Tributo a Charlie Monttana: 20 rolas que tienes que escuchar

“El verdadero novio de México”, “El divo de Neza”, estos son sólo algunos de los motes con los que se le conocía al gran Charlie Monttana, un representante imprescindible de la historia del rock en México. Para mí, personalmente, se trata del exponente más grande del rock en nuestro país, no sólo por su larga trayectoria que comenzó con el grupo Vago en 1983 y posteriormente Mara, también porque Charlie Monttana representa la esencia de lo que el rock debe ser: una música rebelde, descafeinada, guarra, agresiva, contestaria y lo más importante, de la banda para la banda. Su influencia es innegable, y a pesar de que para muchos recatados sus líricas y su estilo resultan desdeñables, el gran Monttana, justo por eso, nos dejó toda una obra discográfica con una impronta indeleble y sui generis. Su música, que va desde el blues más sencillo, hasta piezas con instrumentación orquestal, se convirtió en un cúmulo de himnos para las pedas y en un retrato de todas aquellas historias de la ciudad. En la universidad, siempre le decía a mi compa Emilio, que “la vida es una canción de Charlie Monttana”.

El 28 de mayo del 2020, Charlie Monttana abandonaba este plano de la existencia, dejándonos un enorme repertorio musical, y ya era hora de que aquí, su humilde narrador, diera una lista de 20 canciones que sí, o sí, tienes que escuchar. Sin duda alguna faltarán muchísimas canciones en esta lista, por lo que intenté poner sólo mis favoritas.

1.- Es que te amo: hay canciones de amor que prometen el cielo y las estrellas, melodías rebuscadas que a veces rayan en lo cursi, pero muchos sabemos que el amor tiene que ver con los pequeños detalles, con lo cotidiano, esas acciones en las que, en el día a día, uno demuestra el cariño y la devoción al ser amado, y de eso habla esta canción. Comenzando con “tú no sabes lo que yo daría porque tus chanclas estuvieran siempre abajo de mi cama, y que tu cepillo dental y el mío vivieran juntos en un vaso vacío, en un rincón del lavabo”. Es que te amo continúa con las promesas de un joven enamorado a su pretendiente, insistiendo en que “iría contigo al tianguis, te lo juro, y aunque pesen mucho yo te prometo cargar las pinches bolsas del mandado”. Todos nos podemos identificar con aquella frase del coro que dice “te necesito como a un 10 en mi examen de matemáticas”; si eso no es amor, entonces yo ya no entiendo nada.

2.- Ojalá fuera un cuento: “nuestro amor era muy corto para ser un cuento, tampoco una novela, era horrible el final”; así comienza esta canción perteneciente al enorme Hotel Barcelona, y en ella se nos relata esa historia en la que todos (confirmen) hemos estado, esa relación de noviazgo que termina por ser, para decirlo, en una palabra, un completo “desmadre”: “tantas pinches mentiras que tus jefes no se tragan y me alegan que yo tengo la culpa”. Chale, chale y recontra-chale…

3.- Mi terrible soledad: les mentiría si les diera una frase aproximada de la cantidad de pedas en las que se cantó esta rolita a todo pulmón, ya sea porque yo era quien experimentaba mal de amores, o porque algún compa de la banda era quien sufría, como fuese, esta canción es un himno para los adoloridos, y que encuentra su clímax en ese “ay, ay, ay, ay amor” que hallamos en el estribillo. Uf, que sed tan horrible nada más de acordarse. Cantinero, deje la botella…

4.- Pinche vatito: un himno con toda la violencia que una canción de Heavy Metal requiere. En palabras de mi compa Nacho, Pinche vatito rompe con los límites de la chingonez. Una denuncia contra todos aquellos “rockeros” que en el fondo no son más que unos mamarrachos, y que por vestirse de cierta manera y escuchar a Mötley Crüe se sienten la última chela del estadio. Una voz aguardientosa que denuncia el malinchismo, y que le grita en su cara a todos esos pinches vatitos que” se están meando fuera de la bacinica”.

5.- Todas estas lágrimas: el Charlie también tenía su corazoncito, y es que, fuera de cualquier cotorreo, sus líricas alcanzan altos vuelos en ciertas composiciones. Todas estas lágrimas es de esas canciones que se escuchan con la playera que esa persona dejó en nuestra casa, y que, sin saberlo, ya nunca regresaría por ella. La cantidad de veces que apagué las luces y lloré de a poquito con esta canción…y es que, “si el cielo se mide con nubes, mi corazón con lágrimas”. Cantinero, deje esa otra botella también, por favor…

6.- Sola: siguiendo con esas canciones que calan en lo más hondo, Sola nos relata la vida trágica de una chica que se la vive “en esa chelería del Chopo, empapada de cerveza, y con la lengua como de corbata”. Ay, mis valedores, cuántas veces no me puse a escuchar esta canción con una cuba bien cargada mientras suspiraba recordando a la ingrata que me había dicho “ya no te quiero”. Cabe mencionar, también, la instrumentación soberbia de esta rola, muestra innegable de la calidad artística del Charlie. 

7.- De que el amor apesta, apesta: composición de Charlie Monttana cuando aún pertenecía al legendario grupo Vago. De que el amor apesta, apesta es hoy por hoy, uno de los himnos de la banda por antonomasia. Y sí, todos fuimos ese morrillo que le gustaba pasarse de listo y que siempre decía que nunca se iba a enamorar, “pero llegó el día, llegó ese puto día, en que llegó la escuincla que nos desgració”, esa chavita guapa, de la que nos enamoramos como locos, y que, como a los 17, nos hizo creer en el amor; pero sí, nadie escarmienta en cabeza ajena como dicta la sabiduría popular y todos tuvimos que pasar ese trago amargo del desamor adolescente. Todo habitante de la capital que se haya subido al microbús, en algún momento tuvo que haber escuchado De que el amor apesta, apesta.

8.- No te mueras en mi casa: y recalcando el carácter cotidiano de las composiciones del maestro Monttana, No te mueras en mi casa es un testimonio de ello. Se trata de una canción en la que se nos narra la infausta travesía de una chica, la cual, después de una noche de tragos, llega tambaleándose a nuestra morada, pidiéndonos posada. La pregunta que se le lanza a la dama en cuestión es sustancial: ¿y tus putos amigos dónde están? Todo mientras intentamos que ella no desfallezca.  

9.- Blues para trabajar: “cinco de la mañana, despierto y tomo un café. Estoy crudo y desvelado hoy. Me duele la cabeza, no quiero ir a trabajar, quiero una cerveza y en Acapulco estar”. Como te imaginarás, estimado lector, esta es una canción que nos narra el día a día de la clase trabajadora, ese tedio aplastante que llega después de, todas las mañanas, tomar el metro y el microbús para llegar a nuestros lugares de trabajo y poder tener un salario que, la mayoría de las veces, terminamos por estirar para llegar a la siguiente quincena.

10.- Bájale de huevos: “la estupidez humana no pudo caer más bajo […] una cosa es lo bonito y otra la belleza”, esta es sólo una de las muchas sentencias filosóficas que hallamos en Bájale de huevos, composición que trata sobre todas aquellas personas que sienten que no se equivocan y que siempre tienen la razón, pero son esas mismas las que, precisamente, y debido a esa arrogancia, comprenden poco o nada de la vida. Finalmente, cuando por esa misma arrogancia nos enfrentan desde sus supuesta superioridad moral o intelectual, muchas veces, el último recurso que tenemos en nuestras manos es decirles “bájale de huevos”. Por cierto, esta es una de las canciones que más se disfruta cantar con toda la banda en la francachela.

11.- De tanto pensar en ti: melodía romántica, con unas percusiones y un saxofón que, fácilmente, podrían transportarnos a una habitación con luz tenue, cortinas moradas, una botella de vino rojo y velas, y la figura desnuda de esa persona especial a nuestro lado, rozando nuestra piel, mientras le decimos suavemente al oído “te amo”, para posteriormente escuchar esa respuesta que nos conmueve en todo nuestro ser, y que dice “yo también te amo”.

12.- Hotel: hay ocasiones en la vida en las que, un sucio cuarto de hotel, se convierte en el escenario idóneo para el amor. ¿Quién no recuerda una jornada completa en un hotel con esa persona especial? Tragos, cigarros, besos, películas y hacer el amor hasta perder la cuenta, un “hotel de romances y reventones, noches de amor, locura y rocanrol”. Nunca olvidaré ese cuarto 403, con toda tu ropa en el piso y tú bañada de sudor…

13.- Arre vaquera: si buscamos en el diccionario la definición de “guarro”, nos va a salir Arre vaquera de Charlie Monttana. Este rocanrolito con toques country nos pone a bailar de inmediato, mientras las letras nos llevan al momento de la “caricia”, de la “fechoría” entre dos enamorados que dan rienda suelta – nunca mejor dicho – a su pasión. En esta canción observamos la maestría con la que el buen Monttana hace uso de la metáfora; por sólo mencionar un ejemplo, en aquella sentencia que dice “dame un taquito, de tu canastita”.

14.- Entre la cruda: después de la fiesta, se debe pagar el precio por haber ingerido enormes cantidades de alcohol. Entre la cruda nos relata ese momento de arrepentimiento después de la jarra, un precio que muchos estamos dispuestos a pagar, porque como dice esta canción “no hay otra cosa que me ponga mejor, si no estoy cotorreando con la banda me aburro”.

15.- Empanízame la mojarra: un día, hace ya bastantes años, llegué a una fiesta y grité “¡pónganse Empanízame la mojarra!” a lo que los asistentes a la reunión soltaron una carcajada, ya que ninguno de ellos podía concebir que existiera una canción llamada de esa manera. Procedí a ponerla, y toda la banda comenzó a bailar. Así es, Empanízame la mojarra es una de esas canciones que, una vez que empieza a sonar, nadie puede resistirse a su encanto. Aquí encontramos el rocanrol en su estado más puro. Una composición de la que ni Mick Jagger o Keith Richards podrían prescindir en sus repertorios para la fiesta. 

16.- Me vuelves loco: y hablando de los amores de adolescencia, Me vuelves loco es un rocanrol rápido y agresivo, pero que nos recuerda esos primeros amores, donde cada pequeño detalle, desde el lápiz labial, hasta el olor a chicle motita, nos volvían locos. ¡Ay, mija! No volverás a encontrar a otro que te vea como yo, ese jovencito de 16 años, lo hacía.

17.- Confesiones en el baño: “hacíamos el amor con espuma en la tina del baño”, así, de lleno, comienza esta canción, y es que es una composición que nos habla del paso del tiempo, de cómo un amor puro e inocente se fue perdiendo poco a poco, hasta que esa persona se vuelve irreconocible. Los años pasan, y le perdemos la pista a esa persona con la que compartíamos nuestra vida, preguntándonos qué habrá sido de ella, dónde estará, con quién, hasta que un buen día la volvemos a ver y caemos en cuenta que esa mujer que amábamos ya no existe, y ahora sólo contemplamos una sombra: “te vi llorando en la parada del camión, platicando con un vagabundo, tomando Tonayan. Ya no eres la chica linda que yo acariciaba en la tina”.

18.- Corazones rotos: una de las piezas más conocidas del repertorio del Divo de Neza. Corazones rotos es un rocanrolito que, de nueva cuenta, nos habla del desamor, y nos da algunas recomendaciones de cómo lidiar con la experiencia de tener el corazón dolido “hay que aprender a olvidar en la cantina, con los cuates, en la tocada y con la almohada también”. Esta era una de esas canciones que cuando sonaba en vivo no había nadie que se quedara quieto, sea el Lunario de la Cuidad de México, o algún predio abandonado en Tláhuac, el Charlie convertía en una fiesta multitudinaria cualquier espacio.

19.- La rubia: si pensamos en la historia del Glam Rock en nuestro país, difícilmente nos vienen bandas a la mente, pero con esta canción, compuesta durante la época de Mara, nos sumergimos de lleno en la escena Glam del México de los 80’s – sólo hace falta escuchar esos sintetizadores acompañados de la guitarra eléctrica –. Canción que nos relata el encuentro fortuito entre su protagonista y una rubia, con la que, sin dudarlo, se acepta su invitación para ir y bailar con ella.

20.- Me gusta tu chava: de la misma época de Mara, Me gusta tu chava nos regresa a esa sencillez del rocanrol en su máxima expresión. Como lo indica el título, la canción va sobre una confesión desagradable, en la que se le dice a uno de nuestros amigos que, a pesar de que hicimos todo lo posible para evitarlo, nos hemos enamorado de su pareja. ¿Qué hacer ante tal dilema? Lo único que queda es ser honestos con él y ella, y lanzar una súplica que dice “dame tu corazón, un momento de ilusión, quiero estar esta noche contigo”.

La mención honorífica va para, como se imaginaron, las rolas más célebres de Charlie, el Vaquero rocanrolero y Tu mamá no me quiere.

Podría seguir y seguir con la lista, pero es momento de terminar esta entrada con todas estas recomendaciones. Para mí, la música de Charlie Monttana es bien importante, ya que, como dije más arriba, para mí significa mi licenciatura en Filosofía, en Historia, amigos, parejas, encuentros y desencuentros, y muchas cosas más. Que sirva esta entrada como un tributo de mi parte al buen Charlie Monttana. Un abrazo hasta el cielo, Charlie.

Carlos César Sánchez Hernández (Charlie Monttana): 1961 – 2020

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6 discos de rock mexicano que nadie te ha recomendado

Nuestro país lleva años en los que la discusión entre muros, dimes y diretes sobre “nacionalismo y diplomacia” y el tema del consumo de los productos nacionales no han sido poco recurrentes, por lo que se me ocurrió que era buen momento para recomendarles a todos ustedes seis discos de rock mexicano que, muy probablemente, sólo algunos de ustedes hayan escuchado. Lo último se debe a que se trata de grabaciones que pertenecen al sub-género conocido como “rock urbano”. En realidad, el término no es muy bien visto ni por la mayoría de los conocedores del rock en México, ni por las bandas integrantes de dicho movimiento, ya que la etiqueta “urbano” inició únicamente como una aproximación para traducir el término inglés de underground, es decir, todo aquel rock que no formaba (y sigue sin hacerlo) parte del rock comercial o, en un término utilizado más recientemente, del rock mainstream. Dicho lo anterior, en esta lista no encontrarás ni el Re de Café Tacuba, ni El circo de Maldita Vecindad, ni ningún álbum de los Caifanes o Zoé. Sin más que decir, aquí les dejo seis discos de rock mexicano que nadie les ha recomendado:

1.- Hotel Barcelona de Charlie Monttana: con más de treinta años de carrera, Charlie Monttana es, hoy por hoy, uno de los exponentes más importantes del rock en México. El maestro Monttana falleció apenas el pasado 28 de mayo. Conocido como “El Divo de Neza”, “El Verdadero Novio de México” o “El Vaquero Rocanrolero”, Charlie Monttana demuestra en Hotel Barcelona el por qué de aquella diversidad de motes. Se trata de una grabación donde hacen gala las trompetas y los saxofones, acompañados del rocanrol en su estado más puro y salvaje, pasando por increíbles arreglos de piano y acordeón, todo acompañado con la furia e inmundicia que ha caracterizado a Charlie Monttana desde sus primeros pasos. Canciones como “Llegaste borracha”, “Por eso te quiero yo” o “Pinche Pancho” son muestra de lo anterior; a la par, el disco tiene momentos donde se tocan fibras sensibles, como en la canción “Sola”, que cuenta las desventuras etílicas de una chica solitaria: “Recuerdo haberte visto borracha en una chelería del Chopo, empapada de cerveza […] ‘necesito que me amen, no voy a dormir sola esta noche’”. Uno de mis discos favoritos y una verdadera joya que hay que darse la oportunidad de escuchar.

2.- Valedores juveniles del Haragán y Cia: cualquiera que se haya subido alguna vez a “la pesera” o al metro de la Ciudad de México ha escuchado alguna de las canciones (o varias) de este disco, y es que todas – ¡todas! – las piezas de esta grabación se han convertido en himnos de “la banda” con el pasar de las décadas. Desde “Él no lo mató” hasta “Basuras” pasando por “No estoy muerto” todas son canciones impregnadas de rocanrol y sentimiento, fieles documentos de esa selva de asfalto llena de perros muertos y niños en avanzado estado de ebriedad.

3.- Trolebús en sentido contrario de Trolebús: “ayer me acordé de ti mirando a dos perros hacer el amor” es la frase con la que comienza “Balada chilanga”, uno de los puntos más exquisitos de este disco. Nos encontramos ante una grabación que no deja de sorprender por su ritmo y sus letras, todas ellas narraciones de la vida cotidiana, tal y como lo demuestra “Barata y descontón” que cuenta una riña entre pandillas de barrios antagónicos: “Una tropa regandalla se ha manchado con el chavo, y fue a traer a su banda pa’ que le haga el paro”, o “El trolebús”, que cuenta el fastidio enajenante e interminable de, día tras días, tomar el transporte público: “Colgado del tubo a medio desvelo despiertas en el trolebús, sudando el boleto apretado en las manos, sudando entre la multitud”. Vale la pena también mencionar “Agua de riñón”, denuncia de carácter político. Trolebús en sentido contrario es un disco obligado para todo aquel que se jacte de ser conocedor del rock en México.

4.- Ella ya murió de Sangre Avándaro: No ha habido nadie a quien yo haya recomendado este disco y no lo haya amado. Se trata de una grabación llena de blues y rabia. Hay un grito desesperado en este disco, uno que se deja ver en temas como “Políticos huevones”, una protesta implacable contra el sistema político mexicano y aquellos que se autodenominan como los representantes del pueblo. En “Él se largó” se cuenta la historia de un joven cualquiera, inadaptado a todas luces, que “ante tanta enajenación” decide salir del país, sólo para terminar volviéndose total y absolutamente loco. El disco también tiene canciones que, para cualquier adolorido o adolorida, se convertirán prontamente en himnos para la borrachera, como “Déjalo” o “Con el esqueleto profundo”.  Sin lugar a dudas, una obra sólida se le vea por donde se le vea.

5.- Andén acústico de Sur 16: decidí no meter en esta lista Hurbanistorias de Rodrigo González debido a que “El Rockdrigo” está considerado como parte del movimiento denominado como “Rock rupestre” más que en el del “Rock urbano”, así que cuando pensé en un disco que se le asemejara, vino a mi mente Andén acústico de Sur 16. Andén acústico es una grabación compuesta por canciones llenas de puro sentimiento callejero. Piezas como “Policía chacal”, “Ángel callejero” o “Calles húmedas” son relatos melancólicos sobre el día a día de esta ciudad tan llena de matices. Otra vez, para los adoloridos recomiendo “En dos”, canción que al escucharla se les “quemarán las manos” por hablarle al ex-novio o la ex-novia y pedirle que lo vuelvan a intentar.

6.- Viajero de Banda Bostik: conocida como “La banda de las bandas”, la Bostik demuestra en este disco cómo es que se ganaron tan alto peldaño dentro de la pléyade de bandas de “urbano”. Viajero es un álbum que no deja de impresionar por la rudeza de sus acordes y sus letras, todas ellas una mezcla de sentimiento a flor de piel y denuncia: “la lluvia cae y el viento sopla triste, y mis recuerdos son tristeza y dolor, recordando a la madre triste que por el hijo inmigrante está pidiendo al Señor”. Otras canciones como “Dolor de madre”, “Tlatelolco” y “Reclusorio Barrientos” también son una buena prueba de ello. En palabras del propio “Guadaña”, líder y vocalista de la emblemática banda, mencionadas en el concierto de aniversario en el Teatro Metropólitan llevado a cabo el 8 de marzo del presente año, Viajero es el mejor disco de toda su carrera.

Para terminar, les dejó una frase de la canción llamada “Pinche vatito” de Charlie Monttana que me pareció adecuada para finalizar el presente texto, dado el contexto que mencioné en las primeras líneas: “Yo sé que tú pensabas que todo era gringo, que sentirte Mötley Crue era lo chido, ¡no, eso no es chido!”.

¿Y ustedes, ya conocían alguno de estos discos?

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