“Interstella 5555: música (y cine) ligada a tus recuerdos”

Todos los que nacimos a finales de los 80’s o principios de los 90’s recordaremos haber visto en MTV (sí, cuando MTV pasaba música) por ahí del año 2001, un video musical con un tema bastante pegajoso y visualmente muy atractivo. A pesar de que el dúo francés de música electrónica, Daft Punk, ya había tenido relativo éxito con temas como Around The World del disco Homework, fue con el tema de One More Time con el que se catapultaron a la fama mundial.

Sí, efectivamente, el video de One More Time es del que les estoy hablando – una vez más, todos los que nacieron en las fechas anteriormente mencionadas ya sabían de qué video les estaba hablando –. Ver aquel video con esos seres azules, que muy probablemente a todos nos parecían una versión más rock y psicodélica de Los Pitufos, fue una de las cosas que puso a bailar al mundo entero, y que aún hoy, en varios de los lugares de la vida nocturna de la Cuidad de México y de muchos otros lados, lo sigue haciendo.

Pasados unos meses se estrenó el segundo sencillo del álbum: Aerodynamic, y cuyo clip continuaba con la historia presentada en One More Time. Posteriormente vino Digital Love (hasta la fecha una de mis piezas favoritas) y después fue el turno de Harder, Better, Stronger, Faster. Para mi infortunio, y a la tierna edad de once años, con el último sencillo se estrenaba el último video musical, y la historia quedó truncada para más de uno, incluyéndome a mí…o al menos eso creía.

Hace un par de semanas descubrí que aquellos videos musicales de antaño formaban parte de una película: Interstella 5555. Y sí, como era de esperarse, el filme no es otra cosa sino la ambientación cinematográfica del Discovery, disco del que se desprenden todos los sencillos mencionados más arriba. Así que, después de todo, pude saber cuál fue el desenlace de la historia que muchos años atrás me había cautivado.

Interstella 5555 quizá no se trate de la “quinta joya de la corona” en lo relativo al séptimo arte, pero para todos aquellos que disfrutan de la música de Daft Punk, el filme resulta imprescindible, y para aquellos que no estén familiarizados con la música del dueto francés esta obra puede ser una excelente introducción, ya que, y lo digo a título personal, Discovery es el mejor disco de Daft Punk (superando por mucho al sobrevalorado Random Access Memories).

La película divierte y conmueve, además de que hará que en más de una ocasión nos den ganas de bailar. Con una animación que no deja duda de la impronta nipona que contiene, Interstella 5555 puede ser una buena oportunidad para escuchar (y observar) un documento que nos acerca al principio del presente milenio.

 ¿Cuántos de ustedes conocían este filme? Como siempre me despido esperando ver sus comentarios.

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Cinco soundtracks que no puedes dejar de escuchar…

La música es una parte importante para el llamado “séptimo arte”: ¿podrían ustedes imaginarse Star Wars o Tiburón sin sus características bandas sonoras? Definitivamente no. Por lo que decidí dejarles cinco recomendaciones de algunos de los soundtracks que más influyeron en mí, o que con el paso de los años se han convertido en mis favoritos. Luego entonces, y sin más que añadir, aquí les dejo cinco soundtracks que, incluso si no han visto los filmes a los que pertenecen, estoy seguro que les encantarán:

1.- Pulp Fiction de Quentin Tarantino: sí, lo sé, muchos de ustedes me criticaran por recurrir a este lugar común, pero no podía dejar de encabezar la presente lista con el soundtrack de la obra más conocida (y muy probablemente, la obra maestra) de Quentin Tarantino. Digo que se trata de un lugar común porque prácticamente en cualquier lista de este tipo el soundtrack de Tiempos violentos estará incluido. Desde la primera canción que incluye el famoso diálogo de: “I love you, Honey Bunny” acompañado de la obra ya clásica de Dick Dale and The Deltones, Misirlou, hasta esa última pieza con la que concluye la cinta, Surf Rider, en la que podemos ver a John Travolta y a Samuel L. Jackson en pantalones cortos y playeras deslavadas salir de un restaurante, pasando por la escena que ya se consagró como una de las más icónicas del cine norteamericano del siglo XX en la que Travolta y Uma Thurman bailan al ritmo de Chuck Berry, se trata de un soundtrack que ayudó a que esta cinta se volviera un filme de culto. Existen muchos otros momentos gloriosos que no serían iguales sin la música que los acompaña: Girl, You’ll Be a Woman Soon o Let’s Stay Together son sólo dos ejemplos más por mencionar. “La cereza del pastel” en este soundtrack es la inclusión del pasaje bíblico que Jules Winfield, personaje interpretado por Jackson, vocifera cada que va a asesinar a uno de sus objetivos: Ezekiel 25-17. Como mención honorífica, recomiendo también el soundtrack de Jackie Brown; recuerdo haberme enamorado perdidamente de Pam Grier gracias a esa última escena en close-up de su rostro, en la que canta con nostalgia Across 110th Street de Bobby Womack; simplemente, cautivante.

2.- A Clockwork Orange de Stanley Kubrick: sin duda alguna, mi película favorita, y en gran medida se debe al soundtrack. Todo el que haya visto una cinta de Stanley Kubrick sabe que el director sabía hacer muy bien su trabajo a la hora de elegir la música que acompañaría al filme – ¿cómo olvidar Midnight, The Stars And You de Al Bowly al final de The Shining o el “Vals. No. 2” de Shostakovich en Ojos bien cerrados? – y Naranja Mecánica no es la excepción. El soundtrack cuenta con la extraordinaria participación de Walter Carlos (que ya para ese entonces había hecho la transición al género femenino como Wendy Carlos), quien no deja de sumergirnos en una atmosfera inquietante con Beethoviana, entre otras composiciones. La música de Beethoven es la piedra angular de lo sonoro, y es sencillamente deliciosa la manera en que Kubrick trabaja al compositor alemán. Por otro lado, la pieza interpretada por Gene Kelly, Singin’ In The Rain es muestra clara de cómo es que, en las manos de dos genios de la talla de Malcolm McDowell y Stanley Kubrick, la obra más melosa puede tornarse nauseabunda. Cuando McDowell comienza a improvisar dicha pieza en la escena de violación, Kubrick supo que esa canción sería el non plus ultra para el soundtrack  de su película, tanto así que mandó inmediatamente a conseguir los derechos de la pieza. Posteriormente, el propio Gene Kelly conoció a McDowell en una fiesta, y al ver al actor que interpretó a Alexander DeLarge, se volteó sin saludarlo haciendo una mueca de asco y desprecio; símbolo de un trabajo bien hecho en la pantalla por McDowell, ¿no creen?

3.- South Park: Bigger, Longer & Uncut de Trey Parker y Matt Stone: desde que tenía once años y me escondía de mis papás para ver esta serie, no he dejado de ser un gran fan de South Park. Recuerdo que por esos años, mi hermano y yo nos las ingeniamos para poder rentar Bigger, Longer & Uncut, y la adquisición clandestina valió toda la adrenalina que tuvimos que pasar. Todas y cada una de las canciones son para destornillarse de la risa, y en términos musicales, Matt Stone y Trey Parker demostraron tener lo necesario, tanto así que incluso el tema de Blame Canada les valió la nominación al Óscar por “Mejor canción original”, entre otros premios que dicho soundtrack recibió. Todo lo políticamente incorrecto, obsceno y escatológico que ha sido South Park queda perfectamente reflejado en las canciones que conforman el soundtrack de este filme. Nunca he sido fan de las películas musicales, pero South Park: Bigger, Longer & Uncut es una de mis películas de cabecera y uno de los soundtracks que cada que tengo la oportunidad escucho de principio a fin.

4.- Le Fabuleux Destin d’Amèlie Poulain: sí, lo siento, otro lugar común en esta lista, pero es que no podía dejar de lado la que, considero, se trata de la obra maestra de Yann Tiersen. El compositor francés hizo gala de su talento al escribir una obra tan sólida como lo es la música de Amelie. En lo personal, me recuerda al trabajo de su compatriota Erik Satie: Pianos nostálgicos, apenas perceptibles, que con apenas haber tocado el oído del espectador, mueven los cimientos sentimentales más profundos. El soundtrack también incluye Guilty, otra vez de Al Bowlly, y Si tu n’ètais pas là de Marguerite Boulch, dos piezas que, fácilmente, nos transportan a Montmartre, mientras nos imaginamos fumando tabaco, tomando café y discutiendo la película más nueva de Godard o La Nausea de Sartré.

5.- The Pianist de Roman Polanski: recuerdo que la primera vez que vi El Pianista, más allá de la historia, las actuaciones, o cualquier otro aspecto de la película, lo que realmente me atrapó fue la música, y es que varias de las piezas que conforman este soundtrack son de la autoría de Chopin, uno de mis compositores favoritos. Escuchar cualquiera de sus “nocturnos” es una de mis cosas preferidas en la vida, y son varias de sus composiciones las que le dan vida y sentimiento a la presente cinta de Polanski. Recomiendo escuchar a todo volumen (literalmente a todo volumen, es decir, a lo más que dé el dispositivo donde la escuchen) la “Gran Polonesa” en la versión que incluye este soundtrack y con la que concluye el filme; les aseguro que no se arrepentirán.

Como es usual, me quedo corto con la lista, deseando poder hablar de muchísimos otros soundtracks. ¿Qué les parece si, en sus comentarios, continuamos esta conversación con algunas de sus bandas sonoras predilectas?

Se me antoja la siguiente frase de Nietzsche para concluir por esta semana: “La vida sin música, sería un error”. Probablemente el cine también lo sería.

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