Una película para celebrar

La película de la que les hablaré hoy se llama Holidate o en español Amor de Calendario, producida por Netflix, estrenada en octubre 2020. Me la encontré haciendo un recorrido por la plataforma, buscando algo distinto que ver, porque deben saber que me he dedicado a ver cierto tipo de película y de géneros, y he dejado a un lado la comedia. Aunque Holidate es una comedia romántica, contiene ciertos elementos muy diferentes a las películas usuales que sólo se centran en la consolidación de la relación de pareja. Esta película protagonizada por Emma Roberts y Lukey Bracey, se enfoca en lo que dos amigos viven en su soltería, acordando reunirse en ciertas fiestas, pero sin involucrarse en el terreno afectivo. Parece que no hay atracción física, y me gusta la propuesta que comparten sobre la complicidad en las parejas, aquella que indica que antes que tener una relación, se puede también ser un amigo, que no sólo acompaña, sino que impulsa y sostiene en los momentos más inoportunos. Ambos dejan ver bien sus diferentes problemas amorosos, muestran lo divertido que puede resultar tener varias citas, estar sólo en las fiestas importantes como Navidad, y lo que la familia siempre espera que se haga, es decir, que sean una mejor versión de sí mismos para que eventualmente terminen casados; lo gracioso es cómo en la película retratan  la  presión social que ejercen los familiares sobre las personas involucradas, ya que van haciendo que ambos odien la convivencia porque las situaciones que tienen lugar en las celebraciones siempre terminan volviéndose francamente incómodas.

Holidate no es una propuesta revolucionaria, pero sí es muy divertida; muestra a los personajes en una naturalidad con la que mucha gente podría sentirse identificada, y es cómico cómo interpretan a esta desubicada pareja. Me parece que las actuaciones son muy sinceras y no están forzadas: por un lado, Emma Roberts en su faceta cómica sí logra que simpaticemos todo el tiempo con su personaje; por su parte, Bracey es divertidísimo y resulta encantador.

Sin duda, es una película que recomendaría ver una tarde de domingo comiendo palomitas y muchos chocolates, un filme que ayuda a relajarse y que logra ser chistoso y sincero al mismo tiempo. Creo que es una película bastante entretenida, aunque nos ofrece los mismos finales de las películas románticas, el desarrollo es único gracias a las actuaciones y al guion. Holidate se burla de una serie de situaciones sociales y de lo que mucha gente vive en épocas de fiesta, incluyendo los protocolos a seguir, muchas veces gastados y ridículos que hay que seguir en más de una ocasión.  

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Marisela Escobedo: un asesinato de Estado

Las tres muertes de Marisela Escobedo, es un documental de la plataforma Netflix, estrenado el 14 de octubre de 2020, dirigido por Carlos Pérez Osorio. El documental es realizado en Ciudad Juárez, Chihuahua y una parte en Ciudad de México. Desde 1990 se incrementó el asesinato de mujeres en Ciudad Juárez, no se sabía qué pasaba con ellas, sólo aparecían tiradas, desmembradas y mutiladas. A partir de allí se creó una especie de mitología sobre las que serían conocidas, lamentablemente incluso a nivel internacional, como las muertas de Juárez. Se especulaba entre toda la población lo que sucedía con ellas, desde teorías que tenían relación con el crimen organizado, hasta la realización de videos de snuff, lo que significaba grabar torturas y asesinatos para su posterior comercialización. También se hablaba de que eran los obreros de la misma ciudad los que cometían los asesinatos para tener acceso al trabajo que ellas realizaban, ya que Ciudad Juárez es un lugar con un gran número de maquiladoras debido a la cercanía con la frontera, las cuales contrataban, en su mayoría, a mujeres. La enorme mayoría de los casos aún están sin resolverse.

Sobre el documental, la historia comienza con Rubí Frayre, la hija menor de Marisela Escobedo, la cual, un día desaparece. Posteriormente, Marisela sabrá que su hija fue asesinada, incluso conociendo al autor de tan terrible acto. Se trataba del esposo de Rubí, el padre de sus hijos, a quien toda una familia le depositó confianza. La propia Marisela decía que ella nunca estuvo de acuerdo del todo con la relación, pero decidió aceptarla, lo que, sin saberlo, la volvería protagonista de esta historia, porque la vida de su hija fue arrebatada y Marisela emprendería todo un movimiento social para buscar justicia.

En el documental podemos ver cómo todo el sistema de justicia está corrupto: las leyes no se aplican de manera correcta, el Estado no protege a sus ciudadanos, se liberan a los asesinos de manera impune, entre un sinfín de otros absurdos de nuestro sistema judicial. Marisela es asesinada también como Rubí, las dos pudieron ser protegidas, y ambas tenían toda una vida por delante. Marisela era una persona que proyectaba fuerza, lucha y coraje, y todo ello te contagia como espectador de esa sed de justicia, la cual, desgraciadamente, nunca llegó.

Ma parece importante la presente recomendación, porque da muestra del gravísimo problema de violencia contra las mujeres en este país, al mismo tiempo, de que pone sobre la mesa otro de los temas candentes en nuestra vida política desde hace ya muchísimos decenios, a saber, la violencia de Estado, ante la cual, mujeres, hombres, niños y niñas en este país, estamos expuestos.

El documental hace un recorrido de cómo es que el movimiento que inició con Marisela Escobedo se ha convertido en una lucha que sigue; muchas madres y padres aun buscan a sus hijas e hijos, hermanas y hermanos, sobrinas y sobrinos, todos ellos, víctimas de la violencia.

Marisela es asesinada frente al palacio de gobierno. Aun con cámaras de vigilancia, increíblemente, nadie pudo hacer nada, nadie la escucho, nadie supo qué pasó, pero ahora, a través del documental, puede tener una especie de justicia: sabemos su nombre, sabemos que existió y que fue una madre que luchó hasta el último día de su vida persiguiendo justicia para su hija. Así como estos, hay muchos casos de violencia y de feminicido que no son conocidos. El documental permite tener acceso a una historia entre muchas de las que desconocemos, y trae un mensaje importante que tiene que ver el problema de las violencias – de género y de Estado – que nos atraviesan todos los días.

La historia es terrible; yo en lo personal no puedo imaginar todo el dolor que atravesaron en esa familia, pero sin duda, el documental sorprende de una manera tan desgarradora que te mueve la vida. No es posible seguir permitiendo tanto abuso, muchas cosas tienen y deben cambiar. Me parece que Marisela es el claro ejemplo para no quedarnos callados ante la injusticia, que, si es necesario salir a luchar a la calle para que nuestra voz sea escuchada, hay que hacerlo. La vida no puede quedar sólo en reflexiones, es necesarios movernos.

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Una serie para gente “normal”.

Normal People es una serie irlandesa producida por Starzplay en colaboración con la BBC, estrenada en abril del 2020. Basada en un libro escrito por Sally Rooney. La serie intenta contar la historia de dos personas que siempre se cruzan, pero nunca se encuentran, no del todo. La serie fue bien adaptada, desde mi parecer, ya que también tuve la oportunidad de leer el libro.

Es ambientada en Dublín y Carricklea, lo que te permite conocer un poco la cultura irlandesa, enseñando hermosos lugares como el Collage Trinity, que es donde se centra la mitad de la historia; te muestra la vida nocturna en los pubs, su gusto por beber cerveza y paisajes espectaculares.

Es una serie que yo invitaría a ver si les gustan las series románticas, ya que, como premisa, se trata de la historia de dos adolescentes, que son completamente opuestos tanto en posición económica como en personalidad, pero al final son sólo jóvenes experimentando. Me parece que más allá de poner en duda cómo deberían de ser las relaciones, Normal People ofrece una discusión de cómo es una transición hacia la adultez en nuestra actualidad.

Marianne (Daisy Edgar-Jones) y Connell (Paul Mescal), los personajes principales, se enfrentan con cuestionamientos sobre quiénes quieren ser, cómo quieren vivir, qué ropa deben de usar, qué clase de amigos deberían tener, entre muchas otras interrogantes, que, me parece, son situaciones con las que todos hemos lidiado. Poder ver estos conflictos en ellos, permite espejearnos, saber que dentro de todo lo que vivimos hay más gente experimentando situaciones muy similares, aunque nos sintamos tan “distintos” por momentos.

El nombre de la serie es un tanto irónico porque, pese a que habla de gente normal, lo que deja ver es no existe algo así como “la normalidad”. En un mundo lleno de exigencias, de extrañezas sobre los otros, donde impera el deseo de estar bien todo el tiempo, Normal People no sólo es una serie romántica, sino también un reflejo de lo que dos personas que se aman harían por el otro: ¿Qué estarías dispuesto a dejar por otra persona? ¿Podrías alejarte de tu familia? No sólo nos encontramos con estas problemáticas, sino que la manera de trasmitir el mensaje es bellísimo, claro y simple, y ahí es donde logra su cometido, es decir, hacernos ver lo bello de la relación entre ambos personajes y lo complejo que puede llegar a ser relacionarse con otro ser humano; muestra de aquello es ver los caminos que van tomando Marianne y Connell. Es tan duro ver cómo intentan comunicarse, y cómo los prejuicios sobre los propios sentimientos impiden que puedan ser sinceros; todos los malentendidos hacen que se separen, y considero que la serie logra tocar muchos temas de actualidad: depresión, ansiedad, embriaguez, y la soledad que se experimenta en un mundo tan lleno de gente.

Normal People es más que una serie de amor, es el encuentro de dos personas que se entrelazan en el sexo, las pláticas, los gustos, la lectura ¿No es así cómo muchos quedan enganchados a una esencia? Normal People es la serie que deja que pensemos esa otra cara del amor romántico, en donde las rarezas, los desencuentros y los malestares son lo “normal”, entre dos seres humanos. ¡Los invito a verla!

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“Pictures of you”

Hace un par de días decidí que era hora de organizar todo mi archivo fotográfico, tarea que llevo años posponiendo por las razones que ahora les contaré. Para mí, ver mi vida en aquellos fragmentos de realidad que se llaman “fotografías”, más allá de contentarme, se convierten casi en una automática declaración sobre cómo parece … Leer Más “Pictures of you”

Annie Hall de Woody Allen: corazones, cine y ambivalencias neuróticas.

Annie Hall es la gran obra maestra de Woody Allen, filmada en 1979 y protagonizada por Diane Keaton y el mismo director.

Todo comienza con un viejo chiste que Alvy Singer – protagonista de la cinta – cuenta y que es de Groucho Marx, pero en realidad se lo atribuye a Sigmund Freud, en donde dice que, no quisiera pertenecer a ningún club que lo tenga a él como miembro. Ese chiste relata muy bien la relación que Alvy tiene con las mujeres, entre ellas con Annie Hall. La película muestra bien la neurosis tanto de Annie como de Alvy, siempre sintiéndose incompletos estando juntos, queriendo que el otro sea mejor, que aprenda más cosas o que sea de tal o cual modo. Esas pequeñas cosas que son tan cotidianas, y que incluso a veces pasamos desapercibidas, reflejan muy bien la convivencia, la tolerancia de las manías del otro, y que al final, son ellas las que nos divertían, nos parecían desconocidas o que nos incitaron a desplazarnos hacia otro lugar.

Singer tenía una preferencia por las mujeres cultas e inteligentes, que tuvieran siempre algo que aportar; Annie en ese sentido era muy diferente: ella era autentica, siempre buscando su propio lugar. Alvy fue pieza clave para todo el recorrido de crecimiento de este gran personaje, la alentaba a estudiar, leer grandes autores, y a desarrollar un espíritu crítico, y en última instancia: ¿qué no son así las relaciones humanas? Dirá Woody Allen, que son completamente locas e irracionales, pero eso es lo que hace que nos gusten tanto.

Annie era muy diferente al tipo de mujer con las que él salía, y después de un tiempo descubrió que no quería estar con ella; buen ejemplo de cómo funciona el deseo del neurótico, que nunca queda conforme con lo que se tiene, y cuando cree tenerlo se le escapa de las manos. En palabras de Gustavo Cerati “lo que seduce no suele estar donde se piensa”. Eso se logra ver bien en Annie Hall, cuando añoramos todo lo que ya no tenemos, o todo lo que pudo ser, y observamos que nunca se está del todo bien con el presente, pero al final, con la distancia de por medio, se puede valorar aquello que tuvimos, aparte de retratar la cotidianidad de dos personajes, que se aman y se disgustan con el día a día. Esta pareja conflictiva deja ver claramente la idea de inconformidad del uno con el otro, y esa es la pieza clave para el movimiento de los dos personajes, Alvy como escritor y Annie como cantante.

De igual manera me hace pensar que es una gran película para ver en un día lluvioso y triste, o cuando no se tengan esperanzas de nada, porque es una invitación para poder ver lo perfectamente insaciable que somos, la extrañeza que habita en cada uno, como Alvy y Annie Hall que resultan extraños para ellos mismos, la diferencia es la que permite hacer lazo entre ellos, y que es lo mismo que los separa. Al final, aunque no puedan llegar a un entendimiento, todo ha valido la pena, porque la vida pasa demasiado pronto para darnos cuenta de lo importante. Annie Hall muestra detalladamente la transitoriedad de las personas y de las relaciones humanas: todo acaba, y justo por eso es que es maravilloso, así como fue para Alvy conocer a Annie.

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A propósito del Día Internacional de la Paz

Cada veintiuno de septiembre desde 1982 la Organización de las Naciones Unidas propusieron celebrar el Día Internacional de la Paz, en el que se pretende, mediante la sensibilización sobre la diversidad del mundo y de todos los temas relacionados con la paz, que tengamos un día de no violencia, pero: ¿qué es la paz? Según mi entendimiento, es un estado en el que se pretende que se viva en armonía con todos los seres humanos, con espacio para todas las culturas, religiones, etc. Queda clara esta idea con la frase del EZLN en donde esperan “un mundo donde quepan muchos mundos”, una tierra en donde cada individuo tenga su lugar y cada vida sea igual de valiosa que las demás. Se celebra este día esperando de alguna forma poder habitar el mismo mundo sin miedo a ser quienes somos, y asimismo, que la tolerancia y el respeto sean los pilares que rijan a la humanidad.

Por otro lado, concierne preguntar ¿por qué existe tanta violencia en el mundo? Sigmund Freud desde 1915 ya se lo preguntaba en su texto De guerra y muerte, en el que teoriza sobre el por qué de la guerra y la violencia. El psicoanalista comenta que, el hombre civilizado nunca está en desarraigo de la maldad; esto quiere decir que dentro de cada uno de nosotros habita un ser primitivo que tiende a la violencia y que gracias a la cultura es que este deseo se ve desplazado hacia acciones éticas. Freud indaga sobre la importancia de reconocer lo que él llamaría pulsiones, las cuales, a decir de Freud, no son ni buenas ni malas, simplemente están destinadas a satisfacerse; va a depender de cómo sea la cultura para  que el hombre pueda ir desplegando aquellas necesidades, pero como el deseo es siempre desastroso, ya desde El proyecto de psicología para neurólogos, Freud propone que el aparato psíquico tiende “al punto cero”, esto quiere decir, que hay una tendencia a la “vuelta a lo inanimado”, es decir, que cada día es un día menos para llegar a la denominada “meta primordial” del psiquismo, que no será otra que la muerte.

Si pensamos en estas propuestas freudianas podemos explicar un poco del por qué tanta guerra y violencia; en palabras de Freud, la vida pulsional debe ser domesticada, domeñada por medio de la cultura. No es extraño dar cuenta que vivimos en un mundo en donde pese a que se está bien educado, países con economías estables, se ven también estos estragos de la violencia. Podría parecer que lo que Freud propone es paradójico, sin embargo, tiene todo el sentido cuando observamos que los individuos viven siempre fluctuando de un lado a otro, en una ambivalencia, entre el bien y el mal. No es para nada extraño cómo personas que creemos conocer, un día sin darnos cuenta comenten actos ilícitos o violentos; esto nos remite sin duda a lo que Freud comenta: el hombre está obligado a llevar a cabo una renuncia de esos deseos; es tanta la presión que recae sobre la persona propia, que precisamente por ello el estar inmerso en la cultura representa un malestar. Esto trae consigo muchos otros problemas que también tienen que ver con la paz. Entonces, ¿cómo acceder a la paz si estos impulsos predominan? Desde mi perspectiva, existe un problema que tiene que ver con que el hombre, inconscientemente, se siente inmortal: “Nuestro inconsciente es tan inaccesible a la representación de la muerte propia, tan ganoso de muerte contra el extraño, tan dividido (ambivalente) hacia la persona amada como el hombre de los tiempos primordiales”, en palabras del propio Freud. Esto quiere decir que, si en el inconsciente no existe representación de la muerte, eso le permite hacer ciertas cosas que son atroces contra los otros. Mi propuesta es dar cuenta de estas mociones que todos los seres humanos poseemos, no negarlas, sino hacerlas visibles, entender que hay una serie de eventos que nos han constituido como seres humanos y que ninguno de ellos fue en nombre de la paz, sino todo lo contrario, fueron eventos de rebeliones y dolor: no hay cultura sin dolor.

Hacer todo ese recorrido entre el bien y el mal, abandonado nuestros deseos primitivos, es un dolor para el yo; con esto no quiero decir que no se pueda vivir en paz, sólo me es muy difícil pensar en una paz general. Quizá existan sólo momentos de paz, pero no por ello es menos importante celebrar un Día Internacional de la Paz. Me parece relevante que cada persona pueda hacer introspección sobre lo que hace, piensa y siente, ya que sólo reconociendo de lo que estamos hechos podremos vivir en paz. Si aprendemos a vivir realmente con lo que somos, dejar de odiar en otros lo propio de cada uno, reflexionando sobre lo que nos enoja, estableciendo un buen camino hacia la tolerancia y respeto por los demás, dándonos a nosotros lo que esperamos y deseamos para los demás, la paz se puede disfrutar como la transitoriedad de las hojas de otoño: debe ser valorada, querida y deseada, sabiendo que el ciclo puede alterarse, pero siempre se regresa a ella. Ese mismo recorrido de dar cuenta sobre lo que somos, es el mismo que se necesita para poder amar a otro que no seamos nosotros, amar la diferencia: ese el punto más alto de convivencia con los demás; alcanzar eso es, sin duda renunciar al yo, para darle a alguien más aquello que creemos valioso. Nuestro amor puede investirse de muchas maneras. Para pensar en una paz social habría que primero centrarnos en este concepto como presente continuo, en nuestro día a día, que como la mayoría de las cosas de la vida tienden a terminarse, no tanto por la guerra, sino por la fugacidad de la existencia. Nada dura para siempre, la vida suele ser muy difícil, llena de duelos interminables, que vienen a movernos todo, pero no por eso se deja de anhelar aquello que llamamos paz, un estado al que procuramos llegar, todos los días, la mayoría de los seres humanos. Si queremos tenerla, tenemos también que vivir días no tan buenos, esperando finalmente tener paz.

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Escrito de un joven indecente leyendo a un viejo indecente

En mis años de preparatoria tenía un compañero que siempre me hablaba de Charles Bukowski, aunque no lo hacía a manera de recomendación, por el contrario, él sostenía que se trataba de un borracho que no sabía escribir y que siempre trataba los mismos temas de manera monótona; años después, un profesor de filosofía me … Leer Más Escrito de un joven indecente leyendo a un viejo indecente

Elvis nunca se equivoca, o el libro que me salvó la vida

Existen libros que por el momento de la vida que estamos viviendo definitivamente nos dejan una marca; en esta ocasión quiero hablarles de un texto que marcó la época más difícil por la que he tenido que atravesar. La semana en que murió mi hermano fue la más complicada de toda mi vida. Faltaba algo: … Leer Más Elvis nunca se equivoca, o el libro que me salvó la vida

Humor y guerra nuclear

¿Qué pensarían si les dijera que una película de comedia estuvo a punto de ocasionar un conflicto diplomático de dimensiones globales, involucrando la activación de ojivas nucleares y, en consecuencia, el exterminio de miles de seres humanos? No, no estoy exagerando, eso es lo que a más de uno nos pareció que podía ocurrir con … Leer Más Humor y guerra nuclear