The inside room: un disco que te rompe el alma

Era diciembre del año 2011, y buscando recomendaciones discográficas en la red, llegó a mis manos The inside room de la banda 40 Watt Sun, y desde la primera vez que lo escuché, se clavó profundo en mi alma. La banda británica, perteneciente al subgénero del Doom Metal, había lanzado ese mismo año una pieza musical de altos vuelos. La temática principal del disco es la melancolía y la depresión, y es que, desde el nombre de la agrupación, podemos imaginarnos la tónica de su música: letras que hablan sobre la desesperanza, la soledad y el desamparo existencial. Haciendo referencia a la figura del “sol negro”, símbolo referente a los estados anímicos depresivos en el ser humano – tal y como lo maneja, magistralmente, Julia Kristeva en el libro que lleva ese título – el nombre de la banda nos sumerge en dichos estados psicológicos. Con ritmos lentos y pesados, The inside room no es un disco para cualquiera; la densidad de esta obra musical, con sus ambientes desgarradores y opresivos, ahogan a cualquiera que se atreve a acercársele.

El tema principal del disco es la introspección (de ahí el nombre que lleva) en la que viajamos a los espacios más oscuros y recónditos del alma humana. Para mí, ese disco me acompañó en todas aquellas tardes invernales en las que el sol se convierte en esa luz disminuida, siempre atravesada por el frío y por una noche que parece prolongarse más allá de lo habitual, aquellos días de invierno en los que la luz solar nos aparece más como una bombilla eléctrica a punto de desvanecerse.

Por esa época, tuve la oportunidad de visitar a mi hermano, quien se encontraba estudiando en la universidad de Lille, en el norte de Francia, y sin saberlo, el soundtrack perfecto para esos días en el continente europeo fue The inside room. Pasé varias semanas en ese ambiente sombrío y oscuro, con temperaturas debajo de los cero grados celsius, donde el sol es sólo un lejano recuerdo, y en el que viví en una continua oscuridad por varios días. Los paisajes de Brujas, Bruselas y Lovaina estuvieron marcados por el frío y por ese cielo en el que el viejo Dominus se esfuerza por sobrevivir.

Con apenas 5 canciones, este disco de 40 Watt Sun toma su lugar en mi discografía personal como una auténtica obra de arte.

Hoy, nos encontramos en la antesala de esos paisaje otoñales e invernales donde el sol se asemeja a esa bombilla a punto de apagarse que hemos mencionado, y, en consecuencia, creí que sería una buena oportunidad para hablarles de este disco. Si lo suyo es la música depresiva y melancólica, este es un disco que no pueden dejar de escuchar.

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