Marisela Escobedo: un asesinato de Estado

Las tres muertes de Marisela Escobedo, es un documental de la plataforma Netflix, estrenado el 14 de octubre de 2020, dirigido por Carlos Pérez Osorio. El documental es realizado en Ciudad Juárez, Chihuahua y una parte en Ciudad de México. Desde 1990 se incrementó el asesinato de mujeres en Ciudad Juárez, no se sabía qué pasaba con ellas, sólo aparecían tiradas, desmembradas y mutiladas. A partir de allí se creó una especie de mitología sobre las que serían conocidas, lamentablemente incluso a nivel internacional, como las muertas de Juárez. Se especulaba entre toda la población lo que sucedía con ellas, desde teorías que tenían relación con el crimen organizado, hasta la realización de videos de snuff, lo que significaba grabar torturas y asesinatos para su posterior comercialización. También se hablaba de que eran los obreros de la misma ciudad los que cometían los asesinatos para tener acceso al trabajo que ellas realizaban, ya que Ciudad Juárez es un lugar con un gran número de maquiladoras debido a la cercanía con la frontera, las cuales contrataban, en su mayoría, a mujeres. La enorme mayoría de los casos aún están sin resolverse.

Sobre el documental, la historia comienza con Rubí Frayre, la hija menor de Marisela Escobedo, la cual, un día desaparece. Posteriormente, Marisela sabrá que su hija fue asesinada, incluso conociendo al autor de tan terrible acto. Se trataba del esposo de Rubí, el padre de sus hijos, a quien toda una familia le depositó confianza. La propia Marisela decía que ella nunca estuvo de acuerdo del todo con la relación, pero decidió aceptarla, lo que, sin saberlo, la volvería protagonista de esta historia, porque la vida de su hija fue arrebatada y Marisela emprendería todo un movimiento social para buscar justicia.

En el documental podemos ver cómo todo el sistema de justicia está corrupto: las leyes no se aplican de manera correcta, el Estado no protege a sus ciudadanos, se liberan a los asesinos de manera impune, entre un sinfín de otros absurdos de nuestro sistema judicial. Marisela es asesinada también como Rubí, las dos pudieron ser protegidas, y ambas tenían toda una vida por delante. Marisela era una persona que proyectaba fuerza, lucha y coraje, y todo ello te contagia como espectador de esa sed de justicia, la cual, desgraciadamente, nunca llegó.

Ma parece importante la presente recomendación, porque da muestra del gravísimo problema de violencia contra las mujeres en este país, al mismo tiempo, de que pone sobre la mesa otro de los temas candentes en nuestra vida política desde hace ya muchísimos decenios, a saber, la violencia de Estado, ante la cual, mujeres, hombres, niños y niñas en este país, estamos expuestos.

El documental hace un recorrido de cómo es que el movimiento que inició con Marisela Escobedo se ha convertido en una lucha que sigue; muchas madres y padres aun buscan a sus hijas e hijos, hermanas y hermanos, sobrinas y sobrinos, todos ellos, víctimas de la violencia.

Marisela es asesinada frente al palacio de gobierno. Aun con cámaras de vigilancia, increíblemente, nadie pudo hacer nada, nadie la escucho, nadie supo qué pasó, pero ahora, a través del documental, puede tener una especie de justicia: sabemos su nombre, sabemos que existió y que fue una madre que luchó hasta el último día de su vida persiguiendo justicia para su hija. Así como estos, hay muchos casos de violencia y de feminicido que no son conocidos. El documental permite tener acceso a una historia entre muchas de las que desconocemos, y trae un mensaje importante que tiene que ver el problema de las violencias – de género y de Estado – que nos atraviesan todos los días.

La historia es terrible; yo en lo personal no puedo imaginar todo el dolor que atravesaron en esa familia, pero sin duda, el documental sorprende de una manera tan desgarradora que te mueve la vida. No es posible seguir permitiendo tanto abuso, muchas cosas tienen y deben cambiar. Me parece que Marisela es el claro ejemplo para no quedarnos callados ante la injusticia, que, si es necesario salir a luchar a la calle para que nuestra voz sea escuchada, hay que hacerlo. La vida no puede quedar sólo en reflexiones, es necesarios movernos.

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«The Irishman» o por qué la vida no tiene sentido

Antes de cualquier cosa, quisiera decir que esta no es una reseña sobre la película del 2019 dirigida por Martin Scorsese, y es por eso mismo que no aparece en la sección de Vulpes Videns, es más una reflexión sobre el significado que, para mí, tiene dicha cinta. En ese sentido, es necesario mandar una … Leer Más «The Irishman» o por qué la vida no tiene sentido

“Literatura, muerte y desesperación: crónica de un país despedazado”

Sí, sé que desde el título de esta ocasión no se muestra ninguna luz de esperanza en las palabras que vienen, pero es que después de leer “La parte de los crímenes” de la novela de Roberto Bolaño titulada 2666, no pude pensar en otro título, y sinceramente, no quise pensar en otro.  

Roberto Bolaño es uno de los grandes escritores latinoamericanos de los últimos 30 años. De origen chileno, el escritor fallecido en 2003 ha dejado obras imprescindibles para la literatura latinoamericana (y por qué no decirlo, para el mundo literario en general) como lo son Los detectives salvajes y Nocturno de Chile, sin embargo, la obra de la que hoy les vengo a hablar es su última novela, publicada de manera póstuma con el título de 2666.

La lectura de esta obra es complicadísima, no sólo por la enorme extensión de la novela (entre 1,000 y 1,200 páginas, dependiendo de la edición), sino que el tema que inunda sus cuartillas es indigesto, al grado de que por momentos uno desea cerrar el libro y no volverlo a abrir, y es que el hilo central de 2666 son las denominadas “Muertas de Juárez”, aquellas mujeres que a principios de la década de los noventas del siglo pasado pusieron, lastimosamente, a México en el mapa del mundo.

2666 le da un nombre y una historia a todas aquellas mujeres que fueron brutalmente asesinadas en la ciudad fronteriza de Ciudad Juárez, México, sólo que en la novela de Bolaño la ciudad en la que acontecen los crímenes es conocida como “Santa Teresa”.

La obra en cuestión estaba pensada para publicarse como cinco novelas por separado, sin embargo, a la muerte de Bolaño, su editor y su esposa decidieron publicarla como una sola; aun así, si uno se acerca a la obra puede constatar que, efectivamente, el libro puede ser leído como si se trataron de cinco obras independientes. “La parte de los crímenes” es aquella en que se relatan la muerte de 110 mujeres, de las cuales, se narra con lujo de detalle la forma en que fueron violadas, torturadas y finalmente, asesinadas. En lo personal, nunca había tenido que enfrentarme a un texto como el de Bolaño, en el cual, repito, se describen 110 asesinatos de mujeres. La experiencia literaria de eso es sui generis.

Sin lugar a dudas, es cuestionable la estrategia de Bolaño, ya que al querer denunciar la ola de violencia inaudita que significaron en ese momento las «Muertas de Juárez”, somete al lector en una orgia esquizofrénica de sangre, violación anal y estrangulamiento, entre otros actos propios de la barbarie. ¿Por qué leer, entonces, 2666?, La respuesta es sencilla: se trata de una obra maestra, tanto en su forma como en su contenido.

Antes que nada, aclaro: no he leído la obra completa, sólo “La parte de los crímenes”, por lo que todas mis opiniones remiten, obviamente, a dicha sección de la novela.

Al leer la presente obra de Bolaño, el lector se sumerge en una distopia, un lugar que parecería no pertenecer a este mundo en el que la impunidad y el crimen se mezclan con la droga, la brujería, la pobreza extrema, el american way of life justo a unos pasos de la frontera norteamericana, todo narrado con una cercanía y familiaridad con la que el autor logra transportarnos a esa “Santa Teresa”, tan lejana pero a la vez tan real para nosotros los mexicanos.

Como dije, no puedo dejar de pensar en un título como con el que nombro la presente columna, debido a que, las «Muertas de Juárez” nos sumergieron a todos los mexicanos en un país que comenzaba a demostrarse como hoy lo vivimos: una tierra violenta, sin futuro alguno para varios sectores de la población, con un sistema impune y corrupto, y que parece que no va para ningún lado. Ese México trágico de 2666 se multiplicó a la enésima potencia en los años posteriores a la presentación de esos casos, porque si en ese momento las «Muertas de Juárez” paralizaron a la opinión pública en México y allende sus fronteras, nadie se imaginaba cómo se pondría la situación unos años después, cuando la cifra en promedio en toda la República Mexicana de mujeres asesinadas asciende, hoy por hoy, a nueve mujeres privadas de su vida por día. Aquella pesadilla que antaño le aparecía a Bolaño y a muchos otros como un problema endémico de una región del país, hoy se extiende por todo el territorio mexicano.

La lectura de este texto se inscribe en un curso que tomé en su momento con el célebre escritor mexicano Jorge Volpi (En busca de Klingsor), curso en el cual el profesor nos comentó que la idea de leer una obra como 2666 es, por una parte, hacer caso a la denuncia que un texto como ese pretende lanzar, lo que nos lleva a re-pensar nuestra actualidad; por otro lado, la lectura de una novela como la de Bolaño tiene por objetivo, más allá del morbo inútil e improductivo, generar empatía con todas aquellas mujeres que en su momento fueron una estadística más, pero que gracias a una obra como 2666, ahora tienen un nombre, y su historia ha sido contada. Lo escalofriante de la novela es que, entre tanta locura, uno puede ir adivinando que la realidad actual encuentra su eco en la ficción desarrollada por Bolaño: en ninguno de los 110 casos se encuentra al culpable de los homicidios. Como dije, esto no es ningún spoiler, sino que es el sentimiento tan (desgraciadamente) familiar con el que lector convive desde la primera lectura de los casos.

En conclusión, 2666 se trata de una obra sólo apta para estómagos fuertes, pero indispensable para todos aquellos interesados en la violencia de género y los feminicidios, cuestiones que, desafortunadamente, parece que se incrementan día a día en nuestro país.

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