por esa época, tuve la oportunidad de visitar a mi hermano, quien se encontraba estudiando en la universidad de Lille, en el norte de Francia, y sin saberlo, el soundtrack perfecto para esos días en el continente europeo fue The inside room. Pasé varias semanas en ese ambiente sombrío y oscuro, con temperaturas debajo de los cero grados celsius, donde el sol es sólo un lejano recuerdo, y en el que viví en una continua oscuridad por varios días. Los paisajes de Brujas, Bruselas y Lovaina estuvieron marcados por el frío y por ese cielo en el que el viejo Dominus se esfuerza por sobrevivir.
Con apenas 5 canciones, este disco de 40 Watt Sun toma su lugar en mi discografía personal como una auténtica obra de arte.
Hoy, nos encontramos en la antesala de esos paisaje otoñales e invernales donde el sol se asemeja a esa bombilla a punto de apagarse que hemos mencionado, y, en consecuencia, creí que sería una buena oportunidad para hablarles de este disco. Si lo suyo es la música depresiva y melancólica, este es un disco que no pueden dejar de escuchar.
Llegué a la misma cantina de siempre y pedí la promoción usual: una cerveza y un mezcal. Mientras esperaba, un joven mesero no dejaba de verme, como si estuviera intentando encontrar algo en mi persona. Yo, con los ojos clavados en mi sucia mesa continúe esperando. De pronto, llegó el mesero de mirada intrigante y…
Verano del 2005: mi hermano y yo estábamos de vacaciones y en uno de esos días de descanso veíamos VH1; como parte de la programación, salió una película biográfica sobre el que se aseguraba, era uno de los artistas de rock más grandes de todos los tiempos: Meat Loaf. Nos quedamos viendo todo el documental…
Imaginé que, en una tarde de verano, mientras veía la televisión y fumaba un cigarro, alguien tocaba a mi puerta, mientras oía la lluvia caer. Imaginé cómo se formaba un rostro de incertidumbre y angustia en mi ser, e imaginé levantarme con zozobra y caminar para abrir. Imaginé ver tu rostro del otro lado…
“El verdadero novio de México”, “El divo de Neza”, estos son sólo algunos de los motes con los que se le conocía al gran Charlie Monttana, un representante imprescindible de la historia del rock en México. Para mí, personalmente, se trata del exponente más grande del rock en nuestro país, no sólo por su larga trayectoria que comenzó con el grupo Vago en 1983 y posteriormente Mara, también porque Charlie Monttana representa la esencia de lo que el rock debe ser: una música rebelde, descafeinada, guarra, agresiva, contestaria y lo más importante, de la banda para la banda. Su influencia es innegable, y a pesar de que para muchos recatados sus líricas y su estilo resultan desdeñables, el gran Monttana, justo por eso, nos dejó toda una obra discográfica con una impronta indeleble y sui generis. Su música, que va desde el blues más sencillo, hasta piezas con instrumentación orquestal, se convirtió en un cúmulo de himnos para las pedas y en un retrato de todas aquellas historias de la ciudad. En la universidad, siempre le decía a mi compa Emilio, que “la vida es una canción de Charlie Monttana”.
El 28 de mayo del 2020, Charlie Monttana abandonaba este plano de la existencia, dejándonos un enorme repertorio musical, y ya era hora de que aquí, su humilde narrador, diera una lista de 20 canciones que sí, o sí, tienes que escuchar. Sin duda alguna faltarán muchísimas canciones en esta lista, por lo que intenté poner sólo mis favoritas.
1.- Es que te amo: hay canciones de amor que prometen el cielo y las estrellas, melodías rebuscadas que a veces rayan en lo cursi, pero muchos sabemos que el amor tiene que ver con los pequeños detalles, con lo cotidiano, esas acciones en las que, en el día a día, uno demuestra el cariño y la devoción al ser amado, y de eso habla esta canción. Comenzando con “tú no sabes lo que yo daría porque tus chanclas estuvieran siempre abajo de mi cama, y que tu cepillo dental y el mío vivieran juntos en un vaso vacío, en un rincón del lavabo”. Es que te amo continúa con las promesas de un joven enamorado a su pretendiente, insistiendo en que “iría contigo al tianguis, te lo juro, y aunque pesen mucho yo te prometo cargar las pinches bolsas del mandado”. Todos nos podemos identificar con aquella frase del coro que dice “te necesito como a un 10 en mi examen de matemáticas”; si eso no es amor, entonces yo ya no entiendo nada.
2.- Ojalá fuera un cuento: “nuestro amor era muy corto para ser un cuento, tampoco una novela, era horrible el final”; así comienza esta canción perteneciente al enorme Hotel Barcelona, y en ella se nos relata esa historia en la que todos (confirmen) hemos estado, esa relación de noviazgo que termina por ser, para decirlo, en una palabra, un completo “desmadre”: “tantas pinches mentiras que tus jefes no se tragan y me alegan que yo tengo la culpa”. Chale, chale y recontra-chale…
3.- Mi terrible soledad: les mentiría si les diera una frase aproximada de la cantidad de pedas en las que se cantó esta rolita a todo pulmón, ya sea porque yo era quien experimentaba mal de amores, o porque algún compa de la banda era quien sufría, como fuese, esta canción es un himno para los adoloridos, y que encuentra su clímax en ese “ay, ay, ay, ay amor” que hallamos en el estribillo. Uf, que sed tan horrible nada más de acordarse. Cantinero, deje la botella…
4.- Pinche vatito: un himno con toda la violencia que una canción de Heavy Metal requiere. En palabras de mi compa Nacho, Pinche vatito rompe con los límites de la chingonez. Una denuncia contra todos aquellos “rockeros” que en el fondo no son más que unos mamarrachos, y que por vestirse de cierta manera y escuchar a Mötley Crüe se sienten la última chela del estadio. Una voz aguardientosa que denuncia el malinchismo, y que le grita en su cara a todos esos pinches vatitos que” se están meando fuera de la bacinica”.
5.- Todas estas lágrimas: el Charlie también tenía su corazoncito, y es que, fuera de cualquier cotorreo, sus líricas alcanzan altos vuelos en ciertas composiciones. Todas estas lágrimas es de esas canciones que se escuchan con la playera que esa persona dejó en nuestra casa, y que, sin saberlo, ya nunca regresaría por ella. La cantidad de veces que apagué las luces y lloré de a poquito con esta canción…y es que, “si el cielo se mide con nubes, mi corazón con lágrimas”. Cantinero, deje esa otra botella también, por favor…
6.- Sola: siguiendo con esas canciones que calan en lo más hondo, Sola nos relata la vida trágica de una chica que se la vive “en esa chelería del Chopo, empapada de cerveza, y con la lengua como de corbata”. Ay, mis valedores, cuántas veces no me puse a escuchar esta canción con una cuba bien cargada mientras suspiraba recordando a la ingrata que me había dicho “ya no te quiero”. Cabe mencionar, también, la instrumentación soberbia de esta rola, muestra innegable de la calidad artística del Charlie.
7.- De que el amor apesta, apesta: composición de Charlie Monttana cuando aún pertenecía al legendario grupo Vago. De que el amor apesta, apesta es hoy por hoy, uno de los himnos de la banda por antonomasia. Y sí, todos fuimos ese morrillo que le gustaba pasarse de listo y que siempre decía que nunca se iba a enamorar, “pero llegó el día, llegó ese puto día, en que llegó la escuincla que nos desgració”, esa chavita guapa, de la que nos enamoramos como locos, y que, como a los 17, nos hizo creer en el amor; pero sí, nadie escarmienta en cabeza ajena como dicta la sabiduría popular y todos tuvimos que pasar ese trago amargo del desamor adolescente. Todo habitante de la capital que se haya subido al microbús, en algún momento tuvo que haber escuchado De que el amor apesta, apesta.
8.- No te mueras en mi casa: y recalcando el carácter cotidiano de las composiciones del maestro Monttana, No te mueras en mi casa es un testimonio de ello. Se trata de una canción en la que se nos narra la infausta travesía de una chica, la cual, después de una noche de tragos, llega tambaleándose a nuestra morada, pidiéndonos posada. La pregunta que se le lanza a la dama en cuestión es sustancial: ¿y tus putos amigos dónde están? Todo mientras intentamos que ella no desfallezca.
9.- Blues para trabajar: “cinco de la mañana, despierto y tomo un café. Estoy crudo y desvelado hoy. Me duele la cabeza, no quiero ir a trabajar, quiero una cerveza y en Acapulco estar”. Como te imaginarás, estimado lector, esta es una canción que nos narra el día a día de la clase trabajadora, ese tedio aplastante que llega después de, todas las mañanas, tomar el metro y el microbús para llegar a nuestros lugares de trabajo y poder tener un salario que, la mayoría de las veces, terminamos por estirar para llegar a la siguiente quincena.
10.- Bájale de huevos: “la estupidez humana no pudo caer más bajo […] una cosa es lo bonito y otra la belleza”, esta es sólo una de las muchas sentencias filosóficas que hallamos en Bájale de huevos, composición que trata sobre todas aquellas personas que sienten que no se equivocan y que siempre tienen la razón, pero son esas mismas las que, precisamente, y debido a esa arrogancia, comprenden poco o nada de la vida. Finalmente, cuando por esa misma arrogancia nos enfrentan desde sus supuesta superioridad moral o intelectual, muchas veces, el último recurso que tenemos en nuestras manos es decirles “bájale de huevos”. Por cierto, esta es una de las canciones que más se disfruta cantar con toda la banda en la francachela.
11.- De tanto pensar en ti: melodía romántica, con unas percusiones y un saxofón que, fácilmente, podrían transportarnos a una habitación con luz tenue, cortinas moradas, una botella de vino rojo y velas, y la figura desnuda de esa persona especial a nuestro lado, rozando nuestra piel, mientras le decimos suavemente al oído “te amo”, para posteriormente escuchar esa respuesta que nos conmueve en todo nuestro ser, y que dice “yo también te amo”.
12.- Hotel: hay ocasiones en la vida en las que, un sucio cuarto de hotel, se convierte en el escenario idóneo para el amor. ¿Quién no recuerda una jornada completa en un hotel con esa persona especial? Tragos, cigarros, besos, películas y hacer el amor hasta perder la cuenta, un “hotel de romances y reventones, noches de amor, locura y rocanrol”. Nunca olvidaré ese cuarto 403, con toda tu ropa en el piso y tú bañada de sudor…
13.- Arre vaquera: si buscamos en el diccionario la definición de “guarro”, nos va a salir Arre vaquera de Charlie Monttana. Este rocanrolito con toques country nos pone a bailar de inmediato, mientras las letras nos llevan al momento de la “caricia”, de la “fechoría” entre dos enamorados que dan rienda suelta – nunca mejor dicho – a su pasión. En esta canción observamos la maestría con la que el buen Monttana hace uso de la metáfora; por sólo mencionar un ejemplo, en aquella sentencia que dice “dame un taquito, de tu canastita”.
14.- Entre la cruda: después de la fiesta, se debe pagar el precio por haber ingerido enormes cantidades de alcohol. Entre la cruda nos relata ese momento de arrepentimiento después de la jarra, un precio que muchos estamos dispuestos a pagar, porque como dice esta canción “no hay otra cosa que me ponga mejor, si no estoy cotorreando con la banda me aburro”.
15.- Empanízame la mojarra: un día, hace ya bastantes años, llegué a una fiesta y grité “¡pónganse Empanízame la mojarra!” a lo que los asistentes a la reunión soltaron una carcajada, ya que ninguno de ellos podía concebir que existiera una canción llamada de esa manera. Procedí a ponerla, y toda la banda comenzó a bailar. Así es, Empanízame la mojarra es una de esas canciones que, una vez que empieza a sonar, nadie puede resistirse a su encanto. Aquí encontramos el rocanrol en su estado más puro. Una composición de la que ni Mick Jagger o Keith Richards podrían prescindir en sus repertorios para la fiesta.
16.- Me vuelves loco: y hablando de los amores de adolescencia, Me vuelves loco es un rocanrol rápido y agresivo, pero que nos recuerda esos primeros amores, donde cada pequeño detalle, desde el lápiz labial, hasta el olor a chicle motita, nos volvían locos. ¡Ay, mija! No volverás a encontrar a otro que te vea como yo, ese jovencito de 16 años, lo hacía.
17.- Confesiones en el baño: “hacíamos el amor con espuma en la tina del baño”, así, de lleno, comienza esta canción, y es que es una composición que nos habla del paso del tiempo, de cómo un amor puro e inocente se fue perdiendo poco a poco, hasta que esa persona se vuelve irreconocible. Los años pasan, y le perdemos la pista a esa persona con la que compartíamos nuestra vida, preguntándonos qué habrá sido de ella, dónde estará, con quién, hasta que un buen día la volvemos a ver y caemos en cuenta que esa mujer que amábamos ya no existe, y ahora sólo contemplamos una sombra: “te vi llorando en la parada del camión, platicando con un vagabundo, tomando Tonayan. Ya no eres la chica linda que yo acariciaba en la tina”.
18.- Corazones rotos: una de las piezas más conocidas del repertorio del Divo de Neza. Corazones rotos es un rocanrolito que, de nueva cuenta, nos habla del desamor, y nos da algunas recomendaciones de cómo lidiar con la experiencia de tener el corazón dolido “hay que aprender a olvidar en la cantina, con los cuates, en la tocada y con la almohada también”. Esta era una de esas canciones que cuando sonaba en vivo no había nadie que se quedara quieto, sea el Lunario de la Cuidad de México, o algún predio abandonado en Tláhuac, el Charlie convertía en una fiesta multitudinaria cualquier espacio.
19.- La rubia: si pensamos en la historia del Glam Rock en nuestro país, difícilmente nos vienen bandas a la mente, pero con esta canción, compuesta durante la época de Mara, nos sumergimos de lleno en la escena Glam del México de los 80’s – sólo hace falta escuchar esos sintetizadores acompañados de la guitarra eléctrica –. Canción que nos relata el encuentro fortuito entre su protagonista y una rubia, con la que, sin dudarlo, se acepta su invitación para ir y bailar con ella.
20.- Me gusta tu chava: de la misma época de Mara, Me gusta tu chava nos regresa a esa sencillez del rocanrol en su máxima expresión. Como lo indica el título, la canción va sobre una confesión desagradable, en la que se le dice a uno de nuestros amigos que, a pesar de que hicimos todo lo posible para evitarlo, nos hemos enamorado de su pareja. ¿Qué hacer ante tal dilema? Lo único que queda es ser honestos con él y ella, y lanzar una súplica que dice “dame tu corazón, un momento de ilusión, quiero estar esta noche contigo”.
La mención honorífica va para, como se imaginaron, las rolas más célebres de Charlie, el Vaquero rocanrolero y Tu mamá no me quiere.
Podría seguir y seguir con la lista, pero es momento de terminar esta entrada con todas estas recomendaciones. Para mí, la música de Charlie Monttana es bien importante, ya que, como dije más arriba, para mí significa mi licenciatura en Filosofía, en Historia, amigos, parejas, encuentros y desencuentros, y muchas cosas más. Que sirva esta entrada como un tributo de mi parte al buen Charlie Monttana. Un abrazo hasta el cielo, Charlie.
Carlos César Sánchez Hernández (Charlie Monttana): 1961 – 2020
Me amarás… Me amarás desde siempre y para siempre, desde la noche en que nuestros labios se juntaron en un beso que sabía a clandestinidad. Me amarás con cada mensaje y con cada fotografía, con cada sonrisa y con cada lágrima extraviada en lo fugaz. Me amarás en ese motel de mala muerte, en el…
Han pasado ya algunos años desde que, por motivos de la expansión del COVID-19 a nivel mundial y de forma acelerada, tuvimos que resguardarnos en nuestros hogares. Fue en ese entonces, y debido a dicha situación, que muchos de nosotros encontramos una buena manera de pasar el tiempo descubriendo series y películas en diversos medios…
A lo largo de los años en los que me he considerado “cinéfilo” (empecé a ver películas sin para a los quince años) he visto varios filmes que se han considerado, tanto por la crítica como por la audiencia, como algunos de los más extremos y violentos: Irreversible de Gaspar Noé; Martyrs de Pascal Laugier;…
Llegué a la misma cantina de siempre y pedí la promoción usual: una cerveza y un mezcal.
Mientras esperaba, un joven mesero no dejaba de verme, como si estuviera intentando encontrar algo en mi persona. Yo, con los ojos clavados en mi sucia mesa continúe esperando. De pronto, llegó el mesero de mirada intrigante y me extendió mi pedido. Al dármelo, me observó de nueva cuenta, y mientras ponía mis bebidas a mi servicio, me sonrió de manera peculiar y preguntó: “usted siempre ha venido por acá, ¿verdad? ¿No era usted quien solía estar con una muchacha muy guapa, joven, muy muy bonita? Sí es usted, ¿verdad?”
Y así, sin saberlo, ese impertinente mozo abrió una profunda herida que, según yo, había cerrado hace mucho tiempo.
Semana Santa para mí siempre ha significado un tiempo de descanso y reflexión, pero también, y no recuerdo muy bien cuándo ni cómo, es una semana en la que me dedico a ver mucho cine de terror. Dicho esto, hoy quiero venir a recomendarles una cinta para que, si gustan pasar una noche inquieta, sintonicen…
¿Cuántas lunas habré observado antes de dormir? ¿Cuántas de ellas me habrán bañado con sus rayos repletos de melancolía y tristeza? ¿Cuántas veces habré deseado desvanecerme en esos parajes nocturnos? ¿Cuántas lunas habrán sido testigos silenciosos de mi angustia y soledad? ¿Cuántas lunas habré observado antes de dormir, deseando no ver ni una sola más?
Yo comencé en el mundo de los videojuegos desde muy niño, como ya había mencionado en muchas otras entradas; y desde siempre me ha gustado todo lo relativo al mundo del terror, como también he mencionado en entradas anteriores; en consecuencia, los videojuegos de terror siempre fueron algo por lo que sentí una especial atracción.…
Verano del 2005: mi hermano y yo estábamos de vacaciones y en uno de esos días de descanso veíamos VH1; como parte de la programación, salió una película biográfica sobre el que se aseguraba, era uno de los artistas de rock más grandes de todos los tiempos: Meat Loaf. Nos quedamos viendo todo el documental porque nos impactó, no sólo la música de ese regordete y carismático cantante, sino también toda su complicada historia: desde el abuso físico y emocional que sufrió por parte de su padre, hasta lo difícil que fue hacerse camino en la escena del rock debido a su sobrepeso. A continuación, comenzó un documental sobre la grabación del disco que ocasionó la escritura de esta entrada: Bat Out Of Hell, álbum en el que se mezclaron la genialidad de Jim Steinman (autor de algunas de las baladas más conocidas de la historia del rock, entre ellas Total Eclipse Of The Heart de Bonnie Tyler) y la poderosísima voz de Michael Lee Aday, mejor conocido como Meat Loaf, lo que se convertiría en lo que su humilde narrador ha llamado “el mejor disco de rock de toda la historia”.
Ya casi a finales de ese verano, mi hermano cumplía años el 2 de agosto, por lo que fui al Mix-Up (quizá muchos de ustedes ni siquiera sepan de qué les hablo) y compré el Bat Out Of Hell. Recuerdo habérselo entregado, y sin pensarlo, corrimos a la grabadora que estaba en un mueble al lado de la cama, y pusimos el recién comprado CD. A partir de ahí, no dejamos de escucharlo varias veces al día, impresionados por la calidad de la producción, la incomparable voz de Meat Loaf, las letras de Jim Steinman que caían ya en lo poético y en general, por todo el concepto del disco.
¿Cómo definir el Bat Out Of Hell? Es algo así como un Rock Ópera, que mezcla algo de balada muy al estilo de los 70’s, con algo de Glam Rock y Rock Clásico; no sé, el Bat Out Of Hell – cuyo título es una referencia a una comedia de Aristófanes – es una de esas obras inclasificables que sólo se pueden entender cuando se escuchan. Producido por Todd Rundgren y con la influencia musical de Richard Wagner, Bat Out Of Hell es, hoy por hoy, uno de los discos más vendidos de toda la historia del rock y uno de los más aclamados por el público y la crítica.
Desde la primera hasta la última canción, Bat Out Of Hell es una obra imprescindible para la discoteca de cualquier rockero o melómano. La canción que nos introduce a este infierno de pianos, tambores y guitarras, es una rapsodia de casi diez minutos que, desde sus primeras notas de piano y esa guitarra distorsionada que imita el sonido de una motocicleta proveniente de los círculos más profundos del infierno, nos da la bienvenida al festín sonoro que nos espera. You Took The Words Right Out Of My Mouth nos deja ver la afición de Steinman a los musicales, así como la formación actoral que Meat Loaf poseía, ya que, desde ese diálogo con el que comienza la melodía, nos introducimos en una historia de amor que tiene como telón de fondo una noche de verano. Seguimos con Heaven Can Wait, una balada conmovedora que nos lleva de la mano de la voz de Meat Loaf y el piano de Steinman. Continuamos con la divertida y alocada All Revved Up With No Place to Go, que nos mueve al ritmo de los saxofones que la acompañan. Después llegaremos a la canción que catapultó a esta obra maestra al conocimiento y adoración de las masas: Two Out Of Three Ain’t Bad, poderosísima balada en la que presenciamos el último diálogo de una pareja en plena ruptura: llena de emoción, llena de metáforas e imágenes dolorosas y conmovedoras, Two Out Of Three Aint’ Bad es, en mi humilde opinión, la mejor balada de rock que se ha escrito jamás. Paradise By The Dashboard Light es un ejemplo de cómo se debe escribir una obra maestra, no sólo en términos musicales y líricos, sino también conceptuales, ya que se trata de otra rapsodia en la que, acompañado de Ellen Foley (novia, en ese entonces, de Mick Jones, fundador de The Clash), se narra la noche en que dos adolescentes se preparan para perder su virginidad, y en la que tiene lugar un doble sentido en el que se combinan los torpes movimientos del puberto en cuestión y su enamorada y la narración de un juego de beisbol en la radio, todo para terminar con la forma en que ambos, ya en su vida adulta, recuerdan esa noche, diciendo uno de ellos: “juré que te amaría hasta el final de los tiempos, y como yo nunca he roto una promesa, ahora rezo por el fin de los tiempos, para terminar mi tiempo contigo”; si eso no es escribir, entonces no tengo idea de qué lo sea. El disco termina con For Crying Out Loud, y ya para este momento de la presente entrada no tengo más que añadir para compartirles lo que pienso de esta obra maestra de la historia del rock and roll.
Y así, podría dedicarle una entrada completa a cada una de las canciones que conforman el disco. Más adelante, mi hermano y yo seguimos escuchando a Meat Loaf, tanto en las subsecuentes entregas del Bat Out Of Hell, como en otras piezas grabadas por Meat Loaf sin Jim Steinman, y finalmente, lo pudimos ver en concierto el 24 de junio del 2012. No puedo dejar de mencionar en esta entrada las participaciones cinematográficas de Meat Loaf en la película de Tenacious DThe Pick Of Destiny junto a Ronnie JamesDio, Jack Black y Kyle Gass, o su participación como Eddie en The Rocky Horror Picture Show junto a Tim Curry y Susan Sarandon.
En el momento en que escribo estas letras, ya no se encuentran en este mundo ni Jim Steinman, ni Meat Loaf, ni mi hermano, pero hace ya mucho que aprendí a honrar a mis muertos, por eso es que cada 2 de agosto me siento y escucho completo el Bat Out Of Hell, como si estuviera con mi amado hermano, recordando la infinidad de veces que nos acabamos una botella entera de Capitán Morgan mientras escuchábamos al álbum entero emocionándonos con cada acorde, como si se tratara de la primera vez que lo poníamos. Por eso es que, para mí, Bat Out Of Hell es el mejor disco de la historia, no sólo por la calidad intrínseca al álbum en todos los aspectos, sino también porque era nuestro disco favorito, y gracias a él, puedo estar con mi hermano las veces que quiera con sólo ponerle “play” a esta maravilla de composición musical. El disco sólo tiene un problema, decíamos mi hermano y yo: “se acaba”, y por eso, una vez que sonaban los últimos sonidos del Bat Out Of Hell, lo volvíamos a poner.
Pocas veces me encuentro con algo tan desgarrador como el cortometraje del que les vengo a hablar el día de hoy. Si algo me pasa, los quiero es un filme escrito y dirigido por Will McCormack y Michael Govier ganador del Oscar a “Mejor cortometraje de animación” en el año 2021, y cuando uno lo…
Adult Swim nos ha regalado varias joyas de la animación para adultos con el paso de los años; quizá la más famosa en la actualidad sea Rick and Morty, pero esto no significa de lejos que sea la única. Hoy les vengo a hablar de Metalocalypse, animación producida por Adult Swim y emitida por primera…
Estábamos mi hermano y yo afuera de alguna plaza comercial de Acapulco esperando a que salieran nuestros padres. Ya era de noche, y la brisa tropical del puerto hacía que el ambiente nocturno fuese lo suficientemente agradable como para haber decidido no entrar a comprar los suministros para hacer la cena y, en su lugar,…